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lunes, 14 de diciembre de 2015

La parábola Insfran


  Total, qué me van a decir. Una de las cosas que se cayeron, es el llamado a silencio para no andar mostrando fisuras ante el adversario. No, pará, no es el momento.  Ahora todo eso chupa huevos, es el adversario el empoderado y nos empoma lo mismo, así prescindamos de la autocrítica*.

*como alguno sabrá, soy un oficialista tardío; como dice la presentación del negro Dolina, voy "lamiendo botas de funcionarios que ya han renunciado". Ni carnet de peronista tengo, y cuando quiero saludar a un compañero (en un sentido amplio), no me salen los dedos en Ve. Por eso lo de autocrítica puede volverse relativo. Y en este mismo blog, se hallan entradas de cuando era más opositor que oficialista. Bueh, como sea, si no cambiásemos (en el buen sentido), estaríamos muertos, o muertos de necedad.

 El primero de los actos de gobierno de Nestor Kirchner, fue hacerse una escapada a Formosa para asistir a la tercera asunción de Gildo Insfran. El día de Macri en el balcón profanando, la tele mostraba su sexta jura como gobernador. Lleva 20 años en ese puesto.

O este pelado con carmela es muy bueno, o la renovación de la política fue menos que lo que hubiésemos querido. Si ese es el caso, ¿no se pudo, no se supo o no se quiso? Es obvio que los frentes han sido demasiados, y su capacidad de resistencia se demuestra ahora; los decretos del señor de arriba, demuestran la magnitud de los enconos que supimos conseguir y los poderes que estaban siendo tocados. La troika conformada por Clarín, la logia judicial y la patota financiero agropecuaria nos  hacen diluviar su escarmiento.

 Pero la insistencia con Insfrán como único formoseño "del palo" es parienta de Scioli y de Aníbal como únicos recursos, de Pulti (en Mar del Plata) como única carta y de una retahíla de opus dei ultramontanos que cubrieron en este tiempo los espacios territoriales y de la burocracia. Estuvo Cristina (antes Néstor), estuvieron los chicos militantes y cantores, y en el medio demasiada bosta en proporción al barro. No se supo constituir una segunda línea con capacidad natural de sucesión. Los emergentes sí obtenidos (como Axel, Abal Medina y Wado), no llegan a pregnar en una sociedad minada por el discurso derechista y disputada cerebralmente por la ortodoxia económica. Es ahí donde uno recuerda una palabra, un significante que se divorció de su significado: la transversalidad. Nacida de la necesidad de sustentación política de Néstor, con un justicialismo en contra, la transversalidad fue una buena idea, descartada toda vez que se encontraron instrumentos más clásicos como el sindicalismo moyanista y el propio partido, ya funcional. Y los que se arrimaron (como el PC en Nuevo Encuentro), si bien sirvieron para dar ecumenismo al frente, no pudieron (o no se los dejó, desde un liderazgo centralizado) ser una voz de discrepancia al interior del espacio. Caso Ley Antiterrorista.

  Ahora que los rastis -los Lego, para ser más modernos- han vuelto a la caja, qué bueno sería repensar un espacio político que no cometa los errores del pasado. Eso, con el cuidado de no cometer otros. Porque como pasa en la relación entre padres e hijos, por no mandarse uno las cagadas que se mandaron los padres, patina hasta incurrir en cagadas nuevas con sus hijos. Uno de esos errores sería creer que el ingrediente de fondo de esta nueva construcción puede ser otro, tener otro pilar que no sea el peronista. Un gorila recuperado como yo lo lamentaría en otra época, pero es así, es el peronismo la energía que construye poder; los demás somos pensamiento, adorno e intentos de racionalidad cuando los peronchos clásicos creen que son el todo.

   Y a todo ésto, a Insfran quién lo reemplaza, ¿Insfran?. Ahí está, para mí, una de las madres del borrego. Hay que esperar otra vez que una fuerza progresista restañada, mande comisarios políticos desde Buenos Aires para ver si se modernizan en algo los feudos, o es una causa perdida? ¿Habrá algún ladrillito para construir algo distinto en la tierra de Zamba? Como lo ve quien suscribe, la calidad de la política habla de la calidad de la matriz productiva: dificil que se nutran los brotecitos de los nuevos dirigentes si los territorios comen todos de la misma mano estatal.

  Los muchachos de la patria contratista declaman desarrollo con el Plan Belgrano para el norte Argentino. No es que se quieran afanar nada entre las toneladas hipotéticas de concreto, quieren desarrollo. Es la misma gente que en los '90, a tono con el Banco Mundial, hablaba de ciertas provincias como Unidades Económicas Inviables, pergeñando juntarlas en otros bloques (mmm eso puede volver). A lo mejor, en ese revuelto gramajo, surgen nuevos liderazgos, aunque sea por resistencia. A lo peor, y demasiado probable para mi gusto, los señores feudales empiezan a constituir la nueva alianza pro cambiaria.
A lo mejor, de nuevo, contra esos traidores puedan erigirse figuras leales a estas ideas. 

Nada ocurre de hoy para mañana.
Lamentablemente.





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