De bicicletas y de plazas
La plaza está cortada como una pizza,desde arriba se vería bien claro. A ras de la tierra lo que se ve son los senderos, aquí césped, por allá la calesita, para el otro lado el circuito de manejo de YPF. Son ocho porciones pero para cuatro personas, porque las perpendiculares son más gruesas en la mutilación que hace la plaza con las calles Mitre y Brown, en cuya unión placera se yergue la estatua no ecuestre de nuestro primer presidente (qué astuto garca este Mitre, que garca más determinado tuvimos). La rubia del culito siempre nos da la mejor bici, la que le viene justo para la altura de mi niña. La madre en cambio te encaja lo primero que tenga ruedas, porque cualquier número de clientes mayor a uno la desborda. Yo me siento en el vértice de una porción, en general la más sombría y por eso menos transitada. Lara ya no necesita que le sostenga el asiento para lograr el equilibrio, eso ya lo incorporó, así que sale pedaleando ni bien le dan la bicicleta. V...