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Mi papá pintó el mar

Sobre el final de sus días el viejo pintaba muy bien. Se internaba en el quincho, con sus deformados lentes de marco de metal montados sobre la nariz, y se ponía a domar los óleos para que le entreguen el color que pretendía. De tanto darle al pincel, alcanzó mucha eficacia figurativa, llegando a reproducir con fidelidad las fotos que él mismo tomaba.      Yo era un pendejo medio soberbio y no sabía que a mi padre le quedaba poco, nadie sabía que la muerte lo iba a esperar en una montaña nevada de Bariloche. Así que, si bien le elogiaba la destreza, callaba que me resultaban un poco aburridos sus temas. Un gato de angora delante de un terciopelo negro, un camino jujeño, mi hermanita sosteniendo una muñeca. También hizo un par de marinas, muy bien marinadas. Uno de esos cuadros, en realidad una tela en su bastidor, pende sobre mi cabeza al acostarme; son lanchas pesqueras amarradas; y una lleva mi nombre: Jorge I. Me ocupé especialmente de heredarlo, entre los muchos que fueron a para…
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Lunar

Me he quedado mirando la luna, esas veces en que está llena, me he colgado de ese brillo ajeno. Porque si la luna brilla es porque de otra parte la ilumina el idiota sol. La luna es la vida trascendente, el sol es la vida obvia y pedestre, la luna hace nacer y el sol me hace transpirar. Me he colgado de la luz de la luna, y pensé si en ese mismo momento un jabalí en medio del monte no estaría también mirando la luna a punto de descubrir alguna verdad como yo estaba por descubrir y al final no. Y también más de una vez me pregunté si un niño ucraniano habrá mirado la misma luna cuando en ucrania era de noche, si se habrá preguntado si una serpiente miraba la luna en ese momento, olvidándose de los ratones, asomada su cabeza fuera de la cueva, llenos sus ofídicos ojos de esa luz que ahora estoy mirando y se mete por la ventana y me enfoca como en un teatro. Porque eso tiene la luna, es un satélite de uso individual. Claro que además sirve para decir románticamente mirá que luna, amor.…

Decepticons

Sentimiento pelotudo la Decepción.
A veces me decepciono de personas, instituciones o series de televisión, pero no les digo nada porque la culpa de estar decepcionado es pura y totalmente del decepcionado, no del decepcionador. Yo mismo soy una persona basta decepcionante, pero no puedo hacerme cargo del lugar en el que me quieran poner. Y muchas veces lo hago a propósito. Jodansé. Así que nunca diré "me decepcionaste", porque sería reconocer un error de cálculo, una sobrevaloración, una burbuja bursátil, la percepción corregida y aumentada de personas y de cosas, distorsión que un día nos explota en la cara.
  Ya Séneca en su trabajo Sobre la Ira descubrió que uno de los motivos principales de la misma es el optimismo. Uno conoce la realidad de las personas y de la sociedad, lo sabe empíricamente, tiene pruebas, documentos, pero va y se hace ilusión de que todo sea diferente, va y se enoja por el camino que los sueños prometieron a sus ansias, proyecta sobre el coso o la…

Meritocracia

M lloraba. Lloró en la primera hora, en la segunda materia y en la tercera. Alguien le preguntó por qué lloraba y M contó. M contó que estaba a prueba en un call center, que no le gustaba pero que necesitaba trabajar, contó cómo era que la escuchaba el supervisor mientras la gente la puteaba, M contó que colgaron billetes de un piolín para que los trabajadores del call recordaran la meta.
Billetes colgados, como zanahorias para burros.

Sí, M, dan ganas de llorar

Saliendo de la Matrix sin cerrar la puerta

Y en el culo se meterán el Jarabe del Olvido, ahora y siempre

No se puede olvidar la picana en las encías, en la concha, en los huevos, la corriente pasando por todo el cuerpo no se olvida.

No se puede olvidar parir en una celda y que se lleven el bebé, se lleven a tu hijo todavía mojado de líquido amniótico, se lo lleven para la casa de unos militares estériles, con su identidad tirada junto a la placenta, cómo lo vas a olvidar.

Como no se puede olvidar que tu hijo no vuelva, que preguntes y nadie sepa, no se puede olvidar la convicción desesperante que no se lo tragó la tierra y sin embargo no está, ni muerto ni vivo.

Los judíos no olvidan la Shoá, los palestinos no olvidan la Naqba, los armenios no se olvidan de lo que les hicieron los turcos.

Tal vez se pueda olvidar que te haya mordido un cocodrilo, pero es imposible olvidar que el dolor más intenso, la crueldad más desaforada, la maldad más creativa venga de otro ser humano, y mucho menos si ese humano hablaba tu idioma, gritaba los mismos goles, si no era un invasor, si había personas con…

La era de la boludez, Volúmen I (una mirada a los medios)

Cuando terminó el gobierno kirchnerista me quedé caliente por lo que no se había hecho en materia de medios, siendo que se había conseguido el valioso instrumento de la ley 26.522. Por suerte el periodismo me obliga a leer la realidad todos los días y a revisar mis posturas. Visto ahora, con la perspectiva que da el tiempo, y elevando el punto de visión, para considerar también el panorama mundial, creo que la ley -aunque ahora letra muerta- sirvió.   La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sirvió, de mínima, para instalar socialmente la necesidad de una comunicación plural. El proceso de discusiones a nivel federal que precedió a la sanción de la norma en 2009, hizo visible un mercado de medios concentrado que tenía secuestrado el acceso a la verdad, incluyendo a la prensa escrita y el tema Papel Prensa, que por naturaleza quedó fuera de la ley.   Otro lectura posible habla de cierta ingenuidad de nuestra parte. Porque el poder mediático es el poder real, el poder económico …