Ir al contenido principal

Cataclismo ya

   Quisiera ser como esos elefantes de Indonesia, que percibieron el temblor y se alejaron al trote selva adentro, lejos de la playa adonde después llegó la ola inmensa y mató a todos. Pero no para salvarme, simplemente para sentir en las patas que las placas allá abajo se están moviendo, chocan entre sí, se rozan, se estrellan y en cualquier instante su conflicto va a abrir en dos la tierra que pisamos.
 Desde un plano meramente estético, olvidándose uno de las consecuencias humanas y materiales, las catástrofes naturales tienen algo de hermosas. Los terremotos, las tempestades, los volcanes eyaculando lava, las tormentas de nieve, los incendios, desesperan y a la vez tranquilizan, porque consuman los miedos, los hacen una tan patente realidad,  que el miedo se queda sin argumentos. Esto es lo peor que nos podía pasar y está pasando, así que podremos sufrir, pero no hay razones para desvelarse por un horror abstracto, por la fatalidad potencial.
Freddy Krueger a la luz del día, se toma un café con el volcán Krakatoa frente a la plaza.
Vivimos momentos de cataclismos que los medios convierten en invisibles. A un hombre se lo traga la calle helada, una familia es cocinada en su casilla tratando de calentarse, un estrepitoso alud de acero cierra para siempre la librería de acá a la vuelta. Y por entre medio vamos nosotros, la estupidizada opinión pública, con los ojos sobre pantallas, con un hilo de baba cayendo de nuestros labios, confiados en que la sangre que ya corre no llegará al río, que vendrá una reina montada en un dragón a enderezar la trama hacia el lado de la justicia. 
 Pero los héroes están de vacaciones, dios está muerto y al telekino ya lo sacaron. Igual seguimos hablando de jugadores o de lo que sea que nos haga sentir involucrados, con algo instrascendente que decir, pera que nos hace parecer aptos para los debates.
 Nos cortan las piernas por placer y nos lo venden como terapia alternativa. Y si uno dice paren, esto es un horror, que alguien haga algo, millones de bien pensantes sonreirán con suficiencia, porque el amigo de un primo de un vecino les ha dicho que no subirán la sierra por encima de las rodillas.
 Mientras yo estoy deseando el fin del mundo y se me antoja que todo se queme y empezar de nuevo, muchos están detenidos en librar la batalla en el terreno de la historia, tratando de analizar gobiernos que se terminaron hace siete meses, que podrían ser siete años o setenta o setecientos. Otros juntan las manos y rezan, soportan el tormento porque consagran sus almas a la religión de las urnas. Ja, en tal año hay elecciones y todo se va a arreglar, y después vienen las otras elecciones y ahí todo se va a arreglar. Y mientras eso pasa, en otros confines, seres humanos parecidos a los de acá, siguen votando para el orto (como en las fiestas de fin de año, vemos los fuegos de artificio por la tele mucho antes de nuestra cena, diferenciados apenas por los husos horarios). Ah, pero acá ya aprendimos. 
Ah, pero acá ya aprendimos. 
Ah, pero acá ya aprendimos. 
Ah, pero acá ya aprendimos. 
Ah, pero acá ya aprendimos.

 Tiempos de atomización de la realidad, de una fragmentación que nos estalla en la cara, con pedacitos aislados como perdigones. Pero ni aún así podemos verla, y creemos que nuestros dolores son eso, nuestros, propios, de cada uno.

No amigos, eso que se mueve es el tsunami invisible del capitalismo. 
Vayamos a la jungla o quedémonos a luchar, pero dejemos de ser tan idiotas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CARTA ABIERTA A LA SEÑO DE JARDÍN

Querida Seño Eugenia: Te agradecimos personalmente. Pero decido escribirlo, acaso para poder expresar mejor la dimensión de este “gracias”. Todos hacemos lo nuestro. Cada quien con su ocupación, con su trabajo, hace lo mejor que puede. A veces ponemos más ganas, otras menos. Y por cierto los agradecimientos no abundan, no es más ni menos –entendemos- que la responsabilidad que nos toca. Pero a vos sí queremos decirte gracias. Porque de todos los trabajos que existen, el tuyo tiene que ver con nuestra mayor riqueza: nuestros hijos. Y cada día del año dijimos gracias. Hoy, ya en la despedida, juntamos esas gratitudes para que te las lleves, para que tengas constancia de vos misma, de lo que pudiste generar en cada una de nuestras familias. Son pequeños gestos, tal vez. Contarnos que “hoy le dolió la panza”, que “hoy no quiso hablar”, que “se siente triste”, que está contento. Pequeño reporte cotidiano de nuestros pequeños, desde alguien que pasa con ellos 4 horas de sus días. Podría minimiza…

10 razones por las que enloquecimos con La Casa de Papel

EL SIGUIENTE ARTÍCULO PUEDE "SPOILEAR" UN POCO, YA QUE LO ESCRIBÍ HABIENDO VISTO LA SERIE COMPLETA. OTRO DÍA HABLAMOS DE CÓMO ESTÁ DE MAGNIFICADO ESE ASUNTO DE SPOILEAR.



Enloquecimos con La Casa de Papel, esta serie española producida para Antena3, que hace poco subiera Netflix (sólo una primera parte, a la segunda la tuvimos que buscar en los salvajes portales tipo series pepito) y que el fin de semana extralarge nos permitió ver maratónicamente.


La Casa de Papel narra como un grupo de atracadores, dirigidos desde afuera por un Profesor genio que lo previó (casi) todo, se adueña de la casa de la moneda española dentro de la cual se pone a imprimir sus propios euros, ganando tiempo con una serie de ardides a cuál más ingenioso, destinados todos a que de afuera crean que se trata de un simple asalto con rehenes para llevarse la plata que ya estaba. Hay más, el Profesor se enamora de la policía mediadora, con lo que casi se pudre toda la operación, pero al final no, etc. Vayan …

Hippies del orto

Proliferan. Están por todos lados. De cada grupo adonde manifiesto mi preocupación, salta un nuevo miembro, uno que me dice "bueno, yo también".
Son los neo-hippies (así los denominé yo mismo en un post; en este mismo). Personas de clase media que trafican "data" acerca de los maquiavélicos planes del sistema, y se van convenciendo de que hay ciertas formas de escapar. Van del veganismo a Linux, de la permacultura a no vacunar a sus hijos.

Pongamos algo en claro: a excepción del necio rechazo a la ciencia médica, muchos de sus planteos me parecen, en cierta medida, casi razonables.
Es cierto que el sistema-mundo-capitalista-opresor nos hace cosas malas. También es cierto que parte de esas maldades se corresponden al avance natural de nuestras formas de organización y de producción.

Porque que el hombre avance es natural. Antinatural sería que un cocodrilo haya diseñado facebook.

Elevan a la naturaleza a un grado mítico.

Ah, la madre naturaleza. Bien dijo en Los Si…