Ir al contenido principal

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Perdón que altere el orden aquí establecido, pero es de esperarse que un elefante no sea muy cuidadoso en una exposición de cristalería, pero el pobre bicho no puede evitar ser atraído por las maravillas mostradas.
Yo estoy en esa situación.
Anónimo ha dicho que…
Este es un ámbito de expresión y lucimiento, tanto para su anfitrión como para sus ilustrados concurrentes, excepción hecha sobre los paquidérmicos curiosos que atinamos tan solo a chusmear eventualmente (¡que solo me encuentro!). Pero desde un tiempo a esta parte he podido comprobar con cierto desasosiego, que la concurrencia ha mermado en una forma tal, que las más de las veces, al ingresar, me inunda la sensación de disponer de todas las butacas en una gran carpa de circo abandonada, de donde se ausentaron los actores, y tal vez en piadosa alianza, el público.
Anónimo ha dicho que…
A veces encuentro, como en esta ocasión, algún cuadro colgado de estrafalaria belleza, de inexplicable atractivo, pero tan solo un cuadro. Que es como ir al circo y hallar en el centro de la arena una gran obra para mirar, quieto, callado, solo.
Anónimo ha dicho que…
Lo esperable es que en este punto pregunte ¿a dónde se han retirado el anfitrión y sus contertulios, que tan gustosas jornadas supieron provocar?
Más no lo haré en atención al buen gusto ( bueno, no tanto. Si así fuera ni siquiera hubiera dado origen a este desatino epistolar-virtual), tratando de evitar, al menos, ser tan previsible.
Anónimo ha dicho que…
Si en cambio puedo exponer un parecer íntimo, que creo explica el motivo de la desertificación de este otrora fresco y perfumado vergel de encuentro.
No es muy largo ni complejo lo que tengo para exponer.
Anónimo ha dicho que…
Colijo que se trata simplemente, lamentablemente, de la competencia desleal que le opone ese gran cartelón callejero que, con ínfulas de vehículo de comunicación social, atrapa frases y personas, con la misma delicadeza con que una pala mecánica alza ingentes volúmenes de tierra, cascotes, plantas y animalillos; impávidos por la repentina levitación de sus escondidos hogares; creyéndose vehículo de transporte y construcción urbana.
Anónimo ha dicho que…
Ese gran pizarrón callejero por donde cualquiera pasa y prende con una chinche su comentario, frase o rebuzno, ofició de nefasta aspiradora para que este sitio se encaminara hacia la categoría de páramo.
Anónimo ha dicho que…
¡Qué lástima! Por aquí uno podía observar y aprender, conocer alguna nervadura sensible, que el anfitrión o algún convidado asistente, expondrían con pudor, pero sin temor a la vergüenza. Cualquiera, hasta los que exhiben una ilustración inversamente proporcional a su paquidérmica naturaleza podían animarse a ensayar alguna frase. Y eso también habría sido un desnudar pudoroso de la intimidad, con el riesgo a equivocarse, si, pero sin el temor a la mofa, ya que no asisten los truhanes a tales foros.
Anónimo ha dicho que…
En cambio hoy, todos aglomerados frente a ese cartel callejero, asistiendo a un cotorrerío multitudinario donde solo se permiten cortas frases, se embarullan. Tal vez se vierte alguna que otra reflexión. La que si aparece colgada en este sitio, se podría sostener que no tuvo buena fortuna, no es el lugar adecuado para el desarrollo de pensamiento. Pasa mucho pelagato que vilipendiará cualquier elaboración mental que no sea afín con sus gustos por bailes denigrantes, o picanas para la policía. Con prestar algo de atención a los que concurren a esta romería se pueden descubrir a impresentables ensalzando no sé a que damas ataviadas de blanco, en tanto denostan agriamente a valientes madres huérfanas.
Anónimo ha dicho que…
No, yo paso. Prefiero asistir en soledad a la contemplación de estos cuadros que no puedo explicar, pero que dialogan y se entienden muy bien con el espíritu. Además aún resuenan algunos ecos amistosos de voces amigas por aquí.
Anónimo ha dicho que…
¡Ah! Faltaba la firma. No hace falta, el cuadro igual me sonríe.
JorgeK ha dicho que…
Sergio, no estás solo. Así que haceme el favor de vestirte y guardar el decoro. Después de eso sigamos hablando de cómo nos absorbió, ciertamente el facebook, al que más temprano que tarde has de concurrir.
Anónimo ha dicho que…
Primero y principal: quién dijo que me llamo Sergio, y segundo y pricipal no me mande a vestir pues no estoy desnudo. Tengo calzas un tanto ajustadas.
¿Se da cuenta que sin nombrarlo usted atina con el nombre del réprobo escenario al que me refiero? Deduzco que usted lo tiene en la misma estima.
Y no, no nos encontraremos por allí. Yo no iría a ver danzar a Maximiliano Guerra en Kongo Bongo, como tampoco iría a escuchar a Galeano leer sus relatos en el Comunitario de la 39 y Friuli, por dar solo dos ejemplos.

Entradas populares de este blog

CARTA ABIERTA A LA SEÑO DE JARDÍN

Querida Seño Eugenia: Te agradecimos personalmente. Pero decido escribirlo, acaso para poder expresar mejor la dimensión de este “gracias”. Todos hacemos lo nuestro. Cada quien con su ocupación, con su trabajo, hace lo mejor que puede. A veces ponemos más ganas, otras menos. Y por cierto los agradecimientos no abundan, no es más ni menos –entendemos- que la responsabilidad que nos toca. Pero a vos sí queremos decirte gracias. Porque de todos los trabajos que existen, el tuyo tiene que ver con nuestra mayor riqueza: nuestros hijos. Y cada día del año dijimos gracias. Hoy, ya en la despedida, juntamos esas gratitudes para que te las lleves, para que tengas constancia de vos misma, de lo que pudiste generar en cada una de nuestras familias. Son pequeños gestos, tal vez. Contarnos que “hoy le dolió la panza”, que “hoy no quiso hablar”, que “se siente triste”, que está contento. Pequeño reporte cotidiano de nuestros pequeños, desde alguien que pasa con ellos 4 horas de sus días. Podría minimiza…

10 razones por las que enloquecimos con La Casa de Papel

EL SIGUIENTE ARTÍCULO PUEDE "SPOILEAR" UN POCO, YA QUE LO ESCRIBÍ HABIENDO VISTO LA SERIE COMPLETA. OTRO DÍA HABLAMOS DE CÓMO ESTÁ DE MAGNIFICADO ESE ASUNTO DE SPOILEAR.



Enloquecimos con La Casa de Papel, esta serie española producida para Antena3, que hace poco subiera Netflix (sólo una primera parte, a la segunda la tuvimos que buscar en los salvajes portales tipo series pepito) y que el fin de semana extralarge nos permitió ver maratónicamente.


La Casa de Papel narra como un grupo de atracadores, dirigidos desde afuera por un Profesor genio que lo previó (casi) todo, se adueña de la casa de la moneda española dentro de la cual se pone a imprimir sus propios euros, ganando tiempo con una serie de ardides a cuál más ingenioso, destinados todos a que de afuera crean que se trata de un simple asalto con rehenes para llevarse la plata que ya estaba. Hay más, el Profesor se enamora de la policía mediadora, con lo que casi se pudre toda la operación, pero al final no, etc. Vayan …

Hippies del orto

Proliferan. Están por todos lados. De cada grupo adonde manifiesto mi preocupación, salta un nuevo miembro, uno que me dice "bueno, yo también".
Son los neo-hippies (así los denominé yo mismo en un post; en este mismo). Personas de clase media que trafican "data" acerca de los maquiavélicos planes del sistema, y se van convenciendo de que hay ciertas formas de escapar. Van del veganismo a Linux, de la permacultura a no vacunar a sus hijos.

Pongamos algo en claro: a excepción del necio rechazo a la ciencia médica, muchos de sus planteos me parecen, en cierta medida, casi razonables.
Es cierto que el sistema-mundo-capitalista-opresor nos hace cosas malas. También es cierto que parte de esas maldades se corresponden al avance natural de nuestras formas de organización y de producción.

Porque que el hombre avance es natural. Antinatural sería que un cocodrilo haya diseñado facebook.

Elevan a la naturaleza a un grado mítico.

Ah, la madre naturaleza. Bien dijo en Los Si…