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jueves, 31 de diciembre de 2015

Brindo por tus lagrimones

Carezco de autoridad para decirlo, porque a mí, aunque quiera, no me sale. Pero ocurre que esta vez no tengo ni las ganas.
Te lo digo en un plano más bien simbólico; sabemos que lo vas a hacer cuando quieras y lo necesites, es parte del juego.

Date. esta noche, la última libertad para llorar.

 Danos, en adelante, la fuerza en tu mirada, el brillo de tu alma, ese que no podrán opacar ni los peores tiranos ni los tiempos más canallas.

 Hemos salido de momentos peores, mucho de los cuales ni nos han rozado. Es nuestra hora, la de ponernos a dar la batalla. Me vas a decir que es difícil, y te voy a responder que si fuera fácil no sería una batalla. Me vas a decir que no lo esperabas, y te voy a responder que es mejor, que la vida sería insoportable si a toda primavera la pasáramos pensando el invierno. Muchos viven así, lamentando que van a morir. Vos no, vos y yo y tantos más no, queremos entregar a la tierra un cuerpo que haya luchado, haber sido dignos merecedores de la vida. Somos, querido amigo, luchadores, y los guerreros solo se dan por muertos para ganar, se dan por muertos para llevarle muerte al enemigo, para después emborracharse hasta el vómito, brindando por esta broma extraña que llamamos vivir.

Así que llorá, llorate el porvenir. Porque nos vamos a encontrar riendo ahí, así el cielo se cierre y se ponga negro, así se caigan quienes amamos.
Nuestras causas nos superan en importancia. Tengamos la alegría de sabernos un colectivo, tengamos la felicidad de las abejas que pican y dan felices la vida por el enjambre, porque saben que es la suerte de la colmena lo que las define.

Llorá y reíte de mi estupidez de invitar a la suerte a este encuentro. La suerte no tiene nada que ver, cuando nos atrevemos, cuando tomamos el coraje de ser sujetos de la historia.

Salud! Y buenos años por venir. 
Ellos saben que no nos han vencido.
Sonate la nariz, salgamos a ganar.

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