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martes, 22 de marzo de 2016

El eterno discurso del Yo no fui

Si no fuera cínica sería graciosa la manera en que las grandes potencias intentan deshacerse del registro de sus fechorías.
 En estas horas, el Mal golpeó a Bélgica. Una serie de atentados en Bruselas que el Isis ya se adjudicó, dejó un saldo de –hasta ahora- 34 muertos.
 Y uno piensa en Bélgica y piensa en la civilización, en la coexistencia de tres idiomas, en la capital burocrática de Europa. Por un mecanismo milagroso, por arte de birlibirloque en donde contribuye el poder mediático mundial, se nos hace lejano –por ejemplo- El corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad.

El corazón de las Tinieblas, es una novela publicada a principios de siglo XX. Cuenta un viaje por el Congo, el Congo belga dominado por Leopoldo II. Racismo extremo, torturas y esclavitud al servicio de la extracción de caucho y de marfil. En la historia de Conrad aparece el personaje de Kurtz, el representante colonial vuelto loco y tratado como a un dios por “los salvajes”. Más tarde, en el cine, retomará trama y personaje Francis Ford Coppola para su película Apocalipsis Now, con Marlon Brando en el papel de Kurtz.
Pero todo quedó atrás, lejos en la distancia, en el tiempo y de la justicia.
Perdón si parece que no me dolieran los belgas asesinados. Por el contrario me causa un pesar, pero no uno que desligue las causas de los efectos y no uno que compita con el dolor que me generan los sirios, iraquíes o africanos, permanente bombardeados por los cultos europeos para instalarse sobre sus recursos naturales o para acumular fichas geoestratégicas como en el TEG.
 Por su parte, Obama es negro, y viene (literalmente) de pasear su negritud por la Cuba  ni enemiga ni desbloqueada. Es negro, es demócrata y tiene buenos sentimientos, cómo ponerse a recordar los intentos de matar a Fidel o la invasión de Bahía de Cochinos. Es bueno Obama, es bueno en un país malo sin pasado. Se aprovechan de su nobleza.
 Y viene para acá. Antes prometió que EEUU desclasificará documentos que tienen juntados desde la dictadura. ¿Llegará hasta el Operativo Cóndor?, ¿Incluirá la desaparición de delegados de la planta de Ford Motors?, ¿Estarán los programas de las materias de la panameña Escuela de las Américas, en donde se formaron nuestros genocidas, con profesores como los torturadores franceses que probaron los beneficios de la desaparición de personas en Argelia? Ya lo veremos. Obama es bueno, bueno aunque se le vaya la mano en los bombardeos con drones y despedace familias enteras que gritan en su indignación que los proteja Alá.
 Una y otra vez, borrón y cuenta nueva. No hay saqueos, genocidios ni apremios ilegales que empañen la buena imagen del primer mundo. Cualquiera de sus padecimientos son nuestros padecimientos. Porque somos como ellos, yanquis o europeos, o lo seremos ni bien terminemos de ser escarmentados por pensar otra cosa.


Yo me he propuesto no olvidar.

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