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Mostrando entradas de 2018

Cometas en el cielo

Me tienen estalladas las pelotas con el sonsonete de la corrupción. No diré que es inevitable, ni que está bien, ni nada por el estilo, la corrupción es una cosa mala por definición, pero no debería ser el centro de la cuestión política, ni acá ni en el resto del mundo.
 Hasta Macri, el presidente más corrupto de todos fue Menem. Sus fechorías se dieron al menudeo y al por mayor. Uno recuerda casos como Los guardapolvos de Bauzá, La leche adulterada de Vicco, El caso Swift, entre las minucias, y el regalo que le hicieran de una Ferrari Testa Rossa por la privatización del gas. En las privatizaciones, con cientos de miles de millones de dólares, el Turco tuvo su récord de mordidas.
  Pero más allá de los campeones, ningún gobierno queda exento de un grado de corruptela,  gobiernos kirchneristas incluídos. Llegados a esa triste conclusión, quedan dos opciones. O la que más conviene al sistema, que es el discurso antipolítica, el de "todos roban", o bien evaluar si el conjunto …

Una chica se pone de pie

Una chica se pone de pie en el fondo del salón: "profesor, me parece una injusticia que no pienso permitir". Algunos pocos se emocionan para bien, alguien lo tenía que decir. Un sector es asaltado por una fuerte y súbita envidia, en efecto es una injusticia, pero quién se cree ésta para ponerse de pie y decirlo. Otra parte del curso directamente se indigna por la mera existencia de un elemento emergente que se para y dice lo que piensa. Desea mucho que sobre la díscola truene el escarmiento, unas buenas amonestaciones para que se calle.

En el fondo de muchas antinomias argentinas subyace el odio a quienes no se resignan, tan simple como eso. Se odia al pobre que reclama por sus derechos, que en ocasiones consigue. Se odia a las muchedumbres de los que salen de sus casas para exigir justicia. Se odian las expresiones políticas que ponen voz a los silenciados, a los pauperizados, a los excluidos, a los desconectados. Porque del otro lado admiran a los que se representan a sí …

Monster Coop

Sobre todo de chico, al cerrar los ojos para dormir, me asaltaba la fantasía que un ser horripilante me observaba desde un rincón del cuarto. Podía ser un muñeco o un vampiro lo que se quedara inmóvil allí, mientras intentaba conciliar el sueño. Quien fuere lograba que no sólo me costara hacerlo, también me daba pánico abrir los ojos.  Pero encontré una forma de neutralizar al ente del insomnio, lo racionalicé. Entendí que no importaba lo que fuera, cualquier cosa extraña a mi habitación me daba el mismo terror. Un pingüino, una momia, un perchero que antes no estaba ahí, un cuadro apoyado en la pared, todo lo que no haya estado con la luz prendida, tendría el mismo efecto terrorífico. Entonces, por qué presentir un sólo y único agente parado frente a la cama, por qué no traerlos a todos. Fue así que convoqué a cuanto monstruo urdía mi imaginación. La lista podía estar compuesta por: una momia, el payaso de It, la chica de La llamada, Fredy Krueger, el hombre lobo, una muñeca gigante, …

La vuelta del malón

Lo pude ver en persona, al igual que a Sin pan y sin trabajo, de De la Cárcova, que está en la pared perpendicular, en la sala 24.
 Ya se ha dicho todo, no voy a ser original, pero necesito contar lo qué sentí al tenerlo enfrente.

 Es el regreso triunfal de una batalla, hay heridos, hay adrenalina hasta en los ojos del caballo del cacique. Pero el botín dice que ganamos, que le ganamos a la soldadera de Alsina y a sus curas, porque venimos blandiendo sus cachivaches litúrgicos. Ironía de la historia, los despojadores han sido despojados y alzamos la cruz como una hinchada blande los trapos del rival. Por allá un compañero convierte en boleadora un inciensario. Venimos por el barro a los gritos, felices bajo la tormenta.
  No sabría acomodar a la cautiva, a la nueva india blanca de la que se hizo la tribu. Es el siglo XXI y ahora suena a trata, aunque allá era el XIX y las personas se traficaban de ida y vuelta, y no parece más víctima la mujer desnuda que todos los indios que se ven…

Nuestra degenerada lengua

Somos argentinos. Todos somos sociólogos, filósofos, técnicos de fútbol, antropólogos, cineastas. Ningún campo del saber se nos escapa, no hay tema del que no podamos opinar sobradamente, diciendo a los demás cuantos pares son tres botas; somos el pueblo elegido, el wikihow, un tanque del pensamiento, la suma de todos los conocimientos, el Big Data hecho 40 millones de seres esclarecidos y sabios.  Si no fuera por los golpes arteros de la fortuna, los argentinos seríamos campeones del mundo en todos los deportes y en todas las disciplinas.  Es con este plácet, en mi condición de filólogo autodidacta, que he de referirme brevemente al remanido tema del lenguaje inclusivo.  Pero no, no soy filólogo, ni Todorov, ni Saussure, ni de Derrida.   Creo que lo más valioso de lo que ocurre con el tema, es haber re-descubierto que el lenguaje está cargado de ideología.  Digo re-descubierto porque se supo siempre.  Hay una película de 1994 que se llama Sueño de Libertad (ó Sueños de fuga, ó The S…

Meter el perro

Me obsesiona la suerte del bóxer de enfrente. Me entristece tanto verlo, que bajo las persianas que dan a él de modo consciente, no las bajo en automático, porque el automatismo de bajar la persiana incluye mirar el escenario que va a cerrándose. Bajo la vista mientras bajo la persiana, porque si miro enfrente veo al pobrecito perro y su malvivir, su aburrimiento perpetuo, su desesperación helada, su vana esperanza cuando oye a alguien moverse adentro, creyendo que le van a dar bola. A veces recorre la cárcel de su balcón, pero la mayoría del tiempo se enrosca en una silla plástica apilada sobre otras sillas. Entre la lluvia lo veo enroscado en la silla, con frío, con viento, a través de la neblina, el perro una rueda marrón sobre las sillas.   Odio a los dueños del bóxer, les grito, aunque sepa que media entre ambos edificios una distancia de 30 metros, les grito entrenló hijos de puta, que se congela, para qué tienen perro si lo van a tener así. Les grito en la lluvia.
 Pero lo má…

Vómitos de perro

Anoche un vecino hizo un escándalo por whatsapp porque encontró un vómito de perro en el pasillo del edificio. El chabón, que en todo el 2017 no pagó una sola expensa, cargó contra todos, contra la dueña del perro y contra los que nos quedamos callados ante la ignominia, porque así lo educaron a él y bla bla qué barbaridad la vecindad. Cuestión que no limpió la porquería, avisó que le estaba echando lavandina para facilitarle la tarea a quien debía ocuparse, que era la dueña del perro y de lo que éste lanzó desde adentro. Claro que ese punto específico era cierto, aisladamente, pero justo venía de quién no tenía la más mínima autoridad. Y creo que no cabría en ello una calificación de falacia ad hominem, porque el sujeto y la afirmación se cagan a patadas, como cuando Macri se queja de la corrupción. Dale.
 Cuestión que el tipo se fue a dormir con la satisfacción de estar moralmente por encima de los demás. Yo no le contesté, porque el caudal de mi respuesta excedía en mucho los lími…

Ellos y nosotros

Era diciembre de 1988. Cuando en La Plata hace calor, hace calor. Nos encontramos con El Pollo en la puerta del café que teníamos que abrir, limpiar y atender. Ambos teníamos la beca de trabajo que nos otorgara el centro Universitario Marplatense. Los dos habíamos estado escuchando la radio toda la mañana y llegamos llenos de adrenalina a las puertas del caserón del Centro sobre la calle 5. Otra vez, milicos de mierda. Qué hacemos, no abrimos. No abrimos, hay que estar en la plaza, cuando vengan Elbio y Armandito que se crucen. La plaza estaba a la vista, justo enfrente, y una multitud ya se iba juntando. Abrimos, fuimos hasta el fondo a buscar los trapos , volvimos a cerrar y cruzamos. Desplegamos la bandera del CUM y nos fuimos sumando a los coros "el pueblo unido jamás será vencido". Corrían épocas en que los que -por edad- habíamos quedado a salvo de la dictadura, sentíamos que era nuestra responsabilidad histórica evitar que los milicos no vuelvan, dando la vida si fue…

Nuestra casa

Ser argentino es sentir que uno vive -todo el fucking tiempo, toda su jodida vida- en el segundo piso de un castillo de naipes. Hay un techo (un siete de espadas, un caballo de bastos), hay un piso con una trama de azules y de blancos, pero en cualquier momento llega una brisa y nos tirará a la mismísima mierda.   Es triste, y lo es más porque durante unos años se habían empezado a solidificar estas paredes

  Soy el chanchito violinista, mi casa es de paja. Vengo tardando una vida en descubrir que no soy como el chancho sensato, que lo mío no son los ladrillos, la solidez, la capitalización, la ropa de marca, el auto, el viaje por Europa. Mi violín es ésto, el tiempo de ponerme a escribir, el tiempo de ponerme a leer, tragarme el conocimiento a cucharadas de artículos, libros, videos educativos y cuanto dato sistematizado me ofrezca el mundo. Mi felicidad no es material sino todo lo contrario. ¿Y para qué? Para mí, tardé una vida en aprender que el saber no garpa tanto para los o…

Metáfora #602 Boludo que sos

Por qué será que buscamos metáforas si ya se entendió, para qué urdimos figuras retóricas si queremos decir te lo dije.
Para regodearnos en haber tenido razón.

Resulta que no te gustaba la niñera, estabas harta, ya no la soportabas. Fundamentalmente porque se comía el fiambre de la heladera y hablaba mucho por teléfono y estaba tiqui tiqui mandando mensajes todo el rato, y nada te importaba que tus hijos la pasaran bien con ella. Mientras la despedías y todavía te estabas quejando, vimos que le abriste a un reemplazante siniestro. Vos repetías lo de los 200 gramos de salame y veíamos que el nuevo se acomodaba e iba dejando sugestivas pertenencias sobre la mesa: un chupetín, un pedazo de gasa, un frasco de cloroformo, una cuerda, un bisturí con dos hojas de repuesto y una heladera de playa con un sticker pegado que decía Tráfico de Órganos infantiles. Y vos dale con el celular de la otra niñera y nosotros fijate si es normal que tu nuevo niñero se ponga la máscara de Jason.
Ahora te s…

Lenguaje

Quiero decir algo nuevo, a sabiendas de que mentes acaso más brillantes ya han dicho casi todo lo posible sobre el tema, parte de lo que andará dentro de mí para presentárseme como ideas novedosas.

Qué carajo me importa, si además mucho no se me lee. Justo tiene que darse la coincidencia de que quien entre haya leído a lingüistas y semiólogos y se acuerde y levante un dedo y me diga, ah, pero esto no es nada novedoso, ya lo dijo Todorov mientras se quitaba un pedazo de chorizo con un mondadientes en una playa de Mar de Ajó.

 Me impresiona la inconmensurable potencialidad de nuestro lenguaje, ese superpuzzle desarmado, esa descomunal sopa de letras que humea en nuestras mentes, formando palabras aleatorias, creando infinitas combinaciones que darán pensamientos, poesías, teorías, insultos, declaraciones de amor y de guerra.
Somos palabras, somos las palabras que nos han dicho, somos las palabras que dijimos y también las que callamos. Somos la palabras que se paran frente a las puer…

¿El arte cambia al mundo?

En estos días me devano los sesos con esa pregunta. Que en realidad puede ser reformulada así: ¿hubo artistas que por su vida u obra cambiaron el curso de la Historia?
Pensemos en Miguel Ángel, Leonardo, Rafael y el resto de las Tortugas Ninjas. ¿El cambio lo hicieron ellos, o apenas fueron un reflejo genial de una deriva histórica que les abrió las puertas al Renacimiento?
  Porque la pregunta excluye a una subsidiaria de la Historia Universal, que es la Historia del Arte. Ahí, si en ese campo se la formulara, la respuesta sería obvia. Claro que hubo revolucionarios en cada una de las disciplinas, pero no necesariamente empujaron revoluciones de las posta, con toma de la Bastilla, sangre y fuego.
  El Don Quijote de la Mancha funda la novela moderna, pero hacia adentro, al interior de la obra, el mundo que cambia lo hace por otros motivos. Cervantes pasa a figurar en la Historia, pero no para cambiarla sino para reflejar el cambio. En cambio Juan Gutemberg... Es esa nueva máquina en la …

Todos los geniales deberían poder ser así de simples

El alma de las fiestas

Estuve en muchas empresas. Sea en la acepción entidad que hace plata o en la acepción emprendimiento o actividad, estuve en muchas, sobre todo en la época en que a todo respondía que Si.
 Me entusiasma parir proyectos, diseñar sistemas de trabajo, escribir fundamentos. Por el contrario, me la baja una vez que la cosa se pone a andar y entonces podría ser yo o un simio quien le de continuidad, me entro a aburrir con cara de Calamardo.

    También me aburre -creo que como a todos- hacer cosas al pedo. He leído por ahí acerca de Angola, la cárcel estatal de Luisiana. Entre otros martirios, leí que es común que obliguen a los reclusos a cargar unos pesados adoquines, desde una pila en una esquina del patio, hacia otra que se va formando en el otro extremo. ¿ Por qué?, no hay por qué, diría la china del video que se hizo viral. El motivo es la ausencia de motivo, la tortura es hacer las cosas porque sí. Un hombre puede soportar increíbles desafios físicos, pero necesita una razón; cuan…

Lunar

Me he quedado mirando la luna, esas veces en que está llena, me he colgado de ese brillo ajeno. Porque si la luna brilla es porque de otra parte la ilumina el idiota sol. La luna es la vida trascendente, el sol es la vida obvia y pedestre, la luna hace nacer y el sol me hace transpirar. Me he colgado de la luz de la luna, y pensé si en ese mismo momento un jabalí en medio del monte no estaría también mirando la luna a punto de descubrir alguna verdad como yo estaba por descubrir y al final no. Y también más de una vez me pregunté si un niño ucraniano habrá mirado la misma luna cuando en ucrania era de noche, si se habrá preguntado si una serpiente miraba la luna en ese momento, olvidándose de los ratones, asomada su cabeza fuera de la cueva, llenos sus ofídicos ojos de esa luz que ahora estoy mirando y se mete por la ventana y me enfoca como en un teatro. Porque eso tiene la luna, es un satélite de uso individual. Claro que además sirve para decir románticamente mirá que luna, amor.…

Decepticons

Sentimiento pelotudo la Decepción.
A veces me decepciono de personas, instituciones o series de televisión, pero no les digo nada porque la culpa de estar decepcionado es pura y totalmente del decepcionado, no del decepcionador. Yo mismo soy una persona basta decepcionante, pero no puedo hacerme cargo del lugar en el que me quieran poner. Y muchas veces lo hago a propósito. Jodansé. Así que nunca diré "me decepcionaste", porque sería reconocer un error de cálculo, una sobrevaloración, una burbuja bursátil, la percepción corregida y aumentada de personas y de cosas, distorsión que un día nos explota en la cara.
  Ya Séneca en su trabajo Sobre la Ira descubrió que uno de los motivos principales de la misma es el optimismo. Uno conoce la realidad de las personas y de la sociedad, lo sabe empíricamente, tiene pruebas, documentos, pero va y se hace ilusión de que todo sea diferente, va y se enoja por el camino que los sueños prometieron a sus ansias, proyecta sobre el coso o la…

Meritocracia

M lloraba. Lloró en la primera hora, en la segunda materia y en la tercera. Alguien le preguntó por qué lloraba y M contó. M contó que estaba a prueba en un call center, que no le gustaba pero que necesitaba trabajar, contó cómo era que la escuchaba el supervisor mientras la gente la puteaba, M contó que colgaron billetes de un piolín para que los trabajadores del call recordaran la meta.
Billetes colgados, como zanahorias para burros.

Sí, M, dan ganas de llorar

Y en el culo se meterán el Jarabe del Olvido, ahora y siempre

No se puede olvidar la picana en las encías, en la concha, en los huevos, la corriente pasando por todo el cuerpo no se olvida.

No se puede olvidar parir en una celda y que se lleven el bebé, se lleven a tu hijo todavía mojado de líquido amniótico, se lo lleven para la casa de unos militares estériles, con su identidad tirada junto a la placenta, cómo lo vas a olvidar.

Como no se puede olvidar que tu hijo no vuelva, que preguntes y nadie sepa, no se puede olvidar la convicción desesperante que no se lo tragó la tierra y sin embargo no está, ni muerto ni vivo.

Los judíos no olvidan la Shoá, los palestinos no olvidan la Naqba, los armenios no se olvidan de lo que les hicieron los turcos.

Tal vez se pueda olvidar que te haya mordido un cocodrilo, pero es imposible olvidar que el dolor más intenso, la crueldad más desaforada, la maldad más creativa venga de otro ser humano, y mucho menos si ese humano hablaba tu idioma, gritaba los mismos goles, si no era un invasor, si había personas con…

La era de la boludez, Volúmen I (una mirada a los medios)

Cuando terminó el gobierno kirchnerista me quedé caliente por lo que no se había hecho en materia de medios, siendo que se había conseguido el valioso instrumento de la ley 26.522. Por suerte el periodismo me obliga a leer la realidad todos los días y a revisar mis posturas. Visto ahora, con la perspectiva que da el tiempo, y elevando el punto de visión, para considerar también el panorama mundial, creo que la ley -aunque ahora letra muerta- sirvió.   La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sirvió, de mínima, para instalar socialmente la necesidad de una comunicación plural. El proceso de discusiones a nivel federal que precedió a la sanción de la norma en 2009, hizo visible un mercado de medios concentrado que tenía secuestrado el acceso a la verdad, incluyendo a la prensa escrita y el tema Papel Prensa, que por naturaleza quedó fuera de la ley.   Otro lectura posible habla de cierta ingenuidad de nuestra parte. Porque el poder mediático es el poder real, el poder económico …

10 razones por las que enloquecimos con La Casa de Papel

EL SIGUIENTE ARTÍCULO PUEDE "SPOILEAR" UN POCO, YA QUE LO ESCRIBÍ HABIENDO VISTO LA SERIE COMPLETA. OTRO DÍA HABLAMOS DE CÓMO ESTÁ DE MAGNIFICADO ESE ASUNTO DE SPOILEAR.



Enloquecimos con La Casa de Papel, esta serie española producida para Antena3, que hace poco subiera Netflix (sólo una primera parte, a la segunda la tuvimos que buscar en los salvajes portales tipo series pepito) y que el fin de semana extralarge nos permitió ver maratónicamente.


La Casa de Papel narra como un grupo de atracadores, dirigidos desde afuera por un Profesor genio que lo previó (casi) todo, se adueña de la casa de la moneda española dentro de la cual se pone a imprimir sus propios euros, ganando tiempo con una serie de ardides a cuál más ingenioso, destinados todos a que de afuera crean que se trata de un simple asalto con rehenes para llevarse la plata que ya estaba. Hay más, el Profesor se enamora de la policía mediadora, con lo que casi se pudre toda la operación, pero al final no, etc. Vayan …