Ir al contenido principal

Encastre

La verdad quisiera que me vaya mejor así como soy. Quisiera creerme un poco menos equivocado y que me alcance la megalomanía 
para creer que es el mundo, la sociedad o el destino 
quienes se equivocan. 
Corregirme ya no me sale mientras crece mi sensación de no encajar. 
No quiero encajar y pago, todo el tiempo pago. Pago pero no quiero pagar ni puedo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¡Así que no encaja! ¡Usted dice que no encaja! Pues bien, veo que finalmente usted se ha dado cuenta de su situación. Y de la de casi todo el resto del mundo. Del mundo compuesto por humanos, se entiende. Claro que no encaja y es vano tratar de evitar esta situación, por que eso implicaría el amolado y pulido de las diversas partes de su alma y mente que se encuentren en contacto con. . . alguien. Por lo cual precisaría usted una escuadrilla permanente de torneros y herreros de obra a su disposición para limar asperezas ( no pude evitar el lugar común) y modificar perfiles y aristas, de manera que usted encaje con su circunstancial interlocutor, ocasional amante, momentáneo compañero de fila, familiar de esporádica visita, o una infinitud de etcéteras que se relacionen con usted. Sepa usted que la idea no es que uno encaje con la vecindad. Usted como yo, sus vecinos, sus enemigos, sus amigos, somos moléculas que derivamos por el vacío atraídos por algunas moléculas y rechazados por otras. En esos vaivenes es que se sustenta la dinámica de las ideas, los pensamientos y hasta la vida le diría. Si lo ideal fuera que encajaramos, mal nos iría. Todo el universo humano sería un cristal de roca, o un bloque de hierro o titanio en ladrillo. ¿y sabe toda la energía que habría que ponerle para que se derrita y empiece a fluir?
En cuanto a pagar, creo que usted se metió en alguna iglesia redentora de desesperados y obtusos, y al grito de ¡PARE DE DESENCAJAR!, le están esquilmando los bolsillos del alma. Desencajando puede uno trabar el ápice del parecer poliédrico propio, con la cilindrica profundidad de otro pensamiento, y andar juntos hasta que otro que no encaja nos choca y nos desencajamos. Y allá vamos, a los choques con el reto, manteniendo la vitalidad del sistema. En el que no encajamos.
Si el comentario lo disgusta no me encaje un insulto, por favor. Encajeme un llamado y lo discutimos, a ver quién tiene el ápice más convincente.
Un abrazo mi amigo
SERGIO

Entradas populares de este blog

CARTA ABIERTA A LA SEÑO DE JARDÍN

Querida Seño Eugenia: Te agradecimos personalmente. Pero decido escribirlo, acaso para poder expresar mejor la dimensión de este “gracias”. Todos hacemos lo nuestro. Cada quien con su ocupación, con su trabajo, hace lo mejor que puede. A veces ponemos más ganas, otras menos. Y por cierto los agradecimientos no abundan, no es más ni menos –entendemos- que la responsabilidad que nos toca. Pero a vos sí queremos decirte gracias. Porque de todos los trabajos que existen, el tuyo tiene que ver con nuestra mayor riqueza: nuestros hijos. Y cada día del año dijimos gracias. Hoy, ya en la despedida, juntamos esas gratitudes para que te las lleves, para que tengas constancia de vos misma, de lo que pudiste generar en cada una de nuestras familias. Son pequeños gestos, tal vez. Contarnos que “hoy le dolió la panza”, que “hoy no quiso hablar”, que “se siente triste”, que está contento. Pequeño reporte cotidiano de nuestros pequeños, desde alguien que pasa con ellos 4 horas de sus días. Podría minimiza…

10 razones por las que enloquecimos con La Casa de Papel

EL SIGUIENTE ARTÍCULO PUEDE "SPOILEAR" UN POCO, YA QUE LO ESCRIBÍ HABIENDO VISTO LA SERIE COMPLETA. OTRO DÍA HABLAMOS DE CÓMO ESTÁ DE MAGNIFICADO ESE ASUNTO DE SPOILEAR.



Enloquecimos con La Casa de Papel, esta serie española producida para Antena3, que hace poco subiera Netflix (sólo una primera parte, a la segunda la tuvimos que buscar en los salvajes portales tipo series pepito) y que el fin de semana extralarge nos permitió ver maratónicamente.


La Casa de Papel narra como un grupo de atracadores, dirigidos desde afuera por un Profesor genio que lo previó (casi) todo, se adueña de la casa de la moneda española dentro de la cual se pone a imprimir sus propios euros, ganando tiempo con una serie de ardides a cuál más ingenioso, destinados todos a que de afuera crean que se trata de un simple asalto con rehenes para llevarse la plata que ya estaba. Hay más, el Profesor se enamora de la policía mediadora, con lo que casi se pudre toda la operación, pero al final no, etc. Vayan …

No me arrepiento de este amor

Amo a Cristina. Amo a Cristina y la amo más cuanto más la odian, la amo en exacta proporción a lo incomprensible que les resulta mi amor, y el de tantos otros. Pero no pasa nada si hago otro intento por explicarlo.  Cristina encarna una manera de ver el país y su contexto, aunque no sea la única inventora de esas visiones. Encarna, dije. Resulta la encarnación de viejos anhelos, expresados -por ejemplo- en aquéllas asambleas populares de 2002, el año después del que se fue todo a la mierda. Quien haya estado en alguna plaza recordará alguna de las ideas que se nos ocurrían cuando creímos que se habían ido todos: revisar la deuda, asignación universal por hijo (derecho que reclamaba en 2001 el Frente Nacional contra la Pobreza), estímulo del consumo y de la producción nacional, juicio y castigo a los responsables de la dictadura cívico militar. Una brainstorm de necesidades obvias, toda vez que las ideas contrarias nos habían llevado al default, al trueque y a la miseria.
 Néstor pri…