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Mostrando entradas de agosto, 2018

Te digo algo

El sentido de la vida se revela en un instante.  No en uno en particular, en uno cualquiera, lo que es decir en todos. Todos los instantes son pasibles de ser escogidos como el instante clave que devela el sentido de la vida. La vida no tiene otro sentido que la búsqueda de uno, la búsqueda constante, humana y tortuosa de un por qué para nuestra existencia. Cualquier camino te lleva, cuando no hay adónde ir, o cuando el único final, la única meta posible es la nada, la vuelta a la nada de la que arrancamos. Somos una nada devenida en pregunta, una pregunta que al ser respondida explota. Y sin embargo, ahí vamos, creyendo que hay un adelante y un atrás, que hay futuro, que hay pasado, que hay una respuesta que va explicarlo todo, una forma de vivir que es la correcta, un sistema hecho de bondad, un comportamiento adecuado, un sabor insuperable, un amor perfecto, un sueño eterno, un camino acertado. La felicidad está ahí, a nuestro lado, en cualquier segundo de cualquier día. No la busques eno…

No me arrepiento de este amor

Amo a Cristina. Amo a Cristina y la amo más cuanto más la odian, la amo en exacta proporción a lo incomprensible que les resulta mi amor, y el de tantos otros. Pero no pasa nada si hago otro intento por explicarlo.  Cristina encarna una manera de ver el país y su contexto, aunque no sea la única inventora de esas visiones. Encarna, dije. Resulta la encarnación de viejos anhelos, expresados -por ejemplo- en aquéllas asambleas populares de 2002, el año después del que se fue todo a la mierda. Quien haya estado en alguna plaza recordará alguna de las ideas que se nos ocurrían cuando creímos que se habían ido todos: revisar la deuda, asignación universal por hijo (derecho que reclamaba en 2001 el Frente Nacional contra la Pobreza), estímulo del consumo y de la producción nacional, juicio y castigo a los responsables de la dictadura cívico militar. Una brainstorm de necesidades obvias, toda vez que las ideas contrarias nos habían llevado al default, al trueque y a la miseria.
 Néstor pri…

Cometas en el cielo

Me tienen estalladas las pelotas con el sonsonete de la corrupción. No diré que es inevitable, ni que está bien, ni nada por el estilo, la corrupción es una cosa mala por definición, pero no debería ser el centro de la cuestión política, ni acá ni en el resto del mundo.
 Hasta Macri, el presidente más corrupto de todos fue Menem. Sus fechorías se dieron al menudeo y al por mayor. Uno recuerda casos como Los guardapolvos de Bauzá, La leche adulterada de Vicco, El caso Swift, entre las minucias, y el regalo que le hicieran de una Ferrari Testa Rossa por la privatización del gas. En las privatizaciones, con cientos de miles de millones de dólares, el Turco tuvo su récord de mordidas.
  Pero más allá de los campeones, ningún gobierno queda exento de un grado de corruptela,  gobiernos kirchneristas incluídos. Llegados a esa triste conclusión, quedan dos opciones. O la que más conviene al sistema, que es el discurso antipolítica, el de "todos roban", o bien evaluar si el conjunto …

Una chica se pone de pie

Una chica se pone de pie en el fondo del salón: "profesor, me parece una injusticia que no pienso permitir". Algunos pocos se emocionan para bien, alguien lo tenía que decir. Un sector es asaltado por una fuerte y súbita envidia, en efecto es una injusticia, pero quién se cree ésta para ponerse de pie y decirlo. Otra parte del curso directamente se indigna por la mera existencia de un elemento emergente que se para y dice lo que piensa. Desea mucho que sobre la díscola truene el escarmiento, unas buenas amonestaciones para que se calle.

En el fondo de muchas antinomias argentinas subyace el odio a quienes no se resignan, tan simple como eso. Se odia al pobre que reclama por sus derechos, que en ocasiones consigue. Se odia a las muchedumbres de los que salen de sus casas para exigir justicia. Se odian las expresiones políticas que ponen voz a los silenciados, a los pauperizados, a los excluidos, a los desconectados. Porque del otro lado admiran a los que se representan a sí …