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10 razones por las que enloquecimos con La Casa de Papel


 

EL SIGUIENTE ARTÍCULO PUEDE "SPOILEAR" UN POCO, YA QUE LO ESCRIBÍ HABIENDO VISTO LA SERIE COMPLETA. OTRO DÍA HABLAMOS DE CÓMO ESTÁ DE MAGNIFICADO ESE ASUNTO DE SPOILEAR.



Enloquecimos con La Casa de Papel, esta serie española producida para Antena3, que hace poco subiera Netflix (sólo una primera parte, a la segunda la tuvimos que buscar en los salvajes portales tipo series pepito) y que el fin de semana extralarge nos permitió ver maratónicamente.


La Casa de Papel narra como un grupo de atracadores, dirigidos desde afuera por un Profesor genio que lo previó (casi) todo, se adueña de la casa de la moneda española dentro de la cual se pone a imprimir sus propios euros, ganando tiempo con una serie de ardides a cuál más ingenioso, destinados todos a que de afuera crean que se trata de un simple asalto con rehenes para llevarse la plata que ya estaba. Hay más, el Profesor se enamora de la policía mediadora, con lo que casi se pudre toda la operación, pero al final no, etc. Vayan a verla.

Lo que quiero es enumerar en un Top Ten las razones por las que esta serie la rompe.

10. Hablan español. Para los latinos, sobreadaptados al castellano neutro colombo-mexicano eso mola de por sí, nos suena fresco y gracioso, nos gustan los giros y las puteadas, como 'no me toques los cojones'. Pero en otra acepción, ver producciones en nuestro idioma (y también alguna serie turca, sueca o coreana), nos da el placer de que no todo lo bueno se produce en el Imperio.

9. Es un policial, pero también es político y una lectura social de la hostia. Es utópico, en un sentido amplio. En un momento, el Profesor Salva habla de los imposibles que se vuelven posibles, como aquella impensada toma de la Puerta del Sol en 2011, cuando estalló la crisis, momento en que todos hubieran creído que la plaza se iba a desalojar a garrotazos y sin embargo, ahí tenemos, se resistió.

8. Hay grises. Si bien hace mucho que la ficción abandonó el maniqueísmo de buenos buenísimos de un lado y malos malísimos del otro, reemplazándolo por héroes imperfectos y villanos que pueden tener alguna compasión, en La Casa de Papel esa escala de grises adquiere otra posible lectura. Porque ¿quiénes son los verdaderos criminales en esta sociedad de capitalismo cada día más cruel? quiénes son los malos, Inspectora Murillo.

7.  Ritmo y coherencia. Salvo algunas contadas escenas, de esas que son obvias en su intento de estirar y descomprimir la tensión, a La casa de Papel parece no sobrarle nada en su rápido camino de partirte la cabeza. Uno termina con la convicción de que, como pudo haber pasado en Lost, los guionistas laburaron fuerte, tejieron y destejieron los hilos de la trama hasta que el plan de rodaje cerró, como les cerró a los organizadores del atraco. Y hay tomas memorables. Cito 3: cuando Tokio regresa al edificio en moto; antes de eso, cuando Berlín la empuja para afuera atada a una camilla y una cámara cenital junta la careta de Dalí de Berlin con el cuerpo de Tokio más abajo; cuando un francotirador le mete un tiro al forro de Arturito en la terraza.


6. Sensualidad. No voy a abundar mucho en la cuestión, las minas están buenas, los tipos son guapos, la serie arma una cantidad de besos y polvos y habla de amor sin ser empalagosa.

5. Arte / Estética Siempre impresionan las máscaras. Por el principio alguno dice que lo que mete miedo en un asalto es un payaso o un dibujo animado, por el contraste entre lo festivo del icono (no lo dice exactamente así) y la posibilidad de traiga muerte. Pero el Profesor (que se hace llamar Salva) ha elegido al máximo esplendor del surrealismo, Salvador Dalí para representar a los cacos. ¿Será por aquello de Ávida Dollars, el anagrama que el pintor se inventó para resignificar su nombre? La búsqueda del dinero, sí, pero con artes nobles, sin joder a nadie. El arte de la serie descolla, el rojo de los monos en contraste con el gris del edificio, la simetría, el juego de líneas con las hileras de rehenes.

4. Personajes El Profe reclutó un grupo hermoso y variopinto, inolvidable. Berlín, Helsinki, Denver, Río, Tokio, Nairobi, Moscú, Oslo, después se sumó Estocolmo, la del síndrome. Todos, cada cual a su modo, perdedores. Incluso el nombre original iba a ser Los Desahuciados, después lo cambiaron. Desahuciados, en el país de Europa que más proliferó en desalojos tras la crisis de 2008 y que dio la base electoral a Podemos. Cómo no quererlos a todos.


3. Feminismo. El mundo todo está atravesado por una lucha de género que termina siendo la lucha más fuerte y más auténtica de las pocas que pueden contarse. Los axiomas feministas nos atraviesan y nos hacen pensar a escala planetaria. No es casual que Hollywood haya puesto parte de este temperamento en The Post, película destinada a llevarse estatuillas a granel. En La Casa de Papel está en variadas formas. En la violencia de género que sufrió la inspectora Murillo de parte de su ex marido comisario, la que sufre de parte del Coronel Prieto de Inteligencia, la soledad de Nairobi que pierde la tenencia de su hijo mientras trata de sostenerlo vendiendo drogas, Mónica, la amante del jefe que queda embarazada del muy cretino que se queja de su mala suerte, la piba a la que le ventilan una teta por las redes. Pero la serie hace alusión directa al Patriarcado, ejercido por Berlín y por el profesor, sistema de poder que dará paso al Matriarcado, cuando Nairobi da un golpe de estado.

2. La estafa europea. Cuando Salva intenta que la inspectora Murillo (encadeneda a una viga) entienda los motivos del atraco, que es en realidad una puesta en escena para fabricar el botín, hace referencia a cómo el Banco Europeo hizo lo mismo, emitir papeles, cientos de miles de millones de euros que tuvieron por único destino los bancos. Mientras la gente se cagaba de hambre, los bancos se apropiaron de las rotativas e hicieron sus propios billetes, con el único respaldo de su poder y prepotencia, lo que llamaron "inyección de liquidez". De nuevo, quiénes son los ladrones.



1. Empatía. El término empatía está demasiado usado, pero no por eso pierde significado. El profesor explica, en una de sus clases, en los cinco meses de preparativos, que la opinión pública iba a inclinarse a su favor. Eso pasa en la trama y, a juzgar por el éxito de la Casa de Papel, pasa con la serie. Robin Hood's de la nueva era, por una vez son los pobres los que dan el golpe.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Excelente.
Anónimo ha dicho que…
Ojo con los spoilers!

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