Buscar este blog

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Negocios



Encontré un significado nuevo para una anécdota vieja. 
Mi papá contaba que cuando hizo la colimba -que le tocó en ejército, en la reyerta entre azules y colorados- le afanaron como tres veces el jarrito de metal. Harto, levantó del piso uno que había pisado un tanque. Lo abrió, le devolvió funcionalidad y se lo quedó. Y a ese no se lo chorearon nunca.
La historia siempre me pareció medio pedorra, con algo de injusticia y conformismo. Pero hace poco me redacté tres ideas rectoras, algo así como verdades personales, que vienen a encajar en una moraleja contenida en ese artículo castrense.
MI padre descompuso el valor del jarro en dos, la utilidad y la belleza, y usó uno para comprar un tercero, la tranquilidad de no volver a soportar el despojo. Y fue un negocio inteligente, porque no hace falta belleza para tomar mate cosido.


Muchas de las llamadas carencias, esconden el pago de cosas intangibles que compramos sin darnos cuenta. Y son más de las que un mundo cotizado en el consumo nos permite ver.
Cada cual hace sus transacciones.
Cambiar belleza por utilidad, conservando cosas rotas solo porque nos gustan.
Conservar un empleo de buena paga que nos hace infeliz, postergando la felicidad para más tarde.
O convertir la seguridad en billetes, con que comprar una felicidad fugaz.  
Rechazar una oportunidad, si esa oportunidad para uno es a costa de otro.
Etcétera.

Muchas de las cosas que no tengo, hablan de mis riquezas invisibles.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Pulso

Para que el ventilador refresque mis axilas,
me tomo de la madera curva del respaldo de la cama, con ambas manos. De tal manera que los dedos, apretados allí, se autoperciben el latido de sus venas.
Por un instante creo que es la cama la que tiene pulso, que es ella la que está con vida.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

a medio día de la Nochebuena

Lo pensó dos veces, se afirmó en el volante con la mano izquierda y me miró entornando el cuerpo. Noté que su mano derecha se apoyó primero en la rodilla, para luego flotar reafirmando lo que me diría.
- Sabés qué pasa, es mi sueldo lo que está en juego...
Se que hubiera preferido que lo discuta, que diga la frase ingeniosa que se me ocurrió después (qué, si ven que llevaste un perrito no te pagan?) o que lo putee,
 En cambio lo dejé que me viera ver muy serio su verdad relativa y pequeña que se llevó el viento de la costa. No te preocupes - le dije - andá tranquilo, y tomando a mi hijita del meñique nos corrimos un metro del encuadre que nos hacía la puerta. Quise que lo ganara la amargura de ser tan idiota.

- Uy, qué lindo - nos dijo una señora mientras acariciaba a Tomy.
Lara debió sentirse una paria en el momento en que nos rechazaron por su cachorro en brazos.
Llamé a un remis, y dí por dirección la parada de colectivos.
 En tanto, un negrito apoyado en un poste, se sumó a la rueda adonde le contaba a la viejita lo que había pasado.
- Y por qué no juntamos unos pesos y nos vamos en un taxi.

Todo me parecía irreal, en este mediodía de 24 de diciembre. Si bien no contesté a la propuesta, el morocho se puso a parar taxis. Un gordo casi se detuvo, pero siguió, revoleando el brazo y puteando, cuando le dije al nuevo líder que suspenda, que el remis estaba en camino. Con la señora coincidimos en que no estaría bien que el coche no nos encuentre.

 Cuando llegó y paró un poco más allá, me di vuelta y le dije eh flaco, vení, dale que vamos (la señora desistió con una excusa, pero creo que le pareció osada la movida). Me estiró veinte pesos y subimos, él adelante y mi hija, el perro y yo detrás.
- Vos adónde vas, flaco
- Yo por ahí, Buenos Aires y Colón, por esa zona.
  Como ya eran demasiados dos desconocidos, con Lari nos pusimos a hablar de cualquier cosa, mientras el remisero evitaba seguir -con un silencio rotundo- las conversaciones amistosas que nuestro socio ocasional le proponía.

 Durante todo el trayecto pensé que podría ser un error. Que el otro pasajero podría ser asaltante, que tal vez lo haya percibido el chofer, que podría encañonarnos y llevarse nuestro poco dinero, al rope, lastimarnos. Pero también pensé que podría ser un acierto, que había una lección en este viaje trivial, la de asumir el riesgo de las cooperativas espontáneas, y que el hábito no hace al monje, ni su manera de hablar, ni su color.
El flaco era lo que era, un pibe algo callejeado que quería comprar cosas para irse a la casa. Bajó, nos saludo apenas, y se fue.
Y el remisero, que sí empezó a hablar con nosotros, con el que convinimos en que el mundo está loco en las fiestas, el remisero que habrá sentido un ligero temor de que lo afanen, ese buen muchacho me cobró diez mangos de más, cosa que comprobé demasiado tarde, cuando el auto se había alejado, contando mi cambio en la vereda.

Es difícil confiar.
Pero hay que hacerlo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Se dispara el 45

Estoy por cumplir 45.
Lo que calzo.
El revólver que siempre jugué a usar, el que portaba el héroe, vaquero o espía.
El año del 17 de octubre. El fin de una gran guerra.

La parada a mitad de camino de un ángulo de 90°. La bisectriz.
La ilusión de estar en mitad de la vida; la serenidad de no saberlo a ciencia cierta.
Hace 45,
los Beatles, el hombre en la Luna, el año del vicio, tiempos agogó, yo...



Demasiado joven para ser viejo,
demasiado viejo para ser joven.

No me gusta ninguna mesa: en la de los adultos política, coches, guita, fútbol, estrellas del bailando; en la de los pendejos... mirar el celular. 
En un punto volví a la incomodidad de los 12.

Creo que estoy bien para mi edad,
aunque me gustaría estar bien, a secas.

Sigo sin usar lentes.
Sigo sin ir a hacerme chequeos.
Que alguien me diga si este pelo largo me hace ver ridículo,
pero que me lo diga con tacto.

Tengo un montón de experiencia,
la que no tuve cuando me hubiera sido indispensable.
En cambio tengo un arsenal de pensamientos, como para poder quedarme a solas con ellos.
El problema es que muchas de mis ideas,
son a 45 revoluciones por minuto.


sábado, 20 de diciembre de 2014

Sueño con serpientes



Soñé que encontraba un animal no clasificado por la zoología.

Me apuro a contarlo por si se me olvida, mis ojos todavía a medio abrir.

De frente cuerpo de perro morrudo, cabeza de foca bebé de las que apalean, y un movimiento de un largo cogote que lo hacia ver como una cobra erectándose, solo que con la ternura de una suricata.

Pero lo más extraño de todo, fue cuando me avivé de filmarlo con el celu: en la pantallita veía reptar a un pantalón de corderoy color cremita de marca levy's , todavía con la etiqueta pegada.

Y no era otro sueño ni otro animal.

Ahora me vuelvo a dormir a ver qué pasa.

lunes, 15 de diciembre de 2014

jueves, 11 de diciembre de 2014

Deseos

Qué cosas. Pienso en las mil y una peripecias que he pasado por esa lámpara. Escalé montañas crueles y sin nombre, navegué aguas poseídas por demonios, degollé, soborné, seduje, traicioné, dejé mi peso en sudor en tres desiertos.
Fue mi obsesión y sentido de la vida durante más de veinte años. Hasta que dí con ella en un pueblo cercano a Estambul. Ya no importa cómo ni cuando, fue un paroxismo. La lámpara de los 7200 deseos por fin fue mía una tarde plagada de arena. 7200 deseos. No tres, no siete, 7200.
Con fruición enumeré al genio 5 deseos esa misma noche. El sexto fue volver a casa, aunque en rigor mi casa era otra, la había reemplazado por un palacio en medio una isla que emergió del mar en el tercer deseo.
7200. Y pensar que no puede superar los 45 (de los cuales los últimos 10 fueron verdaderas estupideces, debo reconocerlo). Acaso por la carencia absoluta de necesidades mi imaginación finalmente se atrofió.
La ironía del asunto es que ahora no sé donde carajo la puse. Tampoco tengo el ánimo que tuve para volver a buscarla, pese a que ahora debe estar emplazada en alguno de mis dominios. Acaso en el garaje.

martes, 9 de diciembre de 2014

Las palabras como lugar común

Ojo con ellas. Liberan.
Guarda con ellas. Encierran
Peligro en ellas. Enamoran.
Riesgo en ellas. Construyen laberintos.
Atenti con ellas. Hieren y matan.
Guaita con ellas. Saltan y confunden.
Hojaldre con ellas. Vuelan.
                                              Danger palabras. Derriban.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Marco Polo


 
Me he pasado muchas horas jugando al Age of Emprires II, tal vez el juego más conocido de los de "armar civilizaciones".
  Al comienzo de este juego para computadoras, únicamente se nos hace visible nuestra pequeña aldea; todo el resto del mapa, el inexplorado, se encuentra negro. Será con el desplazamiento de nuestra pequeña sociedad que el territorio irá siendo revelado, dejando de ser un manto de oscuridad para mostrar sus árboles, su flora y su fauna. Básicamente, vamos a develar lo oculto ni bien nos motive la necesidad de recursos para construir nuestro dominio.
  En eso pensaba recién, tratando de encontrar noticias sobre África. Suelo escapar al impulso de preocuparme por lo que las agencias de noticias mundiales creen necesario. Esta vez es el segundo negro asesinado por el sistema blanco norteamericano. ¿Y el Ébola? ¿Terminó? ¿Terminó en todos lados o algo pasa aún en su continente originario? Y allí me puse a buscar.
  Las noticias africanas que ven la luz son aquellas que importan a los países centrales. Las noticias que se generan sobre África tienen la preeminencia de los recursos que subyacen. Dame oro, diamantes, petróleo o un mercado emergente a conquistar, y te daremos carácter noticiable. Carecé de todo ello y permanecerás en el lado oscuro del mundo, acaso hasta que una catástrofe humanitaria convierta en mercancía adquirible (por las nobles conciencias centralistas) los padecimientos de tu pueblo. Lo mismo que ocurre cuando se inundan los barrios más pobres de mi ciudad!
  Y es que la lógica de la generación de noticias que aplica al continente africana, lo hace también al resto del planeta. Es básico, es primigenio. Las ciudades "existentes" están todas a la vera de un gran río, o a la vera del mar. Lo demás es negro, lo demás no nace nunca, ni nacerá en este sistema.

Si no hay interés no habrá noticia. Si no hay noticia no habrá poder. Sin poder no se generará riqueza. Sin riqueza no habrá bienestar. Y todo así.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Conozca el interior

Ahora estoy haciendo Reykjavik, una variante islandesa del reiki. No sabés que flash, no te lo puedo contar, lo tenés que vivir.

 Cuando alguna gente me anuncia que va de visita a su interior, me quedo preguntando qué tan lindo será. Sea cual sea la empresa que organiza su viaje, me pregunto qué tan lindo será el destino.





¿O es que todos los interiores son lindos, todo se pone maravilloso yéndose adentro de la fachada externa? Creo que hay algún bolazo en esta budeidad al alcance de todos.

Algunos viajes me suenan -a juzgar por el sitio de partida- como si dijeran: me voy de vacaciones a La Matanza, 7 días/ 8 noches de ensueño, conociendo los más bellos lugares de este paraíso del Gran Buenos Aires.

Pasala lindo, eh, después me contás. O no, después me pasás el dato así voy.