
Qué horrible debe ser andar buscando alguna pista que te permita volver a ser el que fuiste, al que la gente creyó que eras. Te miraba el otro día con un yanqui que te contaba que subieron las acciones, Yaski que adornaba la mesa con el cupo filo-oficialista, María O' Donnel, la chica lista del stablishment, y el definitivamente inefable Martín Caparrós. Era muy gracioso escucharte atender al gobierno porque no lo dejaba ir a Cobos al velorio. O trazar comparaciones con el protocolo norteamericano, que impone que si se muere un presidente van los anteriores. Te explico, gordo, por qué es diferente la situación de allá con la situación de acá. A vos que siempre parece que le estás hablando a una estudiante de la UBA a la que te querés voltear haciéndote el sabio, te la voy a hacer sencillita. A vos que no parás de caer rodando hacia el valle de la pelotudez, a vos te digo. Los ex-presidentes gringos concurren al velorio de sus pares porque son exactamente eso, pares. Demócratas y...