viernes 10 de julio de 2009

La Argentina inconciente

Buena parte de la culpa, otra vez, la tiene la izquierda nacional. De su ahora no tan amplio espectro, una parte optó (ya desde 2003) por encolumnarse con el gobierno y la otra por quedar a mitad de camino preguntándose hace 6 años qué será mejor. Sus cuadros desencuadrados vagan por el desierto predicando verdades que el viento disipa.
Del otro lado, la derecha gritona va tomando coraje para vengarse de cada gesto progresista conseguido por el gobierno y su zona de influencia. Aplastan en un mismo pisotón la mierda real que el gobierno no ha querido corregir y cuanto atisbo de justicia pueda contarse del kirchnerato. Son irracionales, chabacanos, inorgánicos, pero se están cocinando con el caldo gordo que les calienta el puto periodismo nacional.
Y lo que intoxica es la mezcla. Los periodistas y medios que antes semejaban ser progresistas, ahora -decididamente ahora que pasaron las elecciones y los K mordieron el polvo- son cuasi golpistas. Confunde que el golpe lo disfracen de más democracia, de parlamentarismo, de republicanismo, miremos a Honduras. Porque.... qué lindo sistema de democracia directa deben estar armando Mauricio y Francisco! Ah no sabés. No, no sabés.
En tren de despejar equis, en esto de por qué nos parecían progresistas los progresistas periodistas, creo que llegamos hasta el repudio por las violaciones a los derechos humanos de la dictadura; hasta ahí, cuando el enemigo estuvo derrotado en el campo de juego de la historia, estamos de acuerdo, en todo lo demás no.
Lo gracioso, y vuelvo al principio, es que de existir una izquierda, ésta podría decir lo mismo del propio gobierno: mucho abrazo con las madres pero no bajan el IVA, mucho descuelgue de cuadros pero no cargan con impuestos a los ricos, mucha transversalidad declamada mientras demasiado pacto con los más horribles primates de lo más bajo y corrupto del peronismo. Pero no existe, está pensando si esta vez va en el bondi correcto.
Creo que la inconciencia del momento, éste en el que Mirtha se desgañita de odio por lo que le hicieron al campo (uy cómo sufre el campo, aia qué dolor), estriba en que esta sociedad pelotuda sabe que va detrás de la consigna de bajarle la soberbia a Cristina (y, si cabe, voltearla por la osadía de tocarle un poquito así el culo a la argentina sojera) pero no tiene ni remota idea de por qué habríamos de reemplazar a esta corte.
Cierto, cierto, la inseguridad; a eso volveremos ni bien se nos pase esta bronca inenarrable por todo lo feo que hace el gobierno con lo de la gripe porcina. A eso se dedicará el nuevo gobierno surgido de las cenizas de esta pareja, a dejarnos tranquilos y que podamos caminar por las calles ya despejadas de negros, a cerrar el ciclo Blumberg (se nos cayó el ingeniero, pero bueno, fue un precursor en esto de vengar solapadamente a los milicos caídos en lucha contra la subversión encaramada en el gobierno vió) y a.... no sé, que vengan los inversores (no sabés la cantidad que se agolpan en la frontera esperando que nos volvamos "un país en serio").
Lo que no saben o parecen haber olvidado esta manga de idiotas que llamamos pueblo argentino, es que los únicos que tienen la llave de este colectivo son los propios peronistas. El último pasajero lo sube Duhalde (o alguien cree que el cheto de De Narvaez tiene media muñeca más que Scioli para manejar el bondi). Y con él qué viene? Vaya uno a saber. Lo único seguro es que Barrionuevo quedará de pie, Moyano... sigue la lista.
Lamentablemente siento que no somos ni chicha ni limonada. No tenemos un gobierno tan progre como para jugarse por una alianza latinoamericana cojonuda o para escapar hacia adelante con reformas profundas, redistributivas y defendibles. No tenemos una derecha sólida que unifique un discurso que exceda el slogan, por lo que se hace más difícil combatirla. No tenemos una izquierda por fuera que haga brotar una hojita en el surco de la esperanza.
Si todo lo que se puede esperar es que a Pino le vaya bien con los porteños que un día votan a uno y al otro día votan al otro sin que medien razones, estamos al horno.
Qué tenemos entonces? Barajas del mazo peronista, más barajas del mismo mazo. Inconciencia e inconsistencia.

eso opino yo, que no soy nadie.

domingo 5 de julio de 2009

No bailo no



Y seguimos con las quejas (siempre está la paradoja que quien ingresa a un blog lee primero lo último, con lo que se sería más apropiado decir "empezamos", pero bueno). En este caso es una módica queja por una fastidiosa costumbre cinematográfica.

Anoche vi "Quien quiere ser millonario". Una película interesante, hindú, sobre un chico orejón que participa en un concurso televisivo y gana, y sospechan que hace trampa pero no.

La película está muy bien, posee desde originalidad, dramatismo y suspenso, hasta denuncia social y un toque de rebeldía por la creencia en castas de la India, cosas que no tienen películas como Más barato por docena.

Ponele que me hizo angustiar en un momento, o en varios. Y acá viene la denuncia del día: es necesario que al final los actores hagan una coreo en los andenes? Qué es esta moda de meterle bailecitos pelotudos a todo? Que lo pongan en "Las vacaciones de Mr. Bean" pase, pero a ésta había que meterle esta pelotudez? Es como si dijesen, "uh, los boludos se van a amargar creyendo que es en serio y es ficción; juntemos al elenco completo y hagámoslo bailar para que se den cuenta de que los muertos resucitan, los villanos son actores que sonríen en la vida real y que los que sufren lo hacen sólo porque le pagan para que finjan, que si les pagaran por hacer una película de baile también los veríamos, es un trabajo viste.

Como que nos subestiman.

No vuelvo a ver una película hindú que termine en una coreografía. En la caja debería decir: advertencia, terminan bailando y cagan todo lo bueno que el film pudiera tener antes.

Por qué no terminan con un bailecito:

La lista de Schindler

Filadelphia

El campeón

Atrapado sin salida

Love Story

Cadena de favores

etc.

miércoles 24 de junio de 2009

De Walsh a Ronnie Arias


Ya me tenía harto el rock chabón. Ese rocanrrol de garage, con fanáticos tribalizados, cortes de pelo especiales, voces roncas de sus vocalistas y la pseudo rebeldía consistente en hablar del faso como si con eso se le tocara alguna parte del culo al sistema.

Pero ahora he descubierto un plus ultra super del hartazgo mío interior por las imposturas humanas: los noteros que se hacen amigos de los chorros. Meta viajar por el conurbano, meta charla con el hampa de poca monta, la televisión nos viene inundando con los hijos bastardos del original Fabían Polosecki, puestos a ufanarse del relativo riesgo de internarse en cuanto submundo se les va ocurriendo. Que te mostramos cómo son los pandilleros, que tomamos mate con ellos, que nos enseñan a desvalijar una casa.

Trataré de darme sentido. Por empezar, y desde el vamos, evacúo sobre si a la gente le gusta o no le gusta este tipo de programas de América o Telefé. A la gente le gustaba Blumberg y a más de uno mandé a cagar con su juntadita de firmitas de burguesitos asustaditos y ay así no se puede seguir. O sea, si a la gente ahora le gusta que Martín Sicioli vaya y se junte con un grupete de asaltantes, allá la gente.

El problema es que un grupo de estúpidos periodistas blancos - más, quizá algún un actor periodista negro que rescataron de Tumberos para que busque empatía en el aproche al ámbito delincuencial- imagino que salen a levantar minitas o tipos vistiendo un aura de cojonudos por algo tan sencillo como darles cámara a gavillas que sí querían cámara, a las que no se les sacó declaraciones por la fuerza, sino que aman que los reporteen contando sus hazañas. Genial, al problemita de la inseguridad agreguemoslé que los pibes chorros cuentan con periotudos a quienes contarles sus relatos épicos.

En algo creo que esto se asemeja a la apropiación de los niños blancos de buena posición y de todos los tiempos de manifestaciones culturales negras, aborígenes y mestizas, rantifusas en general: tango, gospel, hip hop, rap. Y en este orden prefiero mil veces a Yerba Brava o Los Pibes chorros, que ejecutan esa música pedorra pero legítimamente surgida del mismo arrabal al que se dirigen.

Los chicos audaces de la tele hacen turismo por la miseria. Ojalá se ocuparan de denunciarla, de identificar sus causas, de combatirla, de cargar contra los que se quedan con los recursos. No señor, cuando se topan con un De Narvaez apenas le sueltan uno de sus chascarrillos cecucéanos que no joden a nadie que no repudian a nadie y para irse con él a tomar uno de chocolate en Freddo.

Para después volver a enfocar chicos que se matan con paco. Pura mierda, puro voyeurismo morboso de clase media que quiere conocer la cara de lo que tanto teme. No para comprender las razones hondas de la marginalidad, sino para no errar el balazo a sus emergentes.
Pero ser un signo de la época. Pareciera que de la política argentina lo único que nos molestara es "la falta de republicanismo" como si este pueblo fuese sueco o militara activamente en la defensa de la democracia. Notaron que ni siquiera hay preocupación por lo corrompido del sistema o los negocios que se mandan los que detentan el poder? Notaron que la lucha Campo/Kirchner fue la única contienda por lo recursos nacionales de los últimos tiempos? Notaron que el foco en la violencia cotidiana esconde la carencia de genuinos representantes de los sectores más hundidos?
La sociedad se pajea con Policías en acción, la única acción consensuada. Se entroniza a las Cumbios, bichos raros pero que se quedan en su casa a escribir pelotudeces en vez de... no sé, tirarle un huevazo a Roberto Aleman. Nos fascina ver cómo se revientan los chicos afuera de los boliches, alguien tiene que exorcizar la bronca indefinible.
Patéticos. Somos. A veces.

domingo 14 de junio de 2009

La dignidad del artista

"Me hubieran dicho que no venían. Tanto correo, mensajito de texto, cuando me los cruzaba por la calle. Todos sí claro, ahí estaremos, firmes. Y después no vienen, para qué dicen" rezongaba el cantor mientras se cambiaba en mi oficina. Los pantalones planchados reemplazaron a los jeans, zapatos lustrados a los de guerra, una camisa inmaculada.
"Viste como es esta ciudad - traté de mitigar desde atrás de mi escritorio - es impredecible. Te acordás lo que le pasó al viejo Polera cuando lo trajo a Ricky Martin. Tuvo que abrir las puertas del estadio y regalar las entradas. Sólo en Mar del Plata pasa eso". Y mientras en el salón una amiga del cantor vendía tarjetitas a las pocas personas que vinieron a escucharlo: "es totalmente aleatorio, capaz que cuando menos lo esperás, cuando menos prensa hiciste se te llena, es inexplicable, depende el humor de la noche". Y él que me cuenta una anécdota de Uruguay, de un viaje suyo en que lo fue a escuchar a Benedetti leer poemas en una librería más chica que ésta y que lo había anunciado en una pizarra mistonga, escrito con tiza: esta noche Benedetti. Qué Benedetti, Mario Benedetti? preguntó el cantor. Y era. Y sólo habían ido unas quince personas. Hacía poco que se le había muerto la mujer y el maestro estaba mal.
Como suelo hacer, cumplido el objetivo de la charla, hice algo para ahogarla. Le deseé suerte y me escabullí por la otra puerta, dí la vuelta y encendí los tachos de luces que mezclaron rojo y ocre sobre el banquito de madera. El salón de café lo esperaba poco, seguía la cafetera con su ruido a locomotora, seguía escuchándose "un cortado", "un cortado? chico?", la gente que caminaba. Y entonces entró el cantor por la puerta contraria a la que usé para escapar de la charla. Agradeció, mencionó, anticipó, con la humildad de los grandes. Y el flaco le entró al piano de una manera bárbara. Y este hombre, al que le fallaron amigos y alumnos de canto, empezó con sus tangos y los cantó magistralmente. Y yo que nunca me quedo, esta vez me quedé sentado en la banqueta, poniéndole oído y poniéndole mirada. Por sus zapatos, por la camisa inmaculada, por la dignidad. Me resultó después imprescindible bajar la botella de Bols y servirme un vasito de ginebra. Brindé para mis adentros por el alma de los artistas, a veces ególatras, a veces histéricos, dependiendo siempre de esa sopa nutricia hecha de aplausos.
Para ustedes compañeros, salud.

domingo 31 de mayo de 2009

Carta abierta a la niñez de mi hija

Hola niñez. Iba a escribirte una carta de despedida cuando te fueras, pero decidí en cambio escribirte mientras aún estás. Porque los homenajes hay que hacerlos en vida. De todos modos, si miro para adentro, todavía está conmigo la niñez que supe tener. Aparece de vez en cuando, viendo la tele, jugando con Lari a los muñecos o cuando la adultez me arrincona y me pregunta cosas que no sé responder.
Gracias niñez por estar con mi hija todavía, te lo digo mientras hacés tus valijas despaciosamente. Gracias porque otras, a esta edad, ya se han ido en un abrir y cerrar de ojos. Vos sabés que vivimos en un mundo que no las quiere a ustedes las niñeces.
Hay pequeñas personas sin niñez porque, sencillamente, se las esperaba para poner en sus bracitos responsabilidades de grandes. Se las ve juntando cartones, vendiendo diarios, abriendo puertas, cuidando autos, acarreando hermanos, recogiendo frutillas con barro hasta las orejas.
Hay humanos nuevos que por un rato fueron niños. Después vino el señor mercado a tentarlos con sus productos: discos, ropa, celulares. Debían despedir a su niñez para llegar a ese estado que hace relamer al lascivo mercado, para convertirse en preadolescentes que ven sus programas, conversan sus temas, adquieren sus uniformes. Y como son cosumidores son consumidos. Los cuerpos deben desarrollarse pronto para convertir a los humanos nuevos en población sexualmente activa. Es que la juventud ya no es lo que era, un concepto extendible de los 18 a los 40. Como los electrodomésticos, a poco de llegar, la gente se oxida, los hombres y mujeres se arruinan y el mercado pederasta deja de prestarles atención. Porque insisto, la plata grande la generan los más chicos. Por eso el culto a la juventud extrema, por eso las lolitas, por eso las mochilas vienen con portacelulares, por eso a las niñas les diseñan ropitas de bataclanas.
Por eso digo, niñez de mi hija, gracias por todavía estar. Porque en el fondo me gusta cuando me llama para matar arañas, porque todavía me consulta cosas que sé que ni bien te vayas me consultará sólo en ocasiones.... O no, en una de esas pudimos con mi mujer establecer con ella un vínculo que trascienda las edades. Acaso sigamos siendo lo importantes que nos creemos.
Como sea niñez quiero agradecerte la felicidad que me das. Al decir de Serrat, no pude impedir que sufra, no pude evitar domesticarla ni transferirle ciertas frustraciones. Pero sí pude darme cuenta y disfrutar del momento fugaz de su inocencia, sí pude entender que algunas cosas que no se miran de nuestros hijos, desaparecen como burbujas en el aire. Hay tanto padre ciego, hay tanto padre que nunca ejerce, con tanto apuro por jubilarse, que creo, infancia, que venimos haciendo un buen equipo.
Te propongo que cuando te vayas, quedemos en encontrarnos de vez en cuando. Capaz que con mi propia niñez podamos reunirnos y jugar con Pluto a que se enamora de la princesa.
Gracias niñez de mi hija. Sé que te tenés que ir. No haré como otros que se empecinan en que te quedes nomás para mantener la dependencia de sus hijos, los llenan de miedos, les enseñan a desconfiar de todos. De ninguna manera, la vida debe seguir su curso, la vida no es juego... Ya lo sabés, de eso nos venías hablando.
Un beso. Quedate un ratito más.

Yo

jueves 30 de abril de 2009

Choque esos cinco

Me han comentado que en España, sitio otrora próspero y ahora con padeceres argentinezcos (eso por dejar entrar a tantos de los nuestros, somos como la gripe porcina), no tienen tanta costumbre de manifestar físicamente que se está ante otro ser humano. Como que un hola alcanza.
Acá en cambio prodigamos besos confianzudos a diestra y siniestra, aún a gente que vemos por primera y única vez en nuestra vidas.
Un paso antes de tanta baba se hallan nuestros apretones de manos. Hay esttrechadas que parecen de filet de merluza, las hay bien o mal colocadas, las hay intensas y algunas son interminables, produciendo una incomodidad pasajera.
De lo que estoy harto es de esa subespecie de apretadores de manos que hacen de ese gesto una suerte de comprobación de su propia virilidad. Te la estrujan como quien retuerce una valerina y sentís cómo te cruje hasta el último hueso sin que puedas decir ni ay a riesgo de perder el puesto de macho alfa que se encuentra en disputa.
A esos hijos de mil disputas dedico este post. Me ha quedado una tendinitis que me va y viene según doy o no doy la diestra.
Así que en adelante daré la zurda o el brazo como los mecánicos. O nada, una reverencia japonesa. O una patada en los huevos.

sábado 25 de abril de 2009

Un pensamiento para el más allá


Hola, tanto tiempo!
Dejaré aquí un pensamiento breve que me asaltó en una noche de insomnio y que quiero registrar para la posteridad. En una de esas, en el futuro lejano, un investigador accede a este blog de casualidad y este pensamiento se convierte en una frase de culto y me ponen al lado de Bernard Shaw, Jauretche o Platón.
Va (y ojo que amo la vida como loco), ahora sí va:

"Si el suicidio tiene como precio la condena eterna, conviene arrojarse de edificios altos. Da el tiempo suficiente para encontrar una razón para seguir vivo y transformarlo en un accidente"

Bueno, es eso. Si alguien frecuenta esta mina abandonada, les diré que tengo planes de volver y quitar las telarañas.

hasta luego
piensenló

domingo 15 de febrero de 2009

Boletos

Ignoro por completo como se compone el Concejo Deliberante. Sé que Vanesa hace lo mismo. En épocas pretéritas en que hacíamos El Puente, era todo un desafío conocer el nombre de uno y cada uno de los curules, sus conexiones ideológicas, las bancadas a las que pertenecían por el voto o por sus borocoteadas, las comisiones de las que eran parte.
Como director de la carrera de Periodismo en Eter, no debería hacer confesiones de esta naturaleza, sobre todo por la desinformación de la que nos cuesta sacar a los alumnos. Pero me justificaré diciendo que, en todo caso, la incorporación de esos datos no lleva más que una mañana dibujando sobre una hoja el plano del cuerpo deliberativo. Mi reconocimiento apunta a poner énfasis en la unidireccionalidad de una de las partes en que se divide el poder local. Bah, el poder local. Bueno sí, el poder local verdadero utilizando el poder formal.
No teniendo la obligación de hablar por un micrófono todas las mañanas, emprendo la lectura de los diarios por donde me place. Tengo días más amarillistas (donde atiendo la paternidad de un pendejo británico), días más internacionalistas para ver de qué va la cosa por el mundo y días en que le entro a La Capital.
El otro día la foto mostraba a un grupo de concejales más o menos kirchneristas en el momento en que resolvían que, no hallando grandes reparos para aumentar el boleto, le dejaban la atribución a Pulti.
Y hoy, páfate, boleto a 1,60. Una mierda. Y lo peor es que es una mierda tan conocida. Sé que en La Capital están chorreando justificaciones para el aumento, así que no me pondré a cuestionar la medida, porque se ve que los empresarios no daban más.
Lo que me genera sí es una cierta melancolía de mí mismo, cuando creía que el concejal del MID, sólo su alma en medio de tanto buitre cipayo sería capaz de alzar su voz contra lo que todos callaban, aún a costa de enojar a la pandilla censuradora de Don Aldrey, que si no le caías en gracia te recortaba la foto (una vez la pasó a Medina).
Va aumento de boleto, abrí la boca abrí el culo. La política más que nunca se ha hecho pragmática. Son tantas las cosas que resolver en medio de las elecciones de este año, que ya nadie se molesta en impostar una voz airada.
Por otro lado leo una nota de Feimman, José Pablo. Hace toda una historia sobre unos criminales de la dictadura y termina anticipándose a los gorilas que lo toman (a él y a otros progresistas) por idiota útil de los K, embelesados todos ellos por el discurso reparador de las heridas dictatoriales. Sí, son eso amigos progresistas. Por más que sus lamentables opositores sean harto peores, no hacer media referencia al bochorno de Cristina calzándose el chambergo para mostrarse en Tartagal como si ahora sí (antes no) esa pobre gente necesitara ayuda, me dan muchísimas ganas de vomitar sobre ellos. Sobre Feimman, sobre Leon Gieco, sobre.... gente que fue referente en otras épocas. Referentes por haber caminado el país o sus ideas, por ponerse del lado de los pobres desde cualquier palo. Hoy todos pegoteados en un frente común contra el malito de Duhalde que si llega per se (o por las interpósitas personas de Macri, Carrió, ruralistas, Pando) nos trae un capitalismo malo pero malo en serio. No como éste en que te aumentan el boleto sin aumentarte los sueldos, te sacan el pan de la boca y los lápices de la cartuchera, pero se reúnen con Fidel.
Qué bien estábamos antes cuando estábamos mal.

viernes 6 de febrero de 2009

Hice una nueva entrada!!!!!




Obviamente, este blog no es google como para que se haga menester andar pidiendo disculpas por la inactividad. Pero, dado que algunos amigos se dan una vuelta de vez en cuando, me siento como culposo por el tiempo que pierden buscando algún nuevo aporte. Tonterías mías. Pero de qué sino de tonterías propias se componen los blogs?

Me he dado cuenta que a mayor ocupación laboral, menos es el tiempo que me queda para disquisiciones, tribulaciones, lamentos y ocasos. Llego al punto en que busco en vano esos dilemas existenciales que de alguna manera me definían. Y nada, he pasado de Libertad a Mafalda, luego Miguelito, más tarde Felipe y ahora Manolito. Me asombra como en uno mismo pueden cohabitar tantos estilos vitales, dependiendo la circunstancia.

Ojo, no me quejo (eso es lo insólito!!!). Pero ando con un je ne sais quoi. Mi amigo Julián dice que el blog nació por la falta de goles, por la necesidad de meter uno en la faz virtual, mientras la vida real me llenaba la canasta. Ahora no es que me haya convertido en goleador, pero ando con más aguante, asegurando la pelota y evitando que se vengan.

Por eso escribo menos creo yo.

Y eso es todo, los/me extrañaba.

See you later. Y compren libros en Polo Norte, donde compra la gente pulenta. De paso, se ven las fotos de Julián colgando de las paredes.

miércoles 7 de enero de 2009

Sólo quiero decir basta

Hay que encender todos los dispositivos de comunicación que se encuentren a la mano. Desde mensajes de texto hasta blogs abandonados, paredes escritas con un pincel, paradas escritas con una fibra, cadenas, spams, palomas mensajeras, comentarios de ascensor, plegarias silenciosas, discursos enconados, zapatos voladores, tambores redoblantes.
Hay que decir basta a la matanza. 640 palestinos murieron desde que empezó el ataque israelí. Según fuentes de Gaza y ONG, la mitad niños, mujeres y ancianos.
Basta de una vez al chantaje sentimental que nos retiene la puteada al salvaje victimario: no pueden evitarse la repetición de holocaustos generando nuevos holocaustos, como no podemos comernos a los caníbales para acabar con el canibalismo.
Basta de tolerancia al declamado progresismo de nuestro gobierno. Es increíble que la misma cara que avanza contra los genocidas de la dictadura, se esconda tras las cortinas avalando con el silencio lo que dice combatir en la historia. Ese supuesto abrazo a los derechos humanos se licúa si sólo se lo ofrece hacia el pasado. Un proceder que no difiere al de la puta iglesia católica que 500 años después repite en letanía los pedidos de perdón a Galileo.
Por estas horas, con su estilo tosco y siempre en los bordes, al único que escuché con vehemencia gritar algo fue, cuándo no, a Hugo César. Los demás esperan a ver que hace el resto, no sea cosa que Estados Unidos vaya a favorecer la matanza y quedemos enfrentaditos. Y pensar que hace unos meses había tanta alegría con el triunfo de la esperanza negra!
Como no tengo pelotas para marchar por esta causa, por miedo a terminar al lado de un nazi que me utilice como abono a su demencia, preferí decir basta y convocar a decir basta desde este blog casi abandonado.

Jorge Köstinger