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jueves, 31 de diciembre de 2015

Brindo por tus lagrimones

Carezco de autoridad para decirlo, porque a mí, aunque quiera, no me sale. Pero ocurre que esta vez no tengo ni las ganas.
Te lo digo en un plano más bien simbólico; sabemos que lo vas a hacer cuando quieras y lo necesites, es parte del juego.

Date. esta noche, la última libertad para llorar.

 Danos, en adelante, la fuerza en tu mirada, el brillo de tu alma, ese que no podrán opacar ni los peores tiranos ni los tiempos más canallas.

 Hemos salido de momentos peores, mucho de los cuales ni nos han rozado. Es nuestra hora, la de ponernos a dar la batalla. Me vas a decir que es difícil, y te voy a responder que si fuera fácil no sería una batalla. Me vas a decir que no lo esperabas, y te voy a responder que es mejor, que la vida sería insoportable si a toda primavera la pasáramos pensando el invierno. Muchos viven así, lamentando que van a morir. Vos no, vos y yo y tantos más no, queremos entregar a la tierra un cuerpo que haya luchado, haber sido dignos merecedores de la vida. Somos, querido amigo, luchadores, y los guerreros solo se dan por muertos para ganar, se dan por muertos para llevarle muerte al enemigo, para después emborracharse hasta el vómito, brindando por esta broma extraña que llamamos vivir.

Así que llorá, llorate el porvenir. Porque nos vamos a encontrar riendo ahí, así el cielo se cierre y se ponga negro, así se caigan quienes amamos.
Nuestras causas nos superan en importancia. Tengamos la alegría de sabernos un colectivo, tengamos la felicidad de las abejas que pican y dan felices la vida por el enjambre, porque saben que es la suerte de la colmena lo que las define.

Llorá y reíte de mi estupidez de invitar a la suerte a este encuentro. La suerte no tiene nada que ver, cuando nos atrevemos, cuando tomamos el coraje de ser sujetos de la historia.

Salud! Y buenos años por venir. 
Ellos saben que no nos han vencido.
Sonate la nariz, salgamos a ganar.

martes, 29 de diciembre de 2015

Bagdad 2003 / Buenos Aires 2015

 El cielo verde en la noche de Bagdad. No estuve ahí, de hecho nadie estuvo ahí, en esa noche televisada de 2003, cuando los iraquíes recibían su inmerecido por el atentado a las Torres Gemelas. Fue el inicio de una nueva era de la comunicación social. Una falsa culpabilidad para justificar una masacre invisible, que permita el dominio de territorios y mentes, la mentira como arma corporativa. La implosión del periodismo.

 En estos días la Argentina tiene el cielo pintado de verde. Hay una guerra por la imposición de una verdad, y la estamos perdiendo mientras gritamos que es mentira. No es que el enemigo tenga razón, sólo que teniendo todo los medios para mentir, la mentira se parece a la verdad. 
Tanto nos desespera, que nos estrellamos las cabezas mientras corremos a informarnos por aquí y por allá, huérfanos de una buena prensa que ejerza su profesión honestamente para difundir noticias chequeadas, variadas y nutritivas. Juntamos por las redes pedacitos de saberes, solo para descubrirnos como cándidos agentes de una operación tras otra. 

 Es que ganó Clarín, y Clarín no es más que un símbolo que representa el poder, como lo es EEUU en el damero mundial. Ni es sólo el grupo Clarín, ni solo son los yanquis los exclusivos poderosos, dispuestos a barrer con todo vestigio de oposición a sus apetencias coloniales, sirviéndose de la manipulación. Pero para qué dar la lista.

  La victoria de Clarín es concomitante con la derrota del anticlarinismo. Ellos ganaron porque nosotros perdimos, lo que es más cierto que decir que nosotros perdimos porque ellos ganaron. Se hizo lo que se creyó mejor, pero no se hizo bien, o si se hizo bien fue a todas luces insuficiente.

  Es que no existe el vacío de poder, es un oxímoron, el poder solo se rinde ante otro poder. Nos concentramos en desmentir al Gran Diario argentino, pero no supimos crear otro que a los lectores les resulte más confiable y por ende dispute la masividad. Acaso sin querer, refutamos a los farsantes con tanta enjundia, que no evitamos incurrir en la farsa de una actualidad circunscripta a la disputa por la verdad. Nos convencimos tanto de la fuerza de ataque de los medios hegemónicos, que creamos, no una contra-hegemonía, sino una hegemonía de diferente signo. Probamos que la corpo mentía descaradamente, pero en el proceso de comprobación se sepultaron verdades que hubieran servido para reforzar y acreditar el discurso refutador. Dicho de otro modo, la red de medios anti Clarín, debió darse el derecho de ser mucho más crítica con el gobierno que daba la lucha. Debió, por ejemplo, exigir con toda la fuerza de la opinión, que se cumpliera una Ley de Medios paralizada como una liebre ante un farol ante cada reacción del enemigo. La pluralidad de voces es solo una expresión de deseos si esas voces invitadas no cuentan con los medios para surgir, o si al surgir no son escuchadas. En la era de la comunicación, los públicos no quieren sintonizar una FM perdida y poco profesional para acceder a la información con la que sustentar el propio discurso. En vez de meros acuerdos sobre la arena con Cristóbal López, Spolsky o Gvirtz, debió favorecerse el nacimiento de medios de comunicación de alcance masivo, no ya objetivos –en la certeza fundamentada que la objetividad no existe- pero tampoco obsecuentes. El abroquelamiento en torno de un discurso único, hizo espejo desde lo político a lo mediático, y el resultado está a la vista en ambos terrenos. Y aunque la derrota es circunstancial, debería ser también educativa para el futuro.

 Me niego a llevar una pancarta para que vuelvan 678 y Cristina. Quise a esas personas en esos lugares, pero me resisto a que aceptemos la pobreza de depender de un programa y de una dirigente política, porque no la creo una pobreza representativa de lo que hay de este lado de la grieta. Y si se me respondiera que “bueno, es lo que hay”, contestaría que es lo que hay porque no se sembró para que haya más, y que esa omisión de tan metafórica agricultura, hoy se paga con hambres de todo tipo. 
Voy por la diversificación de los cultivos, en lugar de apostar a la supremacía de lo más rentable.

 Mientras tanto caen las bombas, vemos la luz pero no el fuego, vemos morir la Afsca, pero no es más que un muerto destacado en medio de la matanza, que incluye hackeos a Página 12 y desmantelamiento de medios por parte de Spolsky, que cerró de facto El Argentino y sin mediar una palabra con sus laburantes, lo que habla de un apoyo al modelo contrariado. más de conveniencia que de fondo. La patria era y es El Otro.

Ellos ganan, pero si pudo el Vietcong podemos nosotros. 
En lo inmediato se ha hace difícil ostentar la tenencia de una razón comprobada con estos medios.
Eso creo, sólo creo, yo.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Las cosas por su nombre

De ahora en más, dejemos de mencionar al gobierno “de Mauricio Macri”, y pasemos a llamarlo como gobierno “de Héctor Magnetto y Mauricio”.

Será nuestra manzana de la discordia. Un minúsculo ataque semántico-semiológico para dividir y reinar; el antiguo  divide et impera, que conocieron, utilizaron y recomendaron desde Julio César a Napoleón y Maquiavelo.

 El asunto funciona en distintos niveles.

a)      Hacia el presidente de la Nación (a quien también podríamos denominar “presidente de La Nación). Tuve la oportunidad de presentar en Mar del Plata el relanzamiento del libro El Pibe, biografía del ahora primer mandatario, escrita por Gabriela Cerrutti. La autora cuenta qué significó para Mauricio, emprender el camino entre la presidencia de Boca y esta entronización electoral. Un componente clave de ese lapso fue su necesidad de despegarse de la figura omnímoda de su padre, Franco. Cuenta que lo hizo para salir de su influencia tiránica, de esa paternidad asfixiante y despreciativa (en varios tramos de la obra se cuentan escenas en las que Franco dijo, a diferentes adláteres exitosos “cómo me gustaría que fueras mi hijo, en lugar de este pelotudo”), para poder constituirse como persona. Así que remitirlo al mero Mauricio, devolver el apellido al padre déspota para reemplazar su despotismo por el de otro, no le va a resultar nada bonito. Si es la marioneta de, tratémoslo como tal.
b)      Hacia el CEO del Grupo Clarín. Darle a Magnetto el carácter de verdadero conductor de los destinos de la patria, será un elogio envenenado. Aquél que dijera, ante la mención del cargo de Presidente por parte de Alfonsín, que ese es un “puesto menor”, podría vanagloriarse ahora de este reconocimiento público a su verdadero poder. Pero esa generalización en el uso de su nombre, lo sacaría de las sombras en que lo ejerce. Es lo que llevó a Alfredo Yabrán a matar al fotógrafo Cabezas, es lo que descubre Hermione en la saga Harry Potter, cuando todo el mundo mágico evita mencionar el nombre de Lord Voldemort: cuanto más se conoce y menciona al poderoso, más se le hace salir a la luz, más se expone, más pierde.
c)      Hacia la sociedad. Nombrar a Magnetto como verdadero hombre de poder, en vez de a un tipo elegido por el pueblo por las vías electorales, bautizar al gobierno con un representante del poder fáctico, hará (y más temprano que tarde), que los disgustos se vayan acumulando contra la gestión en el sitio en que no se quiere: en el poder permanente, en lugar del transitorio. ¿Y a este quién lo votó? Clarín no sólo miente, ahora también nos gobierna para que sirvamos a sus intereses.

                Y finalmente,

d)     Entre ellos. Por más que los intereses sectoriales estén por encima de la psicología de sus personeros, alguno de los dos querrá despegarse del otro. Magnetto querrá decir que las decisiones de mierda las toma Mauricio. Mauricio querrá demostrar que no es el títere de nadie. La manzana de la discordia.


  Si bien en estas horas es casi perfecto el cerco informativo que protege al flamante gobierno, no faltarán transmisiones en vivo desde el Congreso o desde plazas públicas, en donde se dará la oportunidad de pronunciar en vivo la nueva fórmula. Diputados, Senadores, gremialistas, gente de la cultura, piqueteros, podrán decir, ante indignados ponedores de micrófonos, cosas como estas:
“Nosotros vamos a votar en contra del proyecto de ley impulsado por el gobierno de Magnetto y Mauricio. Básicamente porque…”
“Estamos aquí movilizados porque queremos que se cumpla lo prometido por el gobierno de Magnetto y Mauricio. Ellos dijeron, y tiene la firma de Marcelo Bonelli, que para fin del primer trimestre iban a llamarse a paritarias…”

 También será oportuno que adicionemos a los miembros del gabinete, calificativos como “magnetista” o “clarinista”.

Llamemos a cada cosa por su nombre, si es un gobierno de las corporaciones, que se hagan cargo.
Y veremos llorar al presidente como nena chiquita.


Tomá, Durán Barba, chupate esta mandarina.

martes, 22 de diciembre de 2015

Hagan una fila


 No se tú, pero yo no necesito un mártir. Los hubo, hay: Kosteki, Santillán, Fuentealba, Teresa Rodríguez, Ferreyra. No preciso más para demostrar de lo que es capaz el sistema, no lo preciso para que se bauticen nuevos grupos ni aumente el tamaño de las banderas.

 En estos días, el Presidente y todo el aparato están empezando a reprimir. Camiones hidrantes, gendarmes, balas de goma, gases lacrimógenos, el mismo batallón para las mismas batallas. Ya disponen cabezas de tortuga ahí donde se inician los estragos del ajuste.

Y, claro, la pulsión por manifestarse parece inherente al género humano. Yo fui a tres marchas en dos semanas. Pero ahora me pregunto si no habría que urdir formas nuevas.

  Las movilizaciones intentan demostrar número y fuerza. Respecto de lo último, es común que se corten rutas y caminos de acceso, de manera que los interrumpidos y atascados contribuyan al clima de malestar general respecto de las medidas que el gobierno toma.

 Pero los automovilistas atascados, son los primeros en pedir que corra la sangre de los piqueteros. Y a la prensa, en particular a la tele, ya no la impresionan las marchas, son una parte del paisaje o el motivo por el cual se producen las demoras.
Corte parcial, corte total, represión, corridas. Y vuelta a comenzar el ciclo al otro día.

 Algunas "construcciones" políticas, dicen constituirse en la calle. Están esperando con la bandera a que haya un conflicto, aspiran a ser la vanguardia de los damnificados. Cuanto más quilombo se genere, más adrenalícamente felices serán. Cada despido masivo es un indicador de que el capitalismo está mostrando sus fisuras, paso previo a que los desarrapados adopten conciencia de clase y abracen la conducción clasista. Creen que en ese proceso, a los trabajadores se les quita el gen peronista. Y si hay muchos palos, muchos moretones por balas de goma, la ceremonia será perfecta. Falta solamente el mártir.

Yo estoy repodrido de ver nacer mártires.

Así que iría pensando en alternativas para el mecanismo.

Como una movilización interior, un mezclarse de los manifestantes entre la gente. Pelucas rojas de caranaval carioca.

O como una larga fila: Imagino a dos mil personas mostrando su número y su fuerza en una especie de cola equivocada, frente a un organismo público. La marcha de siempre, pero convertida en una hilera kilométrica, de a uno. En la entrada de Ezeiza, por ejemplo.

Cosas que sorprendan al televidente, viste, que lo dejen pensando en vez de sumirlo en el automatismo de derecha que le hace desear la represión.
Todo eso mientras pergeñamos como superar las protestas con nuevas propuestas.
Porque es natural salir a la calle cuando la política acucia, pero después de tantas derrotas ya deberíamos haber aprendido que la única lucha que se gana es la que se gana a la opinión pública.



martes, 15 de diciembre de 2015

Gracias doy a la desgracia


Te desagrada, te agrede que te agríe así la grieta,
que aún hoy le agregue
gratuitamente.
Pero yo me congratulo de la grieta,
la verdad me agrada, me alegra,
agradezco la grieta,
que cada vez es más grande
y
más grave. 

 Porque vos montás un gregarismo malogrado,
solo para agraciar la cena pantrguélica
de tus agresivos gerentes.
Yo, agregalo, voy a permanecer agreste
a tu agricultura granadera. 
Porque gracias a tu desagradable agronomía
 -y esto grabateló-
lagrimean en grandes grupos
mientras tres tristes tigres
se tragan el trigo.
¿No es esa la agresión?
¿No llama eso a la gresca?
Si hasta los logros consagrados
desgarran con sus garras los ingratos.

Un grito se me atraganta
y tengo que gritar(te)lo
hasta que se me agriete la garganta.

Nos entregaste a la tragedia
en un tránsito de trapecio,
sabiendo bien
quien paga de esta trama el precio.

Igual, no te agrandes
vamos a secar la lágrima
y saltar adelante,
porque
todavía en estas venas
nos sigue corriendo sangre.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La casa sigue en pie.



Yo cómo ando.
Yo, no me puedo quejar (detrás de la escena, sobre la pared de la casa, se lee un cartel: "prohibido quejarse"), es la verdad. 
Las cosas siguen más o menos bien, sale agua de la canilla y hasta hace un rato funcionaba el teléfono. 
Lo único, ando con un poco de baja presión. Bah, no soy yo, es la presión atmosférica la que se ha reducido mucho. Es lo que se percibe cuando uno está parado en medio del ojo de un huracán. El mundo todo parece haber enmudecido, y no se oyen pájaros cantar. Podría decirse que hay cierta paz, no?. Claro, si es que no te inquieta ver volar las tablas del granero del vecino y sus vacas. Las ves? Allá, allá hay más. El cielo está surrealista esta mañana, me divierte un poco. 
Y viste qué carga eléctrica? Se nos están parando los pelos, jaja. En fin, hemos tenido una vida bastante plena. Querés un cigarrillo? Total...

La parábola Insfran


  Total, qué me van a decir. Una de las cosas que se cayeron, es el llamado a silencio para no andar mostrando fisuras ante el adversario. No, pará, no es el momento.  Ahora todo eso chupa huevos, es el adversario el empoderado y nos empoma lo mismo, así prescindamos de la autocrítica*.

*como alguno sabrá, soy un oficialista tardío; como dice la presentación del negro Dolina, voy "lamiendo botas de funcionarios que ya han renunciado". Ni carnet de peronista tengo, y cuando quiero saludar a un compañero (en un sentido amplio), no me salen los dedos en Ve. Por eso lo de autocrítica puede volverse relativo. Y en este mismo blog, se hallan entradas de cuando era más opositor que oficialista. Bueh, como sea, si no cambiásemos (en el buen sentido), estaríamos muertos, o muertos de necedad.

 El primero de los actos de gobierno de Nestor Kirchner, fue hacerse una escapada a Formosa para asistir a la tercera asunción de Gildo Insfran. El día de Macri en el balcón profanando, la tele mostraba su sexta jura como gobernador. Lleva 20 años en ese puesto.

O este pelado con carmela es muy bueno, o la renovación de la política fue menos que lo que hubiésemos querido. Si ese es el caso, ¿no se pudo, no se supo o no se quiso? Es obvio que los frentes han sido demasiados, y su capacidad de resistencia se demuestra ahora; los decretos del señor de arriba, demuestran la magnitud de los enconos que supimos conseguir y los poderes que estaban siendo tocados. La troika conformada por Clarín, la logia judicial y la patota financiero agropecuaria nos  hacen diluviar su escarmiento.

 Pero la insistencia con Insfrán como único formoseño "del palo" es parienta de Scioli y de Aníbal como únicos recursos, de Pulti (en Mar del Plata) como única carta y de una retahíla de opus dei ultramontanos que cubrieron en este tiempo los espacios territoriales y de la burocracia. Estuvo Cristina (antes Néstor), estuvieron los chicos militantes y cantores, y en el medio demasiada bosta en proporción al barro. No se supo constituir una segunda línea con capacidad natural de sucesión. Los emergentes sí obtenidos (como Axel, Abal Medina y Wado), no llegan a pregnar en una sociedad minada por el discurso derechista y disputada cerebralmente por la ortodoxia económica. Es ahí donde uno recuerda una palabra, un significante que se divorció de su significado: la transversalidad. Nacida de la necesidad de sustentación política de Néstor, con un justicialismo en contra, la transversalidad fue una buena idea, descartada toda vez que se encontraron instrumentos más clásicos como el sindicalismo moyanista y el propio partido, ya funcional. Y los que se arrimaron (como el PC en Nuevo Encuentro), si bien sirvieron para dar ecumenismo al frente, no pudieron (o no se los dejó, desde un liderazgo centralizado) ser una voz de discrepancia al interior del espacio. Caso Ley Antiterrorista.

  Ahora que los rastis -los Lego, para ser más modernos- han vuelto a la caja, qué bueno sería repensar un espacio político que no cometa los errores del pasado. Eso, con el cuidado de no cometer otros. Porque como pasa en la relación entre padres e hijos, por no mandarse uno las cagadas que se mandaron los padres, patina hasta incurrir en cagadas nuevas con sus hijos. Uno de esos errores sería creer que el ingrediente de fondo de esta nueva construcción puede ser otro, tener otro pilar que no sea el peronista. Un gorila recuperado como yo lo lamentaría en otra época, pero es así, es el peronismo la energía que construye poder; los demás somos pensamiento, adorno e intentos de racionalidad cuando los peronchos clásicos creen que son el todo.

   Y a todo ésto, a Insfran quién lo reemplaza, ¿Insfran?. Ahí está, para mí, una de las madres del borrego. Hay que esperar otra vez que una fuerza progresista restañada, mande comisarios políticos desde Buenos Aires para ver si se modernizan en algo los feudos, o es una causa perdida? ¿Habrá algún ladrillito para construir algo distinto en la tierra de Zamba? Como lo ve quien suscribe, la calidad de la política habla de la calidad de la matriz productiva: dificil que se nutran los brotecitos de los nuevos dirigentes si los territorios comen todos de la misma mano estatal.

  Los muchachos de la patria contratista declaman desarrollo con el Plan Belgrano para el norte Argentino. No es que se quieran afanar nada entre las toneladas hipotéticas de concreto, quieren desarrollo. Es la misma gente que en los '90, a tono con el Banco Mundial, hablaba de ciertas provincias como Unidades Económicas Inviables, pergeñando juntarlas en otros bloques (mmm eso puede volver). A lo mejor, en ese revuelto gramajo, surgen nuevos liderazgos, aunque sea por resistencia. A lo peor, y demasiado probable para mi gusto, los señores feudales empiezan a constituir la nueva alianza pro cambiaria.
A lo mejor, de nuevo, contra esos traidores puedan erigirse figuras leales a estas ideas. 

Nada ocurre de hoy para mañana.
Lamentablemente.





domingo, 13 de diciembre de 2015

Oh, y ahora quién podrá defendernos?


 
Es enorme el daño, el retroceso, el estrago que está provocando la ideología gobernante. En poco menos de tres días, una piara de cerdos enchastra el cajón de nuestra ropa interior.


Estamos tan absortos por este nuevo escenario, que corremos el riesgo de parecer meros espectadores de la tragedia. Por eso, creo, ya proliferan y se activan grupos de ciudadanos que quieren subir a ejercer una fuerza contraria, como aquél primitivo público teatral, que irrumpía en escena para vengar a los falsos asesinados y defender el honor de las damas en peligro.

Lo que me parece increíble es la soledad en que se deja a esta porción del pueblo. 
Cristina se fue por la puerta grande, con un merecido amor desde la plaza que ningún otro presidente ha tenido jamás. Con quiénes hay que contar de ahora en más? ¿Quién nos habla a todos los que de verdad creemos que hay demasiado para perder? ¿Debemos confiar en que saldrán de bambalinas una vez que hayan terminado de acomodarse los traidores? (ver dream team de La Matanza)

Lo único sólido parece ser 678 y Víctor Hugo Morales (esta noche la están pasando juntos), y ellos dan cuenta de su destino incierto. Nos aferramos a una balsa cuyos troncos se desatan. A lo mejor no, pero no deja de ser una balsa, ante un buque de guerra Clarín que viene sobre nosotros con la capacidad de fuego de la Otan y ánimos revanchistas. ¿Adónde están los otros botes mediáticos de salvamento? Son muy pocos, y llevan a poquitas personas. Esto se llama Ley de Servicios de Comunicación no llegada a aplicar; un papel fue todo lo que pudimos obtener, y ahora nos lo están prendiendo fuego. Pero esa Ley se hizo desde abajo, desde una Coalición por una Comunicación Democrática que discutió cada punto en cada rincón del país. Muevan de nuevo, muchachos.

 Porque a poco de andar, algunos medios verán la oportunidad de salirse del coro de chupaculos del presidente. Y cometeremos el error que cometimos con Lanata en los '90. No es que el nos traicionó, dejando de ser el que era, ¡nunca fue quien nosotros creímos!

 Hasta que se erijan los nuevos dirigentes, habrá que multiplicar las voces, desde todos los medios. Gente que pregunte las preguntas molestas y que restablezca, refuerce y reinvente esta cantidad de convicciones que no quieren morir.Contrahegemonía.

El trabajo es enorme, pero imperioso. 


sábado, 12 de diciembre de 2015

Te esperan con daikiris en la playa La concha de tu Hermana.


Gente que de toda la vida me pareció muy tonta,
embarcada en solidaridades módicas hacia perros menesterosos,
publicando uno y otro viaje con fotos de sí misma en todas las playas del planeta, en la misma exacta posición, con la misma información no requerida.
Gente que de seguro fruncía la cara ante la política, despreciando el tema sólo por no importarle la vida cotidiana de los otros, que se creía informada por ósmosis, a través del tamiz simplificador de las corporaciones mediáticas.
Gente que en su vida estudió a fondo un tema de esos que atañen a todos sus compatriotas.

Esa gente a la que en algún momento, y vaya a saberse por qué, le apreté el botón de confirmar amistad,

ahora resulta que se les da por opinar sobre lo que a mí me importa , o bardear con la chicana que alguno de ellos piensa, sin siquiera ponérsela a pensar medio minuto sobre los efectos que esa palabras pueden provocar.

La misma gente que ahora predica unidad, y ay basta de violencia verbal y trabajemos juntos por un país más mejor y se desgarra las vestiduras porque les estropeamos la esperanza, después de haberse pasado años empuñando la cacerola con un odio que le deformaba la cara,

ahora, ahora que su casta llegó a la meta, se envalentona para decirme, por ejemplo, que si no me gusta el nuevo gobierno agarre los petates y me vaya.

Paso a segunda persona del singular

No me voy a ir, pelotudo/a, no me voy a ir justo ahora que tus globos llegaron al techo y corre peligro la jubilación de tu tía, el trabajo de tu vecino, el pan de mis hijos.

Porque ya vi lo que hizo ESA IDEOLOGÍA DEL ORTO QUE VOTASTE cada vez que estuvo en el gobierno. Lo ví porque leía los diarios, incluso Clarín, mientras a vos te chupaba un huevo al sol como lagarto en una playa de saint tropez.

Pero no te va a llegar este mensaje. Porque me decís que me ponga a laburar, como si no hubiera hecho otra cosa desde los 13 años; te respondo y ahora vos, ahora vos, pelotudo de la Unión Nacional de pelotudos, eliminás la amistad que alguna vez me pediste.

Andate a la playa, imbécil.
Ya encaramaste a tu mejor representante.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Quiénes somos nosotros

 Nos oponemos a quién es, lo vemos como un ducto que une el pasado y el futuro de forma perfecta, sin curvas.
Nos oponemos a lo que es, lo que nos permite dar por sentadas sus futuras acciones.
Quienes no tienen reparos en quién es ni lo que el tipo representa, nos están mirando como si fuésemos locos. Creen que no se puede ser opositor de un gobierno que todavía no ha empezado a gobernar.
Claro, pequeño detalle, ellos coleccionan un puñado de (lo que consideran) probadas desgracias del gobierno precedente y se lo embuten tanto a la personalidad mandante, como a quienes no sólo no compartimos esa mirada negra, sino que donde ellos ven falencias, nosotros vemos plausibles logros.
De modo que la grieta está lejos de cerrarse, estamos encallados en dos miradas diametralmente opuestas del país.
De un lado están ellos, esperanzados con los cambios. Y de este lado nosotros… ¿quiénes somos nosotros?

 Voy a empezar por mí. Soy un tipo de izquierda, nunca estuve afiliado a nada y simplemente me dediqué, como tantos, a denunciar al Sr. Capitalismo desde mi sitio y con los medios a mi alcance. Esos medios fueron de comunicación, en mi condición de periodista, y electorales. No voté a Kirchner en 2003, pero sí voté al kirchnerismo –mechándolo en el sobre con ingredientes de mi cuño- en las elecciones subsiguientes.  He sido crítico, no he sido ni seré peronista (aunque sí pasé del gorilismo intelecutaloide a reconocerle su capacidad de mejorarle la vida a los argentinos) y sentí una decepción cuando la idelogía de gobierno restringió la declamada transversalidad, en momentos en que el PJ le era esquivo. No obstante, festejé la inédita militancia que se desató en el país tras la muerte de Néstor Kirchner en 2010. Nunca como entonces, vi a tantos pibes y pibas saliendo de la abulia y el consumismo, para pensar en el otro.
  Si bien simpatizaba con el proyecto, nunca sentí que necesitara de mí para defenderlo. Hasta la última elección. No, más acá todavía, hasta la segunda vuelta del 22 de noviembre. Ahí me resultó clarísimo que esta forma de concebir la política y la economía, aún con sus deficiencias, necesitaba de más apoyo que el que parecía tener. Se notó el disgusto con que las agrupaciones de la pléyade kirchnerista salieron a hacer campaña por Scioli, se notaron las traiciones a nivel provincial y la tirria al candidato marplatense. Del otro lado se venían los que después vinieron: Macri, Vidal, Arroyo. No importaban tanto los de acá, importaban los que venían de allá.
Como se sabe, perdimos de punta a punta.
Creo que el 48% del electorado, o la mitad de eso, puede haber transitado un camino parecido.
 Así que, ¿soy kirchnerista? Digo que sí para simplificar, para ponerme alguna remera en mi bando de este juego del matador. Me pregunto si a esta altura importa, más allá del servicio que presta el reduccionismo a los desaforados que nos insultan y a los compañeros que nos dio esta suerte de exilio interior.
 ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué va a pasar? Preguntas que nos hacemos todos. Pienso que lo primero será entender que no somos el oficialismo, sino una oposición inorgánica y, sólo momentáneamente, triste. Lo segundo será aceptar que lo único de verdad organizado son los “equipos de gestión” de esta runfla de CEO’s. Lo tercero bancarnos la posibilidad de que, en algunos asuntos, puedan llegar a ser más eficientes que lo que se ha sido.
 Porque esta gente que ha llegado, que se ha organizado y ganado elecciones, no viene por un ratito, sabe que hay elecciones parlamentarias en el medio y querrá ganar futuras reelecciones. Más allá de las sabrosísimas torpezas que cometerán los yuppies “apolíticos”, tratarán de que no se noten los daños que provoquen.
Hay que decirlo: 
LAS TROMPADAS NO VAN A LLEGAR JAMÁS POR LOS LUGARES EN QUE LAS ESPERAMOS

Derechos Humanos. Las trompadas más tempranas vendrán por ahí. Tanto por el riesgo que correrán los juicios de lesa humanidad que continúan en curso, como por los reflejos automáticos de los gobiernos derechistas, sustanciados por la represión policial y el tratamiento para con los presos. Creo que ahí estará nuestro primer desafío, dejar de lado nuestras diferencias de origen o partidarias y cerrar filas a favor de la memoria, la justicia y la defensa a los más vulnerables.
 El clamor por una seguridad revanchista, ahora llegó al poder. Tendremos que dejar de militar desde la computadora y empezar a pergeñar cómo se refuerzan los actuales organismos de derechos humanos y se fundan otros, en los muchos frentes que van a abrirse.
  En todos los momentos en que la situación política se volvió confusa, tuve un solo método para separar a los buenos de los malos, mi divisoria de aguas fue su posición hacia la dictadura y su postura ante el indulto menemista. Diría que es lo más profundo de la grieta, lo que está más en el fondo y la que jamás va a dejar que se cierre en tanto quede libre un sólo cómplice del genocidio.

Nuestro próximo “17 de octubre” será el 24 de marzo.



Ahí vamos a ver quiénes somos los que somos y quienes parecían ser pero no eran.

Ellos triunfan cuando encuentran qué tienen de parecidos.
Nosotros deberíamos hacer lo mismo, y no todo lo contrario.