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viernes, 30 de noviembre de 2007

Cell Das

Vuelvo a un tema que protodebatimos con oscar en un post anterior, ese donde está Pedro Picapiedras. (Dicho sea de paso, así como nada reemplazará la sencillez y efecto de series como El Zorro o El Chavo, podrán aumentar geométricamente la cantidad de dibujitos, pero Los Picapiedras La Pantera Rosa / El Inspector, quedarán indemnes al paso del tiempo).
Pero quería resginificar eso de mi orgullo por la carencia de celular. Ciertamente es un término poco feliz, dudo que sea un deseable legado a mis descendientes: "el abuelo nunca tuvo celular". Ahora, endemientras no llevo uno (y sospechando que alguna vez se me hará obligatorio su uso, vía necesidad o vía decreto del gobierno mundial) observo con alarma ciertos cambios de hábitos de la gente cercana.
Para empezar, simplemente consigno como cualquier conversación, chiste, anécdota, sesión de consuelo, reunión de padres, encuentro amistoso, discusión furibunda, duelo de puñales, secreto trascendente, negociación crucial, delirio compartido, disquisición filosófica TODO puede detenerse en un segundo porque el aparato vibra o clama con su variedad de sones. El otro asiente con la cabeza, arquea las cejas en señal impostada de disgusto y dejando caer su mano aferrada al objeto extraño, empieza a entenderse, entretenerse, distenderse, guarecerse, copular, irse, partirse, alienarse, con él.
No recuerdo escenas de la vida precelulares donde ciertas cosas que hoy pasan con ese gadget (GabyF. dixit) ocurriesen. Hay que correr a atender, abortar el presente y reemplazarlo por otro.
en suma: los celulares me parecen una mierda.
Más o menos eso quería decir. Después la sigo porque...bancá....

11 comentarios:

Oscar dijo...

Yo estoy seguro que si me limitara a responder "¿Qué culpa tiene el tomate...?" vos ya entenderías todos mis argumentos.
Sin dudarlo, el celular colabora para poner en evidencia un mal que ya latía cual Alien dentro de esas personas. Pero convengamos en que no demasiado más que los walkmen, los mp3 y 4 y demás artilugios. Yo voy al cine y automáticamente lo desconecto, por respeto a los demás y sobre todo a mi mismo, que sigo siendo dueño de mi tiempo. Y como antes de atender sé quién me llama, sólo interrumpo mi charla con vos si ese otro me resulta más importante. A lo que voy es: con todos los adelantos técnicos de los celulares, no tienen aptitud para convertir en boludo o simplemente maleducado al propietario. Son como el alcohol; sólo pueden hacer evidente algo que ya está dentro...
Y por si me hacen una cámara oculta, me adelanto a confesar que trabajo en una empresa de celulares. Pero mi opinión es objetiva... creo.
Un abrazo.

Gabriela dijo...

Iba a hacer un comentario a esta entrada pero leí el de Oscar y se me facilitaron las cosas... Es exactamente lo que quería decir con respecto de los celulares y su abuso. Asi que, eso mismo.

Jorge, sos un dinosaurio! ;)
(eso va por cuenta mía)

Salud y Gozo, GabyF

JORGE KÖSTINGER dijo...

Gaby, Oscar, imaginemos que no son esos bonitos aparatos luminosos y llenos de funciones como una Victorinox comunicativa. Imaginemos que son TELÉFONOS y que en lugar de ser éstos, fueran los grises y gordos que te ponía Entel. Serían iguales los rituales? Ponele nosotros tres, nos juntamos en un café y cada uno pela uno de esos artefactos y lo pone sobre la mesa "por si alguien quiere ubicarnos".
Ustedes tienen razón, pero igual la gente está maaaaal....

Oscar dijo...

Si, de acuerdo. Pero hay una palabra prehistórica que define eso como ninguna otra: tilingo. Esos que convierten la mesa donde comen o charlan en un showroom de celulares, son los mismos estúpidos que ponen las llaves del auto con llaveros de Ferrari o Mercedes pero tienen un Gol o un Palio.
Yo llegué al colmo: un día por Recoleta tenía en la mesa de al lado a un nabo hablando por su celular de operaciones millonarias en voz exageradamente alta... y de golpe le sonó porque lo llamaban. Hasta el mozo se le cagó de risa...

Gabriela dijo...

La culpa no es del celular sino de quien se lo pone en la oreja... En lo que a mi respecta, me parece un aparatito de lo más útil. Lo uso sobre todo para comunicarme con mensajes de texto, pero también para estar ubicable cuando estoy alejada de mis hijos, como despertador, como calculadora en el supermercado (nunca terminé de aprender a sumar mentalmente...) y como contador cuando pongo a cocinar los fideos. Y si, ando todo el día con el celular en un bolsillo, pero no por eso dejo de comunicarme con la gente que tengo sentada enfrente, ni lo ando exhibiendo como la gran cosa. Me es útil y punto.
Que gracioso lo que cuenta Oscar del que hablaba en el café de Recoleta, imagino la satisfación de quienes tuvieron que soportar el alarde.
En el 99 yo anduve un tiempo por Italia y recuerdo que me asombraba (aquí todavía no eran de consumo tan masivo los celulares) porque, en los restaurantes y cafés, veía a cuatro personas sentadas en la misma mesa que hablaban casi exclusivamente por celular ("telefonino"), los cuatro a la vez, y no hablaban entre ellos...
Insisto: basta con no ser un ganso y aprovechar las ventajas que ofrece la telefonía móvil.
Reconocelo, Jorge, lo tuyo ya es un capricho! Retomamos el 22, yo voy con mi celu.

Salud y gozo,
Gaby

Mascaron de Proa dijo...

Jorgito no le tiremos piedras al tren como hacían los ingleses cuando vieron la primera locomotora. Tennes razòn en cuanto al cambio de costumbres, todo tecnología crea nuevos hábitos, pero las mañas negativas de los seres humanos están presentes en él y no en el teléfono celular, si pensamos así caemos en el animismo y dotamos de vida a un aparato que es una ventaja comunicativa. El otro día comnetando sobre twiiter, una nueva forma de comunicarse por internet, me decía que era una pelotudés, que no servía para nada, que era como el msn o como el chat, solo para hablar boludeces. Bueno le dije yo, para hablar boludeces no hace falta haber inventado un chat, te vas a un café y escuchas las mismas conversaciones, o te sentas en la mesa con tu mujer y o amigos parejas, o acaso vos hablás de filosofía, arte, música. En fin, creo que el problema de la comunicación humnana va más allá de las tecnologías, hoy estamos hipercomunicados, pero hay un gran vacío en esa comunicación pero eso paso siempre, no es culpa de la tele, la radio o el mp3. Recuerdo que una vez un tipo ya mayor me decía que estaba mal porque hacía poco había muerto su hermano y sentía que no lo había conocido a pesar de hablar mucho y de verse seguido.
Jorge dejate de joder y comprate un celular, salvo el cancer de oido no pasa nada.

JORGE KÖSTINGER dijo...

Qué buen debate, sigamos un poco hasta que no quede carga.
Posiblemente sea una suerte de animismo, esto de atribuirle al celular la carga negativa. Pero así como las ciudades cada vez màs se diseñan y deforman en torno de los autos, la informática en torno de Microsoft, también la comunicación parece estar siendo encapsulada en aparatos que -producto de la publicidad y el contagio- se nos hacen imprescindibles.
Obviamente estamos los seres humanos en el medio, pero creo que no en un "estado natural" sino manipulados por otro invento nuestro al que llamamos mercado y que hace rato parece haber cobrado vida propia.
En suma, el celular y sus ab-usos es un mero símbolo. Capaz.
Gracias por el ida y vuelta.

Oscar dijo...

Bueh... yo la iba a cortar, pero se puso bueno. Sin negar algunas de las cosas que vos apuntás y son ciertas, de todos modos me parece bastante más saludable el hecho de que el fetichismo pase por un aparato que en la otra punta tiene otro ser humano que piensa y responde. A ver: prefiero mil veces eso al cuasi autismo del que se enchufa los auriculares del mp3en el subte y cierra los ojos para aislarse del mundo, o al pibe cuya vida transcurre en Second Life o en cualquier jueguito de la Play. El Rivotril es malo, Jorge?? Seguramente no. Bien empleado te ayuda a mejorar la calidad de vida. Usado como droga o vicio, te estupidiza y esclaviza. De quién es la culpa?
Este aparatito puede ahorrar tiempos, energías, sacarte de problemas, darte cierta tranquilidad en un viaje o un imprevisto, salvar vidas sin dudas. Por un lote de estúpidos que intentan exhibirlo como un símbolo de status o importancia, no es justo mandarlo en cana...

Roberto Sánchez dijo...

La culpa no es del chancho sino del que le da de comer (me encantan los refranes con la palabra chancho) y con esto no acuso a oscar que vende estos apartejos, sino al mercado que les da de comer a los pelotudos que hoy exhiben sus flamantes celulares con cámara y ayer sus nike con aire o sus vaqueros charro. Pelotudos hubo siempre con o sin teléfono móvil.

Por otra parte, comprese un teléfono y dejese de joder...
Un saludo desde mi lata de tomate atada con una piola a otra lata de tomate (quizás el primer celular)

salud y buenos alimentos

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JORGE KÖSTINGER dijo...

y a este robot brazuca quien me lo mandó. Que alguien le eche coca cola