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ay dios

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Orgullosos cuentan haber hecho la apostasía, haber llenado el formulario de desafiliación católica. Muy bien, cuánta osadía! al Papa le debe hacer tanto daño como el que le hice a Movistar cuando me pasé a Claro. Lo fundí, yo sentí que ahí empezó su debacle final. Por qué no nos metemos con dios? Eso sería tener cojones. Propongo armar una contra-religión. Y me explico. Fui creyente, y después se me pasó. Después dije que al fin, quién puede saber lo que hay más allá; me hice agnóstico. Ahora tengo ganas de volver a creer, para bardearlo. Deificar un sujeto imaginario, atribuirle omnivisión y rayos láser que le brotan de las cuencas. Un ser todopoderoso y cretino, dador de limosnas que saca de un bolsillo repleto, un sádico cuentapropista. - Buenos días señor! Somos estudiantes de la biblia y... - No puedo ahora, estoy ocupado, estoy bien con la religión que tengo, dejen dormir a la gente! - No, no, usted no entiende, no le ofrecemos ninguna religión. - Cómo ...

Blanco de la realidad. Como quien dice "blanco de ave".

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Hay comidas a las que les da hambre algunas de mis ropas. Qué tendrá que ver comerse las eses con sentirse popular. Se inventó un nuevo aparato que permitirá comunicarnos mejor. El conservadurismo de ciertas transgresiones. Entrando al cerebro por el agujero del humor. No vayas al súper super-hambriento. Me comí un masetero. Bananas que se abren mal... Por momentos las ideas se me apelotonan, suelto los titulares a ver si sale poesía automática. Y no. Pero corro el riesgo de volverme abstracto. Hace mucho pensaba que Rothko era un chanta, como me lo parecían todos los pintores abstractos. Y después (por un video que vi en Encuentro) comprendí que no, que había una buena razón para hallarle sentido a sus rectangulitos. Resulta que era figurativo, lo fue, se volvió abstracto. Y lo re-entiendo: la realidad puede aumentar de dimensiones, engordar tanto sus colores, aullar tanto el hocico del perro, que las cosas hipertrofiadas tienden a mezclarse, como ...

Impulsos (sin corregir)

Escribo, escribo, escribo todo el tiempo. No se si va a convertirse en algo, no me interesa, me resulta penoso el camino de los escritores que publican. Bien por ellos cuando se consagran. No es ese el tema. Mi tema es esta enfermedad de poner todo en palabras, de traducirlo todo en letras, de estallar en oraciones, comas, puntos, puntos y comas. Quiero mudarme acá, a las palabras quiero mudarme, perder la imagen, dejar de peinarme, cagar en prosa. Editar, si! eso, editar. Poder corregir y volver a corregir, de manera que las palabras se lleven, bailen, canten, cojan. Arrastra la seda la reina Isabel. Cada vez con más fundamento, el mundo todo puede parecerme una porquería (con las obvias salvedades). Pero tolerable si lo pienso escrito, si traduzco los gestos, si convierto a las personas en personajes. Los veo, los leo, los reconozco, los tipifico, los encasillo, los exagero. Una mirada que se cruza, las monedas que el cajero coloca en su mostrador con desprecio, el olor de la cebol...

Está lloviendo...

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 No se si es André Rieu con Adiós Nonino lo que me convenía. Esto de estas épocas, ser uno el medio de comunicación y andar seleccionando música en youtube, tiene sus desventajas. Pero sí, ahora la música crece y yo escribo apurado. Con la lluvia se me llenó la cabeza de palabras. Vine y saqué todo de la mochila: el libro, el medio pebete en su bolsita, la bufanda. Pero acá recordé que es impermeable por dentro. Había quedado fuera del círculo seco de mi paraguas. Paraguas, pensé en paraguas hoy. Pero antes, vine en un micro que esperé mucho tiempo. A propósito esperé ese. El paraguas es nuevo y lo estrené hoy. Así que me gustaba estar parado en la avenida y escuchando el golpeteo de las gotas sobre él. Y ver de paso el río que pasa por el cordón de la vereda, reflejando luces de neón. Terminé solo en el colectivo. Hasta en un momento flashié con levantar la mirada y que no haya conductor. Terminar solo tiene su lado bueno, el colectivo parece un taxi. E iba despreocupado de p...

Instrucciones para comer duraznos (reedición)

Para comer un durazno maduro acaso primero deba proveerse de un babero grande o tener una toalla a mano o desnudarse el torso. Porque es una fruta destinada a manchar la ropa y a llenar la cara, barba, dedos con su generoso y abundante jugo. Coloque el durazno sobre una superficie despejada y dedíquese a observarlo sin tocar. Perciba primero su perfume, deje que penetre en sus fosas nasales para acondicionar el ambiente de los sentidos con su dulzura etérea. Después observe la fina armonía de su forma. Desintegre el todo llamado durazno en una multiplicidad de partes y atiéndalas en particular. Primero el color. Estamos hablando de los duraznos amarillos, de piel aterciopelada y hueso no adherido a la carne. Fragantes. Blandos pero turgentes, con el color justo que la naturaleza pinta para llamar a los comensales, sean estos hombres o bestias. Es indefinible este color, tanto que en sí mismo es referencia dentro de la paleta de la naturaleza. Puede variar en sus partes más voluminos...

GLOBOS (Admiro vuestras capacidades de llorar)

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Quiero escribir algo, un libro. Quiero todo el tiempo decir. Quiero pintar un cuadro. Acaso haga algo de eso (seguramente decir), o capaz no haga nada, y hasta me quede callado. De a ratos confío en la palabra, llego a creer en su capacidad de redención. Y en otros momento me coso la boca; no porque las cosas no puedan decirse, seguro alguien más ya lo ha dicho, sólo que a nadie la importa. Vamos cada quien con nuestro globo de diálogo, abriéndonos espacio entre una nube de globos. Permiso permiso señora, no ve todo lo que tengo que decir. Vamos a las redes sociales y los pegamos con cinta skotch. Y a lo sumo podrá gustarle a unos cuantos. No resuelve lo que dice decir el  dicho. No resuelve la sensación de pedazos de hule pegados en la cara cuando alguno de mis globos explota sin que nadie lo oiga.

Master Chef extremo

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Claro, el formato así lo amerita. Tanto en la edición americana como en sus franquicias por el mundo, la tónica general del programa es de bardeo y maltrato a los candidatos.  Pero si de eso se trata, aquí les va como para mí debería ser un programa tipo (mucho más extremo): Es el turno de Christophe, debe ser el primero en probar el platillo de Gustavo, del equipo azul. El ingrediente de hoy son simples lentejas (así lo habían anunciado hace una hora: simples lentejas). Camina dos pasos hacia la mesita. Gustavo retrocede uno y pone sus manos atrás, en gesto humilde. Christophe, el más grandote del jurado, mira el plato con remarcado desprecio, mira a Gustavo, mira el plato, toma la cuchara. Introduce apenas el cubierto y levanta lo que será su bocadillo de degustación. Antes de metérselo en la boca, lo está oliendo con asco y clava la mirada en  Gustavo;  tres minutos seguidos se la clava, con música de suspenso . Adentro.  La cámara registra la primera...

La verdad

                                          Hay en el mundo 287 toneladas de seres humanos. Calculo que la mitad, o sea unos 143,5 mil kilos de piel, intestinos, hueso y carne, prefiere la mentira a la verdad. Dice preferir la verdad, pero se no la aguanta, como bien monologa Jack Nicholson en aquella película. A lo sumo consume verdades de copetín, como "lo esencial es invisible a los ojos" y otras giladas.                                                                   Yo mismo no se qué prefiero.

Misterio

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Llegué muy tarde. El reloj de la cocina se había tirado de la pared. No metáfora, no tiene moraleja: en el medio del piso de la cocina yacía el reloj boca abajo. Pero qué pasó, le pregunté mientras lo alzaba. La pila quedó al lado de su cuerpo, y el plástico redondo que cubre el cuadrante se había desprendido. Miré la ventana para culpar al viento. Cerrada, la persiana abajo. Eché un vistazo a mis pertenencias (que son tan pocas que se ven todas desde donde estaba), todo en orden. La tele allá, la compu acá. Robar no robaron. Le puse la pila. El hecho se había producido 6 y media, eran las once en punto. Calcé el plástico transparente y colgué el reloj en la pared. Volvió a marcarme el tiempo, colgado, naranja y medio grasiento. Me sigo preguntando qué pasó. De haberse desprendido tendría que haber quedado sobre la mesada, junto al mate vacío y el tarro de café. No, tuvo que ser un salto grande. Y difícil, por cuestiones de física elementales. Estando uno –si fuera reloj- co...

Puede ser

De haber un cielo, ahí debería esperarnos todo lo que pudo ser. Aunque entonces añoraríamos lo que fue, mientras alguien extraña lo que ya no somos.

Frío

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Aun sabiendo que el frío no es más que la falta de calor, es imposible no verlo como una entidad, una presencia que llega en reemplazo de la otra.  No es aire descalentado el que se cuela por debajo de la puerta o por el costado de la ventana, es un sentimiento filoso que se acaricia con tus pies desnudos. Como un gato que ronronea, el frío sisea. Es como decir que la oscuridad es ausencia de luz. Qué va a ser. Si es como una tela que adorna los rincones. Si a veces te podés hacer con ella una capa o un sombrero y pasear por el centro bajo el picante sol del mediodía. Viene el frío de a poco a encontrarse con la noche. Y la foto es arte con sombras.

Micro contradcciones

Acelerar, pasar al de adelante, sólo para ir más despacio. A más queso, más agujeros > a más queso, menos queso Fumar de más, sólo para que no se apague.

Crónicas anodinas

Hoy lloré con un amigo. Nos peleamos, él me descargó su pesadumbre de muchos días. Yo respondí a mi modo, frío e implacable en estos casos. Después le conté de mi. Nos pedimos perdón, nos abrazamos. Ninguno de los dos tuvo la culpa. Son cosas del sistema.

Qué ves cuando me ves

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- Pasó usted ya por casa? - Por su casa yo pasé - Vio usted a mi abuela? - A su abuela yo la vi - Adiós Don Pepito - Adiós Don José - Hoy lo vi a Fulano! - Ah, qué cuenta Fulano? - Nada, nada, los dos estábamos apurados. Yo le conté un poco del viaje y él me dijo que estaba bien. - Cómo lo viste? - Bien, qué se yo... - Le sigue temblando la mano? - No se, no te digo que nos cruzamos a los pedos. - Y el loro? ¿sigue llevando al loro en el hombro? - No, no tenía ningún loro, eso seguro. - Así que no sabes si anda bien... - Me dijo que estaba bien! Sonreía... - Y sus ojos? ¿con los ojos sonreía también? A veces la gente sonríe con la boca y con los ojos llora. - No le vi los ojos, o si se los vi no me fijé. - Viste realmente a Fulano? - A Fulano no lo vi,

Estos jóvenes de ahora...

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 Y qué me dicen de esa moda que hace que lleven esa gorra tan alta. Entre sus mentes achatadas y la concavidad interna del atuendo, bien podría caberles dentro un teléfono gris, de esos de Entel.  También se hacen tremendas perforaciones en las orejas. Uy qué rudo soy, maltrato mi cuerpo porque seré for ever young, me hago tatuajes y las viejas sufren al verme . Me hacen acordar a cuando le ayudaba a mi mamá a hacer tortas fritas. Reconocía las mías en la fuente porque me pasaba de rosca y se destacaban aún debajo del azúcar.  No olvidemos los jeans de tiro subsuelo , que les quedan los bolsillos a la altura de los talones.   Los jeans o vaqueros en mis tiempos eran Fiorucci, o Ufo si andábamos bien de plata. O un Leviss o un Wrangler si ya mis padres no podían más de la adoración que querían demostrarme. Eso no ocurrió nunca. Las camisas, de Regency o de Chemea, pero también mirábamos la vidriera de Ángelo Paolo. No se por qué hago evocaciones del pasado, co...

Apuntes colectivos N°123

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Escena muda. Unos segundos antes de embotellarse el colectivo, el nenito tropieza con la dársena de un hotel. Ella lo levanta de la capucha, como quien saca una bolsa de nylon que se le intrusó en el lavarropas. En el semáforo de la terminal vieja, la ventanilla por la que veo es el marco del umbral en el que se encuentran con una nenita, de unos cuatro años -campera larga, flequillo rollinga-, que está parada en un escalón. Ahora el nene empieza a saltar a la vereda. La mamá lo sienta, con el típico "te quedás ahí", y empieza a luchar dentro de su bolso. El nenito reprendido es todo un cliché: la cabecita gacha (con sus orejas como tetera), el labio de abajo salido para afuera, las manitos juntas y los pies inquietos. La nena mira un instante a su mamá y parece darle la razón. Después, algo secretea al oído de su hermanito, con la mano así, ahuecada. El nene mueve la cabeza y dice que no. Otra cosa se le ocurre, y el nene otra vez que no. La nena parece tomar aire y l...

De bicicletas y de plazas

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 La plaza está cortada como una pizza,desde arriba se vería bien claro. A ras de la tierra lo que se ve son los senderos, aquí césped, por allá la calesita, para el otro lado el circuito de manejo de YPF. Son ocho porciones pero para cuatro personas, porque las perpendiculares son más gruesas en la mutilación que hace la plaza con las calles Mitre y Brown, en cuya unión placera se yergue la estatua no ecuestre de nuestro primer presidente (qué astuto garca este Mitre, que garca más determinado tuvimos).  La rubia del culito siempre nos da la mejor bici, la que le viene justo para la altura de mi niña. La madre en cambio te encaja lo primero que tenga ruedas, porque cualquier número de clientes mayor a uno  la desborda.   Yo me siento en el vértice de una porción, en general la más sombría y por eso menos transitada. Lara ya no necesita que le sostenga el asiento para lograr el equilibrio, eso ya lo incorporó, así que sale pedaleando ni bien le dan la bicicleta. V...

Revistas

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Salí de cargar la tarjeta de colectivo. No me queda mucha plata para llegar al 28. Y venía a trabajar. Enfrente, un chico ruliento y en patas atiende su puestito de venta de revistas usadas en la puerta de la casa de su abuela. No pude resistir la tentación de darle al chico la felicidad de una venta. Es una felicidad que todavía recuerdo. Esa emoción de generar un dinerito, adonde cualquier moneda nos hace sentir prósperos. - Qué revistas tenés? El nene apenas puede articular palabras, sentado a la mesa de su negocito, frente a una enorme caja de cartón con $5 escrito con birome. - Ehhh son "Buena Salud" y también tengo una que se llaman "Utopía". Cuando estaba eligiendo mi revista salió la abuela. Y tuve entonces otra cara feliz. Y "ay qué alegría tenemos por acá" y "muchas gracias señor". Cinco pesos me costó una pequeña alegría para un perfecto extraño. Se me hace un nudo en la garganta. Me parece tan sencilla la felicidad ajena.

Bichos de una noche de verano

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         Me costaba dormir. Así que aproveché para clasificar criaturas de la noche. Escarabajos marrones que vuelan en pedo. Entran por las ventanas y chocan. Vienen puestos de alguna fiesta. Entran y chocan con todo lo que se interpone, así que son fáciles de matar. Casi creo que es lo que vienen a buscar. Idiotas y fumadas polillas, fascinadas por la luz. Helicópteros pelusientos a los que se les rompió el rotor y vuelan en tirabuzón, difíciles de matar al primer chancletazo.  Arañas anoréxicas (nunca vi a una comiéndose un insecto). Su única función es generar escándalo. Y, claro, los mosquitos psicópatas. La naturaleza los hace tragar sangre. Por eso a su cara tienen pegada una hipodérmica. Bien. ¿Pero para qué le agregaron el zumbido? Por qué nos hacen sufrir con el anuncio de su vuelo, ese que -como en el juego de la silla-  se detiene de golpe en la oscuridad, y nos llena de incertidumbre sobre el lugar del ataque. Nos cacheteamos, ti...

Los ojos

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Me desperté, abrí los ojos y desperté. Miré la hora en el celu, prendí la tele para ver la tempe. Me levanté, prendí la compu para ver los diarios y el face. Me crucé con la mirada de mi hija, la besé, fui hasta la cocina. Miré que quedaba poco café... Casi ni me doy cuenta de que tengo los ojos, ya me lo hago normal. Mucho más normal es para mis hijas, que ya nacieron con un par de ojitos cada una. Pese a que le hemos contado todo sobre la época en que no los teníamos, no haberlo vivido hace que sientan a la vista como natural. "Hubo un tiempo -empiezo siempre igual- en que nos quedamos sin ojos. Algunos fueron a entregarlos voluntariamente y a otros persiguieron con pinzas para sacárselos. Andábamos a tientas, con la prohibición de tomarnos de la mano. Había quienes adornaban las cuencas vacías con corchos, otros con papel glacé o celofán. La oscuridad era completa. Después nos devolvieron los ojos. Igual, más adelante, hubo momentos en que nos perseguían los pájaros p...

bestias

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Soy un pececillo dorado nadando en una pecera. Abro y cierro la boca para tomar oxígeno, abro y cierro mis branquias para filtrarlo. Una vez al día tiran comida y es cuando se parece a una emoción la pelea con el manchado. Soy un pececito dorado que es feliz porque no se sabe el cuarto goldy, ignorante de su destino de inodoro. La pecera prismática es más pequeña que la otra. Pero aquí también hay piedritas y plantitas de plástico que evocan un lugar que no extraño. Nado, muevo la cola y nado. Llego hasta el fondo, después para arriba. Veo burbujas y entidades borrosas que apoyan de vez en cuando una yema. Soy el globo de diálogo de un pez dorado, un pez globo. Soy el narrador personalizando un animal, una prosopopeya. No se si quiero ser el pez, si me figuro que hay felicidad en la ignorancia, o si es que me canso de verla, si acaso no quiero la paz del agua que enturbio, del agua que será cambiada periódicamente, y a temperatura constante. ------------------------------- Estoy...

azar

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Tiro de nuevo ya no vale pero tiro de nuevo voy a tirar de nuevo hasta que salga quiero ver la generala representada en la mesa quiero ver ese dado del lado que quiero Así que bato y tiro de nuevo y otra y otra vez quiero saber si ese dado existe

Hable con un viejo

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Hable con un viejo, un consejo le doy. Yo hablé con uno ayer. Empezamos por el calor y la primavera, y nos fuimos de Isidro Casanovas a Luján en colectivo o en cualquier cacharro que conseguíamos. Laburábamos; así que nosotros no podíamos ir el mismo día del estudiante; caíamos el fin de semana, a ver si enganchábamos algo, jaja. Los vi con esos pantalones anchos pinzados de los '50, de tiro tan alto que la camisa les quedaba corta, peinados con glostora y un bigote rififì. Bajaban de algún auto petitero que estuvieran arreglando en el taller, bien acicalados como para sacarse el olor a grasa. Brillo en el auto, brilloso el jopo y el sol iluminando el parque. También los vi menos lanzados de lo que estaban convencidos de ser con las señoritas. Cuántas minas podían ver por día en un taller de aquellos años. "De los cuatro quedé yo solo, la puta madre". Me dijo y nos trajo de vuelta. Quise desviar el tema, pero no pude dejar de imaginar que la parca lo mira...

pollo

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Densidades

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acuéstese un danonino y golpéeselo con una maza Patafísica llore sin que se derrame una gota del mar muerto salive una perla tamaño pelota de golf y que un toro de wall street le salga del culo. la densidad me apodera se empodera La sangre es una caravana de morcillas yéndome por las venas. Desde La Cima del Mundo, me gana esa densidad, toma los huesos y hace dos alas de adamianto  de siete metros, de navajas, meten ruido zuing Abro las alas  De wolverin, que pesan como la concha de la lora Aleteo y corto, pesan. Vomito magma Y el planeta se achica incandescente Tamaño asteroide  de principito Me fundo  con el mundo  negro Me fundo con el mundo, nos hacemos carbón nos hacemos  diamante y más tarde nos convertimos   en burbuja. Y  al fin Lo denso escapa  de sí.

30 cosas a 30 años

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1. Una noche como la de anoche, un chico de 13 años iba por la calles del Barrio Las Avenidas con un megáfono gritando que voten por Alfonsín. No sabía de dónde se venía ni hacía dónde se iba. Solo una sensación liberadora e inefable en esa noche de primavera. Un cura, dueño del altavoz, corría detrás gritando reproches y peligros. 2. Escuchábamos a Sandra Mihanovich con Puerto Pollensa y esa en que le contaron que bajo el asfalto. La carta de un león al otro. La navidad de Luis. Algo bueno había en ese tráfico de cassettes, aunque no sabíamos qué. 3. Más chico había muerto un tío de papá. Entre sus pertenencias había un pupitre que todavía conservo y una canana que me crucé al pecho para jugar a la guerra. Mi viejo me la hizo sacar. También nos decían que no levantemos lapiceras de la calle. 4. Todavía más chico le pregunté a mi tía quién vivía enfrente. Unos extremistas, fue su misteriosa respuesta. 5. En 7° pararon el recreo para poner el himno de Malvinas. La directora n...

Por fin. Y hasta el fin.

No puedo sino celebrar que por fin la Corte nos haya devuelto una ley democrática. No puedo sino celebrar que hoy Clarín se amargue. Ese Clarín que hace tanto encarna el mal, la concentración de la palabra y la devaluación de la verdad. Celebro también la muerte de la 22.285, prohijada por la dictadura y empeorada por Menem. Me regocija todo eso. Por fin. Queda muchísimo por hacer. Que eso no me opaque el festejo. Nos queda mucho por hacer a quienes queremos otro paradigma (no se es fino si no se dice "paradigma") de la comunicación. Los medios, hoy, no son lo rentables que pudieron ser hace 20 años, cuando lo eran per se y como ariete de otros negocios . No se cuán fácil será conseguir platudos que se vayan haciendo de los medios que le quitemos al pulpo. Cuán fácil será que los nuevos dueños quieran traer al periodismo de la tumba en que lo metieron. Tenemos un debate pendiente sobre el rol que va a jugar el Estado como cuasi único actor capaz de sostener la pluralida...

Encastre

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La verdad quisiera que me vaya mejor así como soy. Quisiera creerme un poco menos equivocado y que me alcance la megalomanía  para creer que es el mundo, la sociedad o el destino  quienes se equivocan.  Corregirme ya no me sale mientras crece mi sensación de no encajar.  No quiero encajar y pago, todo el tiempo pago. Pago pero no quiero pagar ni puedo.

Lápices

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A la noche de esta noche la perdí entre muchas noches, la puse con la noche larga que representa a todas las terroríficas noches de la dictadura. Veo sus caras y son todos mis hijas. Tienen, pegados en el cartel, esa miradita llameante contra la patria injusta. Veo sus caras y son todos mis compañeros, igual que los otros, los que no reclamaban un boleto estudiantil. Nadie tiene coronita entre mis compañeros! Los chicos de La Plata fueron (son) el símbolo que hizo falta para denunciar la crueldad. Cuando fue necesario decir que no todos desparecieron por elegir la vía armada. ¡Si hasta los chicos se llevaron!, ¿no lo ven?. Pero el tiempo acomodó la historia, y van nuestros queridos pibes apiñados en el camión de Blaquier, van con los delegados de la Mercedes Benz, van con los curas villeros, con los abogados laboralistas, se acomodan como pueden junto al cuerpo de Walsh. Pero no, tienen que bajar. Perdón compañeritos, los necesitan en la escuela. Saben qué pasa, nunca se vac...

Abuso de poder

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Alguien me dice que hubo un caso de abuso en una escuela. Mi primer pensamiento es para el niño abusado. Imagino su debilidad, el daño que puede haber recibido en su cuerpo y en su alma. Me pongo en lugar de los padres, qué sentirán, qué harán, cómo será su cara cuando su hijo o hija les da indicios de haber sido vejado por un adulto. Mi segundo pensamiento es sobre el abusador. Lo odio de inmediato, sea quien sea. Mi tercer pensamiento es sobre la causa que habrá de iniciarse. Espero que se sepa la verdad cuanto antes, para que no se repita el hipotético abuso en otros niños. Mi cuarto pensamiento es acerca de la posibilidad de error. Y como éste podría hacer estragos en la vida del acusado. Mi quinto pensamiento es sobre la imparcialidad del juez. No de la justicia, que es otra cosa. Me pregunto si el tribunal que se ocupe tendrá o no lobbistas detrás de los cortinados para influir sobre la sentencia. En Mar del Plata, daría la sensación que el orden de prioridades es otro. ...

Por qué escribo

Necesito aclarar que pienso todo el tiempo; y que cuando no estoy pensando es porque estoy dormido. Y entonces sueño, y dormido hablo, me quejo, discuto. Me acostumbré a llevar siempre un vaso de agua a la mesa de luz, porque también debo dar conferencias, y se me seca la boca. Por eso escribo bastante. No por afán de recibir un reconocimiento que posiblemente no merezca, sino por una pulsión irrefrenable de poner en palabras lo que pienso o siento.  Escribir es casi como cagar.