Últimamente tomo con los gatos pequeñas lecciones para ser. Y no es otro panegírico gatuno, si tuviera un perro o una paloma, supongo que me enseñarían igual. Tal vez ellos, los gatos, campeones del hedonismo y del estar o no estar ahí, sean más enfáticos. La gata, ahora que el año empieza a frenar, me encuentra acá, se me sube, me pone las manitos en el pecho y echa su cuerpo encima de ellas con los ojos cerrados, con gesto de infinito. No tenemos que hacer nada, no hagas nada, no te levantes, no te estires a buscar el teléfono, enfocate en este instante que no va a repetirse. Y finjo entender aunque sepa que me levanto pidiendo perdón por estropear la clase de zen gatuno, que me levanto, que tomo café, que me pongo las zapatillas, que me voy y vaya a saberse cuándo vuelvo. Ellos (Chaplin y Zamba) lo van a volver a intentar, es su vocación docente. -Los gatos tienen la intención de enseñarnos que no todo en la naturaleza tiene un propósito.-Garrison Keillor. E...
Comentarios
Yo estoy en esa situación.
Más no lo haré en atención al buen gusto ( bueno, no tanto. Si así fuera ni siquiera hubiera dado origen a este desatino epistolar-virtual), tratando de evitar, al menos, ser tan previsible.
No es muy largo ni complejo lo que tengo para exponer.
¿Se da cuenta que sin nombrarlo usted atina con el nombre del réprobo escenario al que me refiero? Deduzco que usted lo tiene en la misma estima.
Y no, no nos encontraremos por allí. Yo no iría a ver danzar a Maximiliano Guerra en Kongo Bongo, como tampoco iría a escuchar a Galeano leer sus relatos en el Comunitario de la 39 y Friuli, por dar solo dos ejemplos.