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viernes, 8 de febrero de 2013

 Permiso para volcar ideas tiradas de los pelos. Gracias.

Creo que buena parte de las opiniones que mastican y regurgitan como pingüinos los medios y la clase mediatizada, se reduce a una cuestión racista básica. Blancos y

negros.
Un compañero de facultad boliviano me contó cierta vez que en una época, las bolivianas blancas se dejaban crecer los canutos de las piernas. Eso porque a las

aborígenes no les crecen. Para diferenciarse.
 Estaba mirando el noticiero. Un asalto violento, la cotización del dolar, el tiempo. Las boludeces de siempre.
Por qué indigna tan especialmente que la vida de un comerciante sea segada por un pibe chorro? Obviamente, la muerte siempre nos impacta, y si es con violencia

todavía más. Pero, lamento dar malas noticias, la muerte nos llega a todos. Por cada peluquero ultimado, veinte mueren en los hospitales por causas "naturales". Pero

a nadie se le ocurre hacer una marcha contra el cancer (de hecho sí las hay, pero son de otra índole que las que se relatan siempre como "vecinos indignados"). Cuando

la turba iracunda gana las calles, empieza a oirse el run run por lo bajo: "estos negros..." Rajoy, el español, es blanco. A cuántos se cargó? Y el viejecito que tenía

patillas y ahora es senador?
 El dolar. Yo no puedo comprar dólares, para regocijo de los que sí. No me da, siempre estoy menos diez. Soy el único que no puede? Son la mayoría los que sí pueden?

Ah no? Y entonces por qué rompen la bolas a toda hora con el oficial y el blue? Es que quejarse de las dificultades para comprar divisas da un je ne sais qoi, una

prestancia, un sello de distinción que no da, por ejemplo, una queja por el aumento del boleto. El noticiero mastica todos los días una noticia al respecto y la señora del

primer piso abre la boca. Ustedes no se quejan porque son negros. Tienen tremendos televisores (y dicen que no tienen para comer), se embarazan para cobrar

subsidios y hasta se van de vacaciones. Nosotros, cuando nosotros nos vamos de vacaciones necesitamos y queremos dólares, dónde están mis dólares. Quedaría mal si

dijéramos que los compraremos en el mercado negro. Llamémosle, entonces, blue.
Perdón.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial. Muy bueno. Comparto totalmente. Qué bueno que puedas poner en palabras ( ¡ y de qué forma ! ) lo que tantos pensamos.