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martes, 15 de diciembre de 2015

Gracias doy a la desgracia


Te desagrada, te agrede que te agríe así la grieta,
que aún hoy le agregue
gratuitamente.
Pero yo me congratulo de la grieta,
la verdad me agrada, me alegra,
agradezco la grieta,
que cada vez es más grande
y
más grave. 

 Porque vos montás un gregarismo malogrado,
solo para agraciar la cena pantrguélica
de tus agresivos gerentes.
Yo, agregalo, voy a permanecer agreste
a tu agricultura granadera. 
Porque gracias a tu desagradable agronomía
 -y esto grabateló-
lagrimean en grandes grupos
mientras tres tristes tigres
se tragan el trigo.
¿No es esa la agresión?
¿No llama eso a la gresca?
Si hasta los logros consagrados
desgarran con sus garras los ingratos.

Un grito se me atraganta
y tengo que gritar(te)lo
hasta que se me agriete la garganta.

Nos entregaste a la tragedia
en un tránsito de trapecio,
sabiendo bien
quien paga de esta trama el precio.

Igual, no te agrandes
vamos a secar la lágrima
y saltar adelante,
porque
todavía en estas venas
nos sigue corriendo sangre.

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