viernes 20 de noviembre de 2009

Viejo discurso del Sutrati

Corría el año mil novecientos noventa y pico. Convocado por la Asociación de Crotos Libres, encabezada en su anarquía moderada por el croto Pedro Ribeiro, diserté en dependencias de la Sociedad de Fomento "El Martillo"en mi carácter de Secretario General del SUTRATI, Sindicato Unificado de Trabajadores del Tiempo, acerca de la explotación a la que somos sometidos. Al cumplirse en algún momento un nuevo aniversario de aquella fecha incierta, reproduzco aquí algunos posibles tramos de mi discurso.

"Compañeros. En nombre del Sutrati quiero agradecer a (siguen dos o tres agradecimientos) por esta invitación. Una jarrita con agua habrá? (...)
Cuántas veces, mientras esperamos que nuestro hijo salga de la escuela o que abra por fin la bicicletería para preguntar un precio, nos decimos con un dejo de resignación mezclado con autosatisfacción por encontrarle una vuelta al infortunio de la espera, "bueno, hago tiempo un rato" con tal o cual cosa. Hacemos tiempo, vivimos haciendo tiempo. De modo que somos algo así como fabricantes de tiempo, operarios de una línea mundial de montaje de tiempo, lo producimos en grandes cantidades. Adónde va todo ese tiempo que hacemos mientras una voz desconocida nos reprende si es que acaso osamos perderlo? Piensen quién puede ser el beneficiario de mucho mucho tiempo fabricado por todos nosotros. Qué da de resultas del stock de tiempo, si ese stock se mantiene constante con una energía humana hasta ahora renovable. Por cierto, la eternidad.
Y somos nosotros eternos? Claro que no, obviamente no. Qué somos? Mhh? A ver por allá atrás... qué somos. No, crotos no, bah sí, acá somos crotos pero no es lo que pregunto. Qué somos nosotros si hay un ser inmortal, eterno que nos chupa el tiempo que producimos. Se los digo yo, lo voy a escribir acá. Habrá un marcador de pizarra que ande? No, este es indeleble (...) Somos mor-ta-les damas y caballeros. La plusvalía usurpada, nos despoja de tiempos extras, dejándonos con el tiempo estrictamente necesario para sobrevivir algunas décadas, mientras el gran burgués de los cielos llena sus blancos y enormes bolsillos de ganancias temporalesmientras nos postra a rezarle en su condición de benefactor, creador, diseñador gráfico del cielo y de la tierra. Una especie de (actualización 2009) Don Carlos que nos soba el lomo mientras él se va en un lujoso auto importado, hacia la eternidad que todos le concedemos.

(break coffe)
Bueno, resumiendo. Mi llamado entonces compañeros es a perder el tiempo, desperdiciar el propio y el ajeno hasta que se vacíen las arcas temporales del Banco Central del Universo. Cualquier cosa, jugar snake en el celular, mirar volar una bolsita de nylon, ver Tinelli, ese tipo de actividades improductivas (de tiempo). Una vez que muera el eterno, nos las compondremos para ir haciendo tiempo que nos quede a todos nosotros.
Muchas gracias.

martes 17 de noviembre de 2009

CARTA ABIERTA A LA SEÑO DE JARDÍN

Querida Seño:

Te agradecimos personalmente. Pero decido escribirlo, acaso para poder expresar mejor la dimensión de este “gracias”.

Todos hacemos lo nuestro. Cada quien con su ocupación, con su trabajo, hace lo mejor que puede. A veces ponemos más ganas, otras menos. Y por cierto los agradecimientos no abundan, no es más ni menos –entendemos- que la responsabilidad que nos toca.

Pero a vos sí queremos decirte gracias. Porque de todos los trabajos que existen, el tuyo tiene que ver con nuestra mayor riqueza: nuestros hijos.

Y cada día del año dijimos gracias. Hoy, ya en la despedida, juntamos esas gratitudes para que te las lleves, para que tengas constancia de vos misma, de lo que pudiste generar en cada una de nuestras familias.

Son pequeños gestos, tal vez. Contarnos que “hoy le dolió la panza”, que “hoy no quiso hablar”, que “se siente triste”, que está contento. Pequeño reporte cotidiano de nuestros pequeños, desde alguien que pasa con ellos 4 horas de sus días. Podría minimizarse esto que digo; al fin y al cabo no es más que una noticia al terminar la jornada. Gracias Seño por hacerlo con ese amor, con ese deseo de ayudar y, sobre todo, con ese respeto por las personitas aludidas.

Destacar cada paso, empujar para que pueda darse, magnificar su dimensión. Dimensión que a los grandes se nos pierde de vista, acostumbrados como estamos a tener que remarla más allá de nuestra fuerzas. Qué tan grande puede ser escribir el propio nombre, enumerar objetos, decir pajarito en inglés, dar la vuelta carnero. Son descomunales esfuerzos en el primer tramo de la vida. Ahí están las seños, los profes para dar el aplauso, para secar la lágrima, cuando las cosas no salen. Qué envidia…

Algunos querrán a sus hijos silvestres. Considerarán a la educación inicial como una mera domesticación de la libertad, un obligado entrenamiento para la vida productiva. Acaso no entiendan lo que significa socializar, en un mundo que des-socializa todo el tiempo.

“La seño no me deja llevar caramelos si no llevo para todos”. Nos habremos puesto a pensar qué significa esta regla, aparentemente diminuta? “No comer delante de los pobres”, podría decirse rápido y en criollo. Pero es: Entender que no puede disfrutarse lo disfrutable de la vida, si hay otro que llora por no tenerlo.

Hablar de a uno, respetar al compañero, dar un orden al caos con el otro como límite. Por eso es que alguien escribió un libro cuyo título es “todo lo que debía saber lo aprendí en el jardín de infantes”!

En qué momento de la vida el concepto de “logro” que se maneja en la educación inicial va trasmutando de estos valores humanos como la solidaridad y el respeto, hacia bienes tangibles como autos y casas? Cuándo es que deja de parecernos interesante escuchar al de al lado? Cuándo deja de ser un placer servir? No dejo de pensar en el orgullo de Lari al contarme “hoy fui ayudante, puse las paneras y serví el jugo”.

No estaría mal que cada uno de nosotros hiciéramos una lista de objetivos no materiales y una vez por semestre mirásemos si está logrado, o en proceso.

En un país donde tanto se ha trastocado la palabra patria, hay que ver el orgullo con que estos gurrumines llevan la bandera, para entender en ese vistazo que la única alternativa es volver a lo simple, al amor por esos colores, la pasión de llevarlos por dentro.

Seño, sabrás que en casa también damos libertad y valores, enseñamos a respetar y compartir, decimos Patria y decimos por favor, decimos gracias, cuidamos, amamos la niñez de nuestros niños, Nuestra gratitud hoy es por hacer de eso una vocación.

En un mundo que excluye sin siquiera admitirlo, la seño ayuda a la inclusión. En un mundo que violenta, que abomina de la niñez excepto como circunstancia de consumo, que desprecia al diferente, que transforma en frustraciones las vocaciones, en ese mundo a veces cruel, la seño libra su batalla cotidiana por cambiar la historia del mundo, ayudando a construir la felicidad de un niño. No alcanzan mil discursos para ponderarlo.

Esta primera etapa ha pasado. Vendrán otras, que pedirán lo hasta aquí adquirido como requisito mínimo. Estos brazos y piernas se irán estirando hasta constituir hombres y mujeres que ocuparán nuestro puesto en la vida. El jardín, la escuela, los propios padres, serán (seremos), alguna vez, etapas de su propio pasado; nos ahoga el llanto, pero es así. Vaivenes de esas historias personales irán haciendo a estas personitas tomar distintos caminos, adoptar diferentes semblantes, elegir diferentes cosas. Pero habrá en ellos una esencia que no habrá de perderse.

Así como son determinantes las proteínas que incorporaron en sus primeros años, el amor que hayamos podido darles en esta etapa, marcará la diferencia para siempre.

Gracias otra vez.

domingo 15 de noviembre de 2009

Vida


Tiene promesas
colgando de los labios
como quien mastica
un tallo tierno
te impide besarla
o la besas mascando sus promesas

tiene pezones
que dieron leche
y un día se secan

tiene manos para atraer
para apartar
para golpear
acariciar
dar
sostener
empujar

un día se levanta así
al otro asá
ciclotimia a veces
a veces paz

algunos dicen saber de ella
suponen
coligen
deducen
no es ella quien dice de sí
calla

conviene amarla
no es fácil así, tan cerca

pero puesta en la distancia
puesta en la distancia
es bella hasta de espaldas

viernes 6 de noviembre de 2009

Reflexiones sobre la lámpara



Qué cosas. Pienso en las mil y una peripecias que he pasado por esa lámpara. Escalé montañas crueles y sin nombre, navegué aguas poseídas por demonios, degollé, soborné, seduje, traicioné, dejé mi peso en sudor en tres desiertos.
Fue mi obsesión y sentido de la vida durante más de veinte años. Hasta que dí con ella en un pueblo cercano a Estambul. Ya no importa cómo ni cuando, fue un paroxismo. La lámpara de los 7200 deseos por fin fue mía una tarde plagada de arena. 7200 deseos. No tres, no siete, 7200.
Con fruición enumeré al genio 5 deseos esa misma noche. El sexto fue volver a casa, aunque en rigor mi casa era otra, la había reemplazado por un palacio en medio una isla que emergió del mar en el tercer deseo.
7200. Y pensar que no puede superar los 45 (de los cuales los últimos 10 fueron verdaderas estupideces, debo reconocerlo). Acaso por la carencia absoluta de necesidades mi imaginación finalmente se atrofió.
La ironía del asunto es que ahora no sé donde carajo la puse. Tampoco tengo el ánimo que tuve para volver a buscarla, pese a que ahora debe estar emplazada en alguno de mis dominios. Acaso el garaje.

jueves 29 de octubre de 2009

Cápsula del tiempo



Habrá vida más allá de la vida?
La pregunta vale también para las cosas. Algunas ya nos dejaron, otras lo harán pronto. Y como lo único tangible es nuestra capacidad de recordar, va aquí una primera lista a salvar de la extinción por olvido.
Deseo conservar:
  • el olor y el sonido de la máquina de escribir, el aroma penetrante de la tinta, el repiqueteo de las teclas (un sonido que cambiaba con el papel mal ajustado), la campana de fin de línea. El mecanismo de sube y baja para las mayúsculas, el racimo de letras enredadas.
  • el perfume a galletitas molidas de la bolsita cuadriculada de jardín.
  • el de cuero transpirado de la cartera de la escuela.
  • el perfume compuesto de una chica de primer año: chicle bazooka, una colonia y el sudor de una mañana de noviembre.
  • los zapatos Paggi a estrenar el primer día de clases.
  • Los carbónicos, los secantes, el transportador de chapa, los sacapuntas y reglas que cambiaban de imagen al inclinarlos.
  • Las galletitas insípidas de color claro con las figuras de titanes en el ring.
  • las figus de los autos locos, las tapitas de Crush con animalitos, venían todas menos el surubí.
  • los Poketers
  • los cospeles dorados para llamadas locales. Los cospeles plateados que usaba en La Plata para llamar a casa (una pilita junto a la ranura que iba bajando inexorablemente). Los teléfonos pinchados.
  • El olor a trementina y óleos del guardapolvo de papá que dejó apoyado en un caballete del quincho. El sonido de su maletín contra la pared cuando llegaba de viaje.
  • Los Kalkitos.
  • Las peripecias con la 303. El recambio de cartuchos, los dedos enchastrados.


jueves 15 de octubre de 2009

Mirar atrás


En pocos días pasó que me encontré, 20 años mediante, con unos amigos de la facultad; y dos personas cercanas tuvieron reencuentros parecidos. Y con tres modestos casos, ya estoy pensando en una regla general: hay cierta necesidad de no perder contacto.
Los motivos, creo, saltan a la vista. Por si no, arriesgo cuáles son para mí:
  1. Solemos extraviarnos. A veces nos pasa, como dice el tango, que no sabemos qué bondi hay que tomar para seguir. Orillando los 40, también nos cansamos de emprender por lados desconocidos. Qué mejor entonces que desandar unos pasos y reirnos un rato con vivencias del pasado, que acaso nuestra memoria pudiera descartar en el futuro.
  2. Solemos cambiar. No somos exactamente lo que fuimos. Sí conservamos la esencia, y eso nos basta para no reconocerle al tiempo su trabajo. Pero cuando uno siente que algunos cosas ha aprendido, alguno soberbia se ha mitigado con las trompadas de la vida, quiere una charla con el que fue en el pasado (y ahí está uno traído hasta el presente por amigos que nos recuerdan) para decirle "macho, no era así la cosa".
  3. Pero también extrañamos de uno ese apetito que tenía por buscar el rumbo. Y esas enormes, amplias posibilidades de equivocarse y empezar por otro lado. La irresponsabilidad maravillosa de distraerse de los apuntes para jugar a los dados. De ver amanecer entre risotadas (pienso ahora en una anécdota sobre los ñoquis que se comió la tía de Walter, contada a las 5 de la mañana, y que nos desparramó por el césped de una plaza doblados de risa), ese mundo más grande que el mundo que es el mundo de los amigos.
No es cierto que el tiempo pasado es el mejor, pero cualquier cosa vista en perspectiva mitiga las imperfecciones que tanto duelen de cerca. Este mismo presente será el pasado de nuestro futuro y esta muela que me duele será reemplazada en mi memoria por la paleta de arriba que se le cayó a Lari o por la beatlemanía que vivencia Camila. Así es tan lógicamente bello mirar para atrás.

Lo que tiene de bueno este mundo de hoy es que, facebook y correos mediante, nos permite hacer de la nuestra una historia circular, sin un atrás ni un adelante. Es posible que sin quererlo nos ayude a comprendernos como un todo, ya no como la suma de nuestras partes.

domingo 4 de octubre de 2009

El grillito inmortal.



Nada hay más difícil que encontrar un grillo en una librería. Podría estar bajo las mesas, en la vidriera, prácticamente en cualquier parte. Además es una búsqueda carente de sentido, porque no puede matarse un grillo sin que atraiga la mala suerte. Así que tampoco le pusimos mucho énfasis. Creo que ninguno quería admitir esa limitación cabalística ni verse suplicando a un insecto que haga silencio. Cri cri, cri cri.
El tema era que había recital en el salón. Mi oficina, alguna vez comenté, es una suerte de camarín, de bambalina, de back de los números artísticos. Yo últimamente estoy medio podrido del arte, así que apenas respondo a las muchas frases que tiran los artistas, apenas despegando la vista del monitor donde juego poker on line.
Estos estaban de negro, camisa negra, pantalones negros. Dos guitarristas virtuosos. Mientras uno tocaba en el salón, el otro esperaba en la oficina y también tocaba. No sé para qué, si toca bien. Para romper las pelotas.
Y el grillo seguía ahí. Cuando di la vuelta por la barra del bar me dí cuenta de que estaba en una viga del techo. Fui a ver el recital para hacer alguna cara a la hora de los agradecimientos al local. El grillo seguía. Nos pareció muy graciosa la alternancia entre el dúo de guitarras y el grillo.
En fin, pensé que escribirlo me iba a inspirar un cuento o alguna metáfora que mezcle las guitarras, el grillo y hasta la muerte de Mercedes Sosa más o menos a esa hora. Pero no.
Las musas no siempre están de turno.
cri cri cri...

jueves 17 de septiembre de 2009

Quiero un contrato con la Marvel.



Llegué demasiado temprano, tenía como media hora hasta que salga la niña. Soy un enfermito de la puntualidad. Por un instante me quedé parado en la calle, porque si iba al kiosko a tomar un café no podría fumar; así que prendí uno y me quedé con cara de nada, apoyado en la puerta del auto.
Se acerca un flaco con gorro de lana puntudo y una moto a la rastra. Me pregunta si sé de alguna otra estación de servicio, porque en ésta de enfrente no le cargan porque no tiene casco. Hago la cuenta, serán como diez o doce cuadras, demasiadas para arrastrar una moto. Le indico. El muchacho putea su suerte, y "cómo arranco la semana y la concha de la lora me están esperando en el trabajo". Te entiendo, le dije. Y él que se aleja con el cadáver exangüe de su moto hacia alguna parte.
Me quedó una extraña sensación, una contradicción interna que aquí expongo. Porque podía haberlo ayudado (no lo ví en ese momento, vino a mi cabeza después): iba yo con una botella de dos litros que tengo en el baúl, compraba nafta para un vehículo inespecífico, traía, volcábamos en el tanque y el flaco se iba, listo el pollo.
Como me sentí culpable por mi falta de patouruzismo, llegué ayer a otra conclusión (a mí la mas mínima boludez me puede llevar meses de digestión), una conclusión superadora. La disposición que impide a las estaciones de servicio suministrarle combustible a los sin casco está hecha para ésto: que se coman ese garrón que se comió el del gorro puntudo, que aprendan a cuidarse a golpes metafóricos y no de asfalto. De modo que la mano que no le dí, en realidad es como que se la hubiera dado, contribuyendo con la docencia que el Estado se esfuerza por ejercer. Ya se lo pensará de nuevo antes de salir sin casco. Por ahí, al otro día ya salió con casco y chocó, salió volando y cayó de cabeza y se salvó por llevarlo puesto. Casco que capaz que no llevaba si hubiese internalizado el mecanismo de pedirle a buenos samaritanos que compren nafta por él.

De manera que HE SALVADO UNA VIDA.

domingo 13 de septiembre de 2009

Sobre la ley de medios, mi pequeño Kane





Queridos otros habitantes de la tierra. Les escribo para comentarles que en mi país, la Argentina, se está dando una batalla retórica para sacar o frenar una Ley de Medios Audiovisuales acorde con las nuevas tecnologías. La que tenemos como vigente, data de plena dictadura militar.
Aniquilada la razón, la cuestión se simplifica de manera razonicida a una reyerta entre el poder político autoritario del matrimonio K y el poder omnímodo del principal conglomerado meditático del país, el grupo Clarín.
Después de dos décadas de alimentar al gigante con decisiones gubernamentales (como licuar su deuda en medio de la crisis del 2001, imprimir cambios a la ley con decretos que permitieran su expansión), el matrimonio a cargo decide que ya ha sido suficiente e impulsa una buena ley, pero la reduce a una dialéctica tan llana, que no hace sino facilitar que la aparente discusión, se transforme en una escolar guerra de tizas, donde los proyectiles son frases vacías que nadie termina de comprender. Y lo que no se comprende se reemplaza por lo que se siente hacia uno u otro bando. Así se complica una oportunidad preciosa de discutir el Poder real enmascarado con el Poder formal de la democracia aparente. Este gobierno no sabe comunicar o directamente no le importa (agarrá la cadena nacional mamerta y explicá de qué viene el asunto o dejalo a Aliverti que lo va a explicar mejor!!!!!).
Lo enuncio como carta al planeta porque lo que discute o no discute mi país, sería lo que debería discutirse en todas partes. Tal vez un pequeño granito de arena pueda lanzarse desde la nimiedad de un blog, esos diarios de bitácora reemplazados ahora por las algo presuntuosamente llamadas redes sociales.
Hace unos días, mirando los canales de documentales, que en la universidad de no sé cuánto, hacían una réplica en laboratorio de la formación de los océanos. No se, metían en un frasco unos gases y le mandaban hidrógeno y así demostraban cómo empezó la cosa.
Y me quedé pensando en cómo se parece eso a la frase "pinta tu aldea y serás universal". Cómo de una experiencia chica pueden obtenerse conclusiones sobre el todo, el aleph de Borges, la descripción de una mujer por un pezón.

En mi ciudad hay un Señor llamado Florencio Aldrey Iglesias, el Gallego. Es el dueño. Posee el diario más importante (La Capital), las tres radios AM, radios FM, dos hoteles, compró en su momento una empresa láctea, puso un casino en la rambla y vive titireteando a los políticos locales, provinciales y nacionales para seguir engordando su poder. Ahora está a punto de cargarse una base de submarinos (que fue subsede de la red de centros de tortura durante la dictadura). Y todo así. Nada que mirar El Ciudadano Kane no pueda explicar. Nunca se supo -porque en esto las certezas son imposibles- si lava plata para la Xunta de Galicia o si es testaferro del rey Juan Carlos.
Observar al pulpo local permite ver lo que pasa en todas las escalas. Se mete en un frasco un ambicioso brutal, se lo mezcla con ambiciones políticas, se inicia el poder mediático y todo es para arriba.
En medio hay muertos. Jefes de locutores puestos a atender teléfonos hasta que el corazón les estalla, políticos que levantan un dedo cuestionador, la democracia real... bajas colaterales.
No debería llamar la atención que nunca haya salido a la luz un buen libro sobre el Gallego. Lo que sí me llama la atención de mí es que tengo este blog hace tiempo y nunca se me ocurrió postear al respecto. Saco como primera conclusión que el poder omnímodo es realmente omnímodo desde que se nos hace natural su victoria, desde que le ganan la batalla a nuestro pensamiento crítico, que prefiere ocuparse de otras cosas antes que de estos imposibles.
Se supone que las leyes están para eso, para evitar que los peces gordos se devoren hasta nuestra conciencia.
Será muy difícil reponernos de esta estructura (en términos marxianos) para cambiar en algo la superestructura del andamiaje legal. Pero qué bueno si al menos este intento nos hace plantearnos dónde estamos parados. O arrodillados, la postura donde los enemigos parecen tan altos.
En sentido contrario, viniéndose como se viene la digitalización de los medios, con N posibilidades de acceder a canales de comunicación hasta ahora loteados por los monstruos en la era analógica, será oportuno ir propiciando un cambio cultural de proporciones, empujándole la voz a los callados y los pies a los quietos para dirigirnos hacia una verdadera democratización de los medios. Obvio que sin caer en la ilusión idiota de creer que estos niños ambiciosos habrán de desaparecer porque se los diga una ley o se quedarán a esperar el asalto al palacio de invierno de las comunicaciones. Lo que digo es que, por un rato, el vórtice estará abierto para que en el espectro de voces aparezcan otras, hagan juego los de abajo. En esta arenga sí que no estoy viendo a la clase política, no creo que vaya a verlos.

Hagamos algo los desclasados.

Hasta luego otros seres humanos.

jueves 10 de septiembre de 2009

Alta en el cielo


Mientras un país lamenta la derrota con Paraguay, Lara tuvo su día de gloria: por fin le tocó ser abanderada. Mientras los taxistas dicen que hincharán por Italia, Lari sostiene la bandera nacional en el acto del día del maestro. Mientras los medios confunden el Estado con el Gobierno, el Gobierno confunde el interés colectivo con el interés personal, mientras puteamos al país confundiéndolo con las circunstancias coyunturales de sus habitantes, mi hija se para en medio del escenario con el corazón que no le cabe en el pecho. Abanderada por fin. Quién puede imaginar que tan aparentemente sencillo jalón dentro de la historia de una niña de 5, se transforme acaso en el día más feliz de su pequeña existencia. Y lo es. Y es para mí la expresión más pura del amor a la patria.Y lo disfruto más desde que descubrí que la patria y sus símbolos no pertenecen a los milicios, ni a los mamarrachos gauchescos ni a los chetos que van Wimbledon. Bien entendida, la patria puede ser el plan que nos falta para no ser una suma de individuos. Que anote la selección. Lari entró a la cancha a meter un gol, ovacionada por una platea de 200 años. Yo y mi mujer entre ellos.