sábado, 25 de agosto de 2018

Te digo algo

El sentido de la vida se revela en un instante. 
No en uno en particular, en uno cualquiera, lo que es decir en todos. Todos los instantes son pasibles de ser escogidos como el instante clave que devela el sentido de la vida.
La vida no tiene otro sentido que la búsqueda de uno, la búsqueda constante, humana y tortuosa de un por qué para nuestra existencia.
Cualquier camino te lleva, cuando no hay adónde ir, o cuando el único final, la única meta posible es la nada, la vuelta a la nada de la que arrancamos.
Somos una nada devenida en pregunta, una pregunta que al ser respondida explota.
Y sin embargo,
ahí vamos, creyendo que hay un adelante y un atrás, que hay futuro, que hay pasado, que hay una respuesta que va explicarlo todo, una forma de vivir que es la correcta, un sistema hecho de bondad, un comportamiento adecuado, un sabor insuperable, un amor perfecto, un sueño eterno, un camino acertado.
La felicidad está ahí, a nuestro lado, en cualquier segundo de cualquier día. No la busques enorme, no la busques completa, no esperes que se presente, no le pidas modales. Y no le pidas que se quede, bailá con ella dos compases, tararí, tarará, y dejala que siga su camino por la pista, ya va a volver. 
Si la capturás, desaparece y no juega más. 
O se transforma, hasta ya no ser felicidad.



jueves, 23 de agosto de 2018

No me arrepiento de este amor



 Amo a Cristina. Amo a Cristina y la amo más cuanto más la odian, la amo en exacta proporción a lo incomprensible que les resulta mi amor, y el de tantos otros. Pero no pasa nada si hago otro intento por explicarlo.
 Cristina encarna una manera de ver el país y su contexto, aunque no sea la única inventora de esas visiones. Encarna, dije. Resulta la encarnación de viejos anhelos, expresados -por ejemplo- en aquéllas asambleas populares de 2002, el año después del que se fue todo a la mierda. Quien haya estado en alguna plaza recordará alguna de las ideas que se nos ocurrían cuando creímos que se habían ido todos: revisar la deuda, asignación universal por hijo (derecho que reclamaba en 2001 el Frente Nacional contra la Pobreza), estímulo del consumo y de la producción nacional, juicio y castigo a los responsables de la dictadura cívico militar. Una brainstorm de necesidades obvias, toda vez que las ideas contrarias nos habían llevado al default, al trueque y a la miseria.

 Néstor primero y Cristina más tarde tomarían esas banderas y las llevarían adelante, con una determinación de la que no conocíamos antecedentes, con una carga simbólica que nos aflojó los dientes, como aquél gesto de bajar los cuadros.

  Los primeros años (este mismo blog está lleno de artículos de acompañamiento crítico y despegado que ni a mí me gustan mucho ahora) me encontraron desconfiado, receloso, como lo estuve siempre ante el peronismo. Porque también había visto el ascenso y traición de Menem, de la Revolución Productiva y el Salariazo y a cogernos con Bunge & Born y después Cavallo. A Cristina la había entrevistado un par de veces como Senadora y sabía de su coraje: ella sola se bancó en la Cámara Alta la defensa de los hielos continentales; sola, mujer, ante toda la monada machirula y menemista, sin sororas que la bancaran. Pero Néstor era delfín de Duhalde, era el chirolita... en fin, lo que sabemos.
 La cabeza me la tallaron sus enemigos, Clarín ("la prensa"), la Sociedad Rural ("la fuerza productiva de la patria"). Así como los amigos de mis amigos son mis amigos, los enemigos de mis enemigos también. Algo estaba bien si los factores de poder más de mierda de este país se empecinaban en hacerles la guerra. Néstor pidiendo perdón desde el Estado argentino, Néstor preguntando si Clarín estaba nervioso, Néstor en tandem con el dream team de la nueva ola: Chávez, Evo, Lula, Rafa. Néstor cagándole la cumbre de las Américas y su Alca a GEORGE BUSH!!! A GEORGE WALKER BUSH, ENTENDÉS!?

 La Argentina cayó en una grieta bélica entre los que representaban a la oligarquía con olor a bosta y los que militaban repartir la riqueza. Tan simple como eso. Bastó que Néstor muriera para tomar plena nota de cuánto nos hacía falta. Pero Cristina, contra esos poderes y contra su propio dolor, avanzó, trayendo a la agenda asuntos que no se me habían ocurrido nunca, como computadoras para los pibes y casamientos para personas del mismo sexo. Eso es un/una líder para mí, quien pretende  y procura beneficios que ni siquiera estaban en nuestros sueños.

 Saltando a la actualidad, los odiadores del kirchnerismo creen haber encontrado la piedra roseta de una especie de mentira, la prueba acabada de que esos 12 años consistieron en un robo. Combinan la operación mediático judicial de los cuadernos, con las inevitables imperfecciones de esa docena de años  creen que con eso no se vuelve más. Que en el kirchnerismo todos chorros, que no cambió la matriz productiva, que no habilitó el debate para el aborto y cuanto cosa encuentran la tiran al paso para decirnos que no hay que amar lo que amamos. Chupenlá, agentes de aquél lado de la grieta. Me basta señalar a Cecilia Pando en la gerontomarcha del otro día, para confirmarme de qué lado me quedo. Si están Madres y Abuelas me quedo, si está la Pando me morí en la plaza y quedó mi cuerpo tirado donde caminan los horribles.

 Me gustaría que Cristina sea otra vez presidenta, no sé si podrá. Pero disfruto muchísimo de la inquietud que les genera que crezca en las encuestas cuando más la atacan. 
¿Por qué será, che? ¿Será que algo de memoria tiene el pueblo argentino, que sabe que nunca estuvo mejor que cuando nos dicen que estábamos mal?

 Tendrá un 30%, por ahí no alcanza. Pero el kirchnerismo no sólo es más fuerte en la calle que en los palacios, sino que es más que Cristina. Cristina es el ibupirac, el kirchnerismo es el ibuprofeno, para decirlo de una manera que se entienda, el kirchnerismo es el ibuprofeno. 
Hay un amplísimo sector de nuestra sociedad que sabe -y vive en carne propia- que el neoliberalismo destruye, reprime y mata, que el neoliberalismo hace de la economía una timba, te endeuda, te somete, te pone de rodillas. Ese sector, donde hay una enorme cantidad de pibes y pibas, va a pararse contra esta mierda más temprano que tarde. Los pibes y pibas se cagan de frío en las escuelas, se empieza a cagar de hambre mal y no hay TN ni Fantinos que los convenzan de que pedir calor y comida es mucho pedir. Porque además habemos padres que enseñamos historia en casa.
   Ahora esta opereta de mani pulite; investigan coimas en la obra pública, justo en el gobierno más emblemático de la patria contratista de toda la historia argentina, en el gobierno de la pandilla de Macri!!! ¿Qué puede salirles mal?

 Cristina va a volver, como ella misma o en forma de fichas, como Alf. 
Va a volver, porque todo lo que representa está grabado en el corazón de mucho más de la mitad del pueblo, sólo faltará que tome forma. 
Porque los quiebres de la historia no avisan, no se preanuncian para darle esperanzas a los desesperanzados.

Juguetes perdidos

Banderas en tu corazón,
yo quiero verlas!
ondeando, luzca el sol o no
Banderas rojas! Banderas negras!
de lienzo blanco en tu corazón.

Perfume al filo del dolor,
así, invisible
licor venéreo del amor
que está en las pieles,
sedas de sedas
que guarda nombres en tu corazón.

Son pájaros de la noche
que oímos cantar y nunca vemos.
Cuando el granizo golpeó,
la campana sonó,
despertó sus tristezas atronando sus nidos.

Esperando allí nomás,
en el camino,
la bella señora está desencarnada.
Cuando la noche es más oscura
se viene el día en tu corazón.

Estás cambiando más que yo.
Yira! Yira! Yira!
Asusta un poco verte así.
Yira! Yira! Yira!
Cuanto más alto trepa el monito
(así es la vida) el culo más se le ve.

Yo sé que no puedo darte
algo más que un par de promesas...
ticks de la revolución
implacable rocanrol
y un par de sienes ardientes
que son todo el tesoro.

Tan veloces son!
Como borrones (así, veloces)
hundiendo el acelerador,
atragantados por los licores,
soplando brasas en tu corazón.

Vas a robarle el gorro al diablo, así,
adorándolo como quiere él, engañándolo.
Sin tus banderas
sedas de sedas
que guardan nombres en tu corazón.
Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene
oh - oh - oh -
Por primera vez vas a robar algo más que puta guita

Cuando la noche es más oscura
se viene el día en tu corazón.
Sin ese diablo que mea en todas partes
y en ningún lado hace espuma. 

Viva Perón!
(primera vez en mi vida que lo digo no estando en pedo)



viernes, 10 de agosto de 2018

Cometas en el cielo

  
Me tienen estalladas las pelotas con el sonsonete de la corrupción. No diré que es inevitable, ni que está bien, ni nada por el estilo, la corrupción es una cosa mala por definición, pero no debería ser el centro de la cuestión política, ni acá ni en el resto del mundo.

 Hasta Macri, el presidente más corrupto de todos fue Menem. Sus fechorías se dieron al menudeo y al por mayor. Uno recuerda casos como Los guardapolvos de Bauzá, La leche adulterada de Vicco, El caso Swift, entre las minucias, y el regalo que le hicieran de una Ferrari Testa Rossa por la privatización del gas. En las privatizaciones, con cientos de miles de millones de dólares, el Turco tuvo su récord de mordidas.

  Pero más allá de los campeones, ningún gobierno queda exento de un grado de corruptela,  gobiernos kirchneristas incluídos. Llegados a esa triste conclusión, quedan dos opciones. O la que más conviene al sistema, que es el discurso antipolítica, el de "todos roban", o bien evaluar si el conjunto de políticas de esos gobiernos son buenos o malos para el pueblo. Yo elijo la segunda. Porque, comparada con el desplazamiento de recursos desde los sectores pobres y medios hacia los sectores ricos, maniobra política absolutamente legal, la "mordida" de un jefe de compras, me parece una boludez insignificante. El funcionario tiene que ir en cana, pero no es ni la cuarta parte de ladrón que el millonario que se enriquece con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.

 Hemos confundido la búsqueda de mierda ilegal de los gobiernos, con el periodismo valiente y combativo. En eso se basó la decepción de buena parte del progresismo argentino con Jorge Lanata. Cómo fue posible que quien dirigiera el diario que más denunció el latrocinio menemista, sea en verdad (o se convirtiera en) un chancho cómplice del capitalismo. Pues no, nunca fue otra cosa que este chancho. Porque, ¿qué puso a Página12 en la barricada de resistencia al menemato, qué le dio tanta preponderancia? Respuesta: los "carpetazos" entre las corrientes internas del gobierno menemista, eran Kohan contra Cavallo y Cavallo contra Kohan. Sobres con pruebas de la corrupción de la pandilla ajena. Página12 nunca descubrió nada que no le hayan permitido "investigar". A lo sumo tiraba de un piolín que se le daba. Pero Lanata nunca fue Lenin, ni Perón, ni Trotsky, fue y es un porteño canchero que la va de Michael Moore, muy cómodo en el capitalismo que colabora a empoderar. Si puso a llorar a una negrita famélica tucumana, el gesto no pasó del producto que parte de su audiencia necesitaba ver, como tácita consecuencia de un sistema injusto que se dejó avanzar.

  Porque 2001 no fue un producto de los dos años de descalabro de la Alianza, 2001 fue el estallido social inevitable de un modelo impuesto una década atrás. La Alianza (UCR-Frepaso) se hizo fuerte y ganó, justamente, por denunciar la corruptela, y se derrumbó por no advertir que la corrupción no era, ni de lejos, lo más grave que nos pasaba.

 Vengamos a la actualidad y los cuadernos y los arrepentidos. Leo a forros como Andahazi que retoman el cantito de "no vuelven más", dedicado a los kirchneristas, porque algunos funcionarios del kirchnerismo beneficiaban a empresarios a cambio de guita. Entonces, si hay curas bufarras, podríamos ir al Vaticano a gritarle al catolicismo que no vuelve más. Y sin embargo...

  ¿Qué dicen las fotocopias de los cuadernos del remisero escritor? Que hubo vueltos a cambio de hacerse de contrataciones para obra pública. Es decir plata proveniente del sector empresario y que iba a manos de funcionarios, plata que se usaría para campañas políticas o para hacer jacuzzis en sus mansiones. ¿Quién perdió, en ese proceso creíble aunque se verá si comprobable? La honestidad, me dirán los meadores de agua bendita. ¿Pero es el erario público el perjudicado? ¿Le sacó la comida de la boca a los pibes de los comedores, o eso lo están haciendo ahora los "honestos", los que pueden prescindir de las coimas porque son a la vez gobernantes y contratistas del Estado? ¿No amaña licitaciones Macri para que le caigan a la famiglia? Sí, pero la sociedad estúpida no tiene algo tan explícito como plata en bolsos y cuadernos. La corrupción llevada adelante con sociedades fantasma y puesto el botín en paraísos fiscales sí se puede ver. O no, no existe porque no se puede ver.

  Mientras tanto nos estamos cayendo a un precipicio, empujados por una fuerza que no viene de unos grotescos bolsos con guita, viene de una política económica entreguista, apátrida y asesina, que los republicanos intermitentes ni empiezan a denunciar, porque siguen comiendo del afrecho con que Clarín y Bonadío siguen alimentando el ganado antiperonista y antipopular.

  Les indigna más una opereta disfrazada de justicia que el asuntito de que a los comedores infantiles (que antes se llamaban escuelas) les lleguen raciones consistentes en un gajo de mandarina y un cuarto de vainilla. Y si digo esto, replicarán que esta miseria es producto de que ze dobadon todo. A ver, hijo de la mierda, señalame con un dedo adónde está todo eso que se dobadon. Hace diez años que lo están buscando, cavan zanjas, abren bóvedas, exprimen Panamá Papers, torturan a los Paradise Papers y lo único que sale es corrupción de Macri y su familia mafiosa. Chupame un huevo vos y toda tu pose anti corrupción. Dejame que me quede en mi moral dudosa, que me hace preferir una coima pagada por un empresario para hacer una ruta, antes que una torta de guita del narcotráfico que entra a la campaña de Vidal y Macri, blanqueada con el robo de identidad a los más pobres de entre los pobres. Que vayan todos en cana, pero vos y yo jamás vamos a estar del mismo lado.

Levantá el dedito y metételo en el orto.

lunes, 6 de agosto de 2018

Una chica se pone de pie


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Una chica se pone de pie en el fondo del salón: "profesor, me parece una injusticia que no pienso permitir". Algunos pocos se emocionan para bien, alguien lo tenía que decir. Un sector es asaltado por una fuerte y súbita envidia, en efecto es una injusticia, pero quién se cree ésta para ponerse de pie y decirlo. Otra parte del curso directamente se indigna por la mera existencia de un elemento emergente que se para y dice lo que piensa. Desea mucho que sobre la díscola truene el escarmiento, unas buenas amonestaciones para que se calle.


En el fondo de muchas antinomias argentinas subyace el odio a quienes no se resignan, tan simple como eso. Se odia al pobre que reclama por sus derechos, que en ocasiones consigue. Se odia a las muchedumbres de los que salen de sus casas para exigir justicia. Se odian las expresiones políticas que ponen voz a los silenciados, a los pauperizados, a los excluidos, a los desconectados. Porque del otro lado admiran a los que se representan a sí mismos, a las clases ganadoras que ganan en todos los frentes, en sus ganancias empresarias bien o mal habidas, en la política y en los medios. Aman la prepotencia del macho alfa, porque aspiran a ser uno, porque llegado el caso serían aun más crueles con quienes intentan depreciar al poder o equilibrarlo. No teniendo monarquías como en la rancia Europa, los culorotos de por acá ensalzan a un puñado de familias que se apropian de lo ajeno.

Se opondrán a todo lo que altere el tránsito, esa gran metáfora del capitalismo. A todo no, jamás se quejarían de tractorazos empresarios, desfiles cívicos militares o cacerolazos contra gobiernos de corte cabal o pretendidamente popular. En la Argentina se llama antiperonismo, no sé en otras partes si tiene nombre, pero el espíritu es el mismo: aplasten lo que se salga de la norma, siendo la norma el orden impuesto, que se emplata como el orden natural.

También se llama antifeminismo, anti derechos de la mujer, anti pañuelo verde. Porque el pañuelo celeste no existe sino para imitar al verde y ser su antítesis, que no es evitar los abortos sino evitar el empoderamiento de las mujeres humildes, a las que la cultura de dios, patria y propiedad han hecho abortar de a millares, para cuidar las formas y el honor de las familias. No se trata de salvar bebés ni de salvar ni una ni dos vidas, se trata de que no quede precedente de chicas que triunfan cuando se ponen de pie.
Malas noticias: las chicas que se han puesto de pie ya no se van a sentar,

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