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jueves, 27 de noviembre de 2014

Remos

¿Qué es la tentación? Algo debe decir el diccionario. Está en el padrenuestro, está en la biblia, es una galletita o una manzana, es una mujer o un hombre, es el vuelto equivocado que sostenemos sin guardar.

Creo que la mayoría de las tentaciones son de consumo. Alfajores o culos, y las variantes de unos y otros.

Me asalta una tentación existencialista, así como el existencialismo me tienta de ser parte.
Aparece plasmada en una película que me gusta mucho, como todas las de naufragios, que son todas medio existencialistoides.

Tom Hanks pudo escapar de la isla con su balsa de palos atados con cintas de VHS. Pudo trasponer la fuerza de las mareas, después de haberle buscado la debilidad estadística. Remó, desplegó la vela de plástico en el momento justo, saltó la ola que le escupió la cara. Siguió "camino". Una vez se durmió y Wilson se alejó para siempre.
Cansado de luchar, Tom Hanks se va a entregar al destino, se va a dejar caer sobre la litera balsa, se va a dejar cocinar por el sol.
La escena que me tienta es:
ese momento en que el náufrago toma los remos en sus brazos
los sostiene como a un bebé que debe dar en adopción
los baja para que floten
los deja ir
ya está
la lucha
ya está...

Igual es sólo una tentación. Y no nos dejes caer.

martes, 25 de noviembre de 2014

estatuitas

- Piazzolla era un enano que tocaba el bandoneón- improvisa una madre en el verano de 2126, mientras bucea con su hijo en lo que fue Mar del Plata, una de las muchas ciudades costeras sumergidas bajo el océano. Gracias a los atolones artificiales construidos por el Comité de Gobierno de la Confederación de Repúblicas Socialistas Suramericanas, los puntos geográficos que se corresponden con antiguos asentamientos urbanos, son aora centros de buceo a los que acuden millones de turistas con sus casas flotantes. La madre decide que es tiempo de salir e imparte la orden a su criatura de veintitantos. Ella se eleva en medio del living, y dispone que su departamento les prepare la cena. El niño, mientras tanto, se detiene otro rato escuchando en su escafandra la biografía del músico petiso nacido en la bella Mar Mar del Plata
  Un rato después, madre e ijo comen un souflée de krill con empanadas de lobo marino.  Para superar las discusiones que tuvieron durante la inmersión (que empezaron por si trasladarse a  Río Sobomar o al parque submarino de Trelew, que siguieron -otra vez- por el formato profesional que eligiría y escalaron sin parar toda la tarde) optaron por comunicarse sólo por la red, a través del ipotálamo, la única manera en que la gente no levanta la voz.
 Él apeló al programa de Arqueología que eligió el Comité Profesional para su madre, y cursó la pregunta:
- Pta.:En qué momento las estatuas pasaron a ser del tamaño de los omenajeados (se quitó la hache en 2019)
- Rta: A ppos. del milenio los artistas y los políticos decidieron que las figuras trascendentes deberían ser reescaladas hasta adquirir su dimensión física real, de manera de infundir la creencia que -carentes de supremacías simbólicas- pudieran infundir su ejemplo e inspiración entre los pobladores de las urbes adonde las estatuas se emplazarían. Fin de Rta.
- Pta.2: Y cuántos Piazzollas ubieron después del original.
- Rta.2: Cero Piazzollas.

Entrevista selfie.

- ¿Qué opinión te merece el oficialismo?

  Se puede tener un gobierno malo y un oficialismo bueno y se puede tener un gobierno bueno y un oficialismo malo.  
 Un mal gobierno podría contar con un oficialismo que admita errores e intente rectificar el rumbo trazado. Creo que es más esperable en gestiones encaradas por coaliciones, con ejemplos en Uruguay, en Chile o en el modelo pentapartidario italiano, donde las vertientes minoritarias pueden ejercer una voz crítica respecto de la que ocupa la centralidad del poder político. Te voy a decir algo audaz: de alguna manera el gobierno de la Alianza (1999-2001) fue un ensayo de ese mecanismo. Con la salvedad de que esas posturas no decantaron como reposicionamientos o cambios hacia adentro, sino como rupturas casi escandalosas, como la de Terragno primero y la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez mas adelante.
 Por otro lado, creo que los gobiernos de esta década son, han sido, un tanto mejores que su oficialismo. Creo que en buena medida, la mala calidad del oficialismo tiene que ver con la pésima oposición que se ha sabido construir. Una oposición que inventó un dispositivo sólo para impedir leyes emanadas del ejecutivo (el tristemente famoso Grupo A), incluyendo la de presupuesto, es una oposición sin plan alternativo, obligada a seguir la torpe agenda del grupo Clarín. Un heterogéneo y desmadrado grupo opositor que por decir que todo lo que el gobierno K ha hecho es una mierda -lo que para buena parte de la población es insostenible- ha perdido toda credibilidad para decir que algunas cosas sí lo son. Y eso da como resultado un oficialismo acrítico y achanchado, que hoy sería incapaz de librar batallas dialécticas de gran envergadura si algún emergente de esa entelequia llamada oposición diera la talla. Podría darte varios ejemplos, como la Ley antiterrorista, la designación de Milani en Ejército o la tardía intervención en YPF, que hoy nos hace seguir penando un marcado déficit energético. No, en lugar de eso, una oposición enana, derechista en general y de patrocinio neoliberal, a lo mucho atinó a proponer el 82% móvil a los jubilados, como una forma de -si la obtenían- desfinanciar al Estado, conducido por un gobierno que -al menos hasta hoy- respetó la movilidad de las jubilaciones con dos aumentos anuales. Pero al que podrían haberle entrado con los marcados retrasos (o falta de voluntad política) en eliminar el trabajo en negro, causa real de la imposibilidad de sostener con los propios salarios registrados esa idealidad de haberes. Justamente no entraron por ahí por los muchos Momos Venegas que cuentan en sus filas, y porque el objetivo real -al que se suma la presión sobre el dolar- es que la Argentina retome la política de endeudamiento permanente, que es lo que en los medios se vende como "integración al mundo".

- ¿Y cuál te parece que será el destino de ese oficialismo una vez que CFK deje el Gobierno?

  No puedo hacer futurología (risas), sobre todo en una entrevista inventada.  De todos 
modos aunque creo que habrá que esperar para saberlo, las PASO son primero, está medio cantado que la figura que más les mide es (Daniel) Scioli. Y ahí se dividen las aguas. Están los que ya le hacen cruz diablo, dado su marcado carácter neoliberal mutante, y están los que lo ven como un fiel ladero del proyecto nac&pop, al que se lo podría custodiar desde un parlamento lleno de paladares negros, con K's pura raza. Ante eso no sé qué pensar. Primero se verá si tal fidelidad se mantiene con la banda presidencial cruzada. Se me dirá que debería vérselas con una máquina de impedir leyes, a la que podríamos llamar el Grupo B? Yo tendría alguna prevención respecto a la capacidad de llegada directa a "la gente" y respecto de una alianza político mediática entre Balcarce 50 y los no desarticulados ni desconcentrados grupos mediáticos, que vienen deseando llevarse bien con la conducción política del país. Que no sea que desde ahí, los que hoy son la oposición- balde de mierda, pasen a ser los aliados de un gobierno trabado por lesgisladores del "viejo cuño".

- Crees que puede haber retrocesos?
 Andá a saber. Si bien creo que buena parte de la población va a (hace gesto de comillas con los dedos) atalonarse, a no dejarse quitar ciertos derechos adquiridos, también es cierto que ese oficialismo apocado, tendrá que poner a prueba algunas convicciones en la medida en que se produzcan cambios en el contexto económico (desacelaración del crecimiento por vías internas y externas), que implicarán nuevas preguntas, que la ortodoxia ya viene hambrienta por volver a responder. Ahí sí se verán los pingos, en una batalla por mantener la inclusión y una mayor equidad en una economía que se contrae. Tal vez allí se vuelva crucial lo de las salidas regionales, que hasta ahora no exceden en demasía el marco de lo protocolar y lo simbólico.
- Sos pesimista...
 No, ni de gancho. Creo que el reaseguro para no retroceder es que resurja una izquierda que se desmarque de los pensamientos únicos y que se crea capaz de inventar nuevas soluciones para los nuevos problemas. Sería deseable que ese lugar sea ocupado por parientes ideológicos que vengan de abajo, de las múltiples y a veces erradas opciones que tiene hoy la izquierda como oposición, y vengan de arriba, de los suburbios de los partidos mayoritarios, esos que han logrado imprimir una serie de cambios a nuestra versión local del capitalismo global.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Rula



Primera docena, 
segunda docena, 
tercera docena, pares, nones, 
negros, colorados, 
mayores, menores. 
Pleno, semipleno,  cuadro, calle.

Cómo estás, deja de ser la pregunta pertinente. 
Depende el color, depende de si estoy jugando. 
Depende la suerte, depende la racha, depende la mano, depende la apuesta.
Puedo responder que bien, 
en los intervalos.

viernes, 21 de noviembre de 2014


Podría callarme para siempre, desactivarme para todos, para uno y para mí.
 Podría también hablar hasta quedarme mudo, o seguir escribiendo hasta quedar sin dedos, ni vista. Llevar mis parpadeos por el código morse, codificar mis pedos. 
Me pregunto por qué, por qué puedo ser así de binario. Cero uno cero. Hay un mas allá de la comunicación en donde todo lo que queda por decir ya ha sido dicho y sólo resta el entretenimiento de la recreación o la inutilidad del cover ? Qué querré decir?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El burdel de las almas promiscuas
que se huelen el culo como perros
que buscan su tal para cual

Se exhiben desnudos, los cuerpos de las almas,
se contonean
revolean lecturas y discos,
cogen las almas como perros
se abotonan y encadenan
en el borde del universo.

Después se visten y se van,
y aquí no ha pasado nada.
Pero se recuerdan cuando llueve,
aúllan se llaman cuando sale la luna.

martes, 18 de noviembre de 2014

Estoy lleno de dudas sobre el ascensor.


Hay señales inequívocas como el semáforo (aunque para muchos parece más bien una opinión) y hay de las otras, inciertas como los botones de arriba y abajo del ascensor. Hoy fui a buscar la cajita feliz por la oficina de Marcelo (como prórroga de los fueros periodísticos, la cadena de comidas me manda la colección de juguetes del mes para mi hija menor), y en su edificio me volvió a ocurrir la duda. Es que el elevador quiere saber de antemano para dónde voy? Adónde voy a ir, si estoy en el quinto, a planta baja voy gil. Está bien, alguno irá a la terraza a colgar la ropa, pero serán los menos. Aparte para qué están los botones de adentro, sino para indicar el destino numérico del viaje. Y aunque mintiera diciendo que voy para arriba y voy para abajo, qué. Y qué si hay dos personas y una  desciende y la otra asciende qué hacemos, un promedio.
 Debe haber una respuesta, siempre hay una y alguien que la tiene. Debe haber razones ergonómicas, antroposóficas, ergonómicas, mecanocéntricas, económicas y del derecho contencioso que expliquen estos botones. No me importan, en verdad, a veces, prefiero las dudas.
 Me cansan las certezas. Me fastidia la polisémica seguridad (y lo pienso en momentos en que se estaría por morir Cacho Castaña, por suerte debido a razones naturales, que son muy otra cosa a que lo mate un delincuente, de eso morirá seguro). Sin embargo, hay por todos lados gente segura de lo que quiere. Siempre. Yo no, yo casi nunca estoy seguro de lo que quiero, debo ser el único que en algún momento de Duro de matar quiere que se la den a Bruce Willis, para querer todo lo contrario al siguiente momento.
 No votaría ni en pedo por Scioli, de eso estoy seguro. Yo no voto liberal, puedo haber aceptado votar un peronista si es bueno y módicamente izquierdista, pero liberal no. Qué es un liberal o un neoliberal? Scioli, por ejemplo. O Insaurralde, o Bossio, o Massa, todos esos. Son cancheros, de gustos caros y se lavan los dientes después de besar un negro o al pañuelo de las madres. Se adaptan, se acomodan, se conchaban, se mimetizan, permanecen, son queribles para un montón de gente de mierda, te van a empernar ni bien tengan la ocasión, van a hacer rrrracccc y se van a sacar la careta de la lealtad a Cristina conducción. Le van a pegar una patada a Evo ni bien puedan. No los voy a votar. Y saltará uno de esos estratégicos a decir que es el mal menor y a quién vas a votar si no. Ah claro, claro, diré yo, a Scioli, más vale, mirá si le voy a poner un voto a Sanz. Y capaz que hasta votaré a este manco inmundo queriendo que todo se vaya bien a la mierda de una vez, para que se encarame en el poder y ver como se garcha a todos los estrategas, como hizo Menem cuando se sacó las patillas. Me da miedo, pero así funciona mi endeble psiquis. No se si en el fondo no quiero el Apocalipsis. Y alguno me gritará que piense en mi familia, cómo voy a querer eso. Y yo me daré la vuelta y le preguntaré, arrodillándome en el piso y arrancándome los pelos, y si quiero algo peor, si todavía quiero la revolución y en el fondo de mi alma (que no tengo) sigo pensando que cuanto peor mejor, que peor es mejor para la toma de conciencia de la necesidad de cambios más profundos, para que los ricos coman mierda y los pobres coman pan? Qué tal si considero que el capitalismo no tiene lado bueno, y será con más dosis de su mismo veneno que por fin nos daremos cuenta.
 No, no, mejor que esté todo bien y se siga profundizando el modelo inclusivo. Él lo hará, lo estaremos vigilando.
 Es eso o arrojarme a las filas de la izquierda loca.
No se si voy para arriba o para abajo.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Somos chicos


  Estoy leyendo un libro naranja. Es un libro para niños de 10 años, de Alfaguara. Lo estoy leyendo por razones que no vienen al caso.
  Esta mañana lo leía en el colectivo, concentradísimo me tenía. Y en una distracción pensé qué diría la mujer de al lado, si perteneciera al pequeño mundo de los lectores, viéndome así enfrascado en un libro para chicos. Me dieron ganas de responderle que a quién le importan las clasificaciones de las editoriales, que si este libro fuese de tapa dura, de esos que se imprimían al principio del otro siglo, sencillamente sería un libro  de la gran literatura, solo que también asequible para infantes (cuando leo se me reaviva el diccionario). Pero se me agotó la discusión, y volví a leer.
   Luis María Pescetti es un genio. Pero no es su genialidad, que ya conocía de otras obras, la que me atrapa cuando lo leo. Es decir, hay artistas muy ingeniosos, que llegan a buenas cosas por diferentes caminos. Este hombre me simpatiza porque sabe qué es ser un niño, de qué se trata la infancia, cuáles son sus códigos universales, qué pasa con las tardes aburridas, con las micro peleas entre amigos, con los amores escolares. En fin, Es alguien que estuvo atento cuando fue pibe. Siento empatía con esa gente grande con ojos de niño.

El libro es Lejos de Frin.
Y transcribo un fragmento.
(Alma, la novia de Frin, se muda con su mamá a otra ciudad. Sus cuatro amigos las ayudan a embalar).

"Primera semana de invierno. Llenaban las últimas cajas. El patio de la casa de Alma había quedado igual; pero la casa parecía una caja de zapatos.
Sin cuadros, sin libros, 
sin toallas, 
sin un reloj en la pared,
ni fotos,
sin papeles tirados por todas partes,
sin ropa en los placares, 
sin zapatos ni plantas,
sin floreros,
sin platos, ni cubiertos.
Ni siquiera las personas alcanzan para llenarla,
ahí estaban ellos: Alma, su mamá, Vera, Lynko, Arno y Frin,
trabajando agitados, con la radio encendida.
Las voces suenan distintas en los ambientes vacíos,
llenos de cajas,
como si la vida pudiera comprimirse en semillas de cartón
que serán plantadas en otra parte".

jueves, 13 de noviembre de 2014

La fuga

Sucedió recién. En el mismo lugar en que un reloj de pared saltó al vacío. Se ve que es un sitio para sucesos extraordinarios.
Una gota se salió de mi ojo izquierdo, una gota prisionera escapó de un penal de máxima seguridad. Saltó las pestañas de abajo, recorrió el pómulo en toda su redondez, se abrió paso por la selva de mi barba, llegó al mentón y de ahí se arrojó hacia el piso.
Es un asunto tan menor, que me da vergüenza convertirlo en noticia. El universo es tan basto, soy yo tan insignificante, parado ahí frente a un churrasco que doy vueltas sobre la plancha, llora tanto la gente, se le hace un acto tan normal, que relatarlo acá parece otro gesto de mi enorme vanidad.
Pero no. No sabés lo mucho que no lloro.
Y tendrás la tentación de hacer un panegírico, un manifiesto acerca de las bondades del llanto. Nada que no sepa profundamente. Pasa que soy así de cruel, armando campos de concentración para estas gotas.
Oh contradicciones de verdugo,
sentir alivio cuando una prisionera salta mi cerco.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Muros

Soy de izquierda. No se me va a pasar, soy de izquierda y lo seré hasta el final. Soy zurdo, zurdito, zurdeli, pertenezco al zurdaje, tiro para ese costado siniestro, soy rojo, psicobolche, izquierdista, subversivo, tendencioso, politizado, ideológico. Le encuentro el pelo al huevo y la quinta pata al gato. Hablo en difícil, soy intelectualoide, garantista, ecologista, indigenista.
Tengo internacionalismo, odio de clase y padezco determinismo. 


Soy de izquierda.

Me banco, un día como hoy (aniversario de la caída del muro), que me declaren extinto, demodée, arcaico, anquilosado y obsoleto. Que den por superada la antinomia con la derecha. Que decreten improcedentes todas mis ideas.
 Tolero perfectamente que me enrostren una larga lista de barbaridades que se cometieron de mi lado. Es más, puedo exponer unas cuantas si me lo piden. Matar a la familia del zar, los gulags, las purgas personalistas, la hambruna china, las granjas de adoctrinamiento y la locura de Pol Pot. Aliarse con Braden, el foquismo, las mal leídas condiciones objetivas y subjetivas, el fusilamiento de un guerrillero por hacerse la paja, las vacilaciones del Chicho, la poca conciencia de la debilidad en Guatemala o en la República Española, la vocación militarista, los inmundos apoyos estratégicos a dictaduras, la inoperancia, la burocracia, las cartas de racionamiento, la rotura de pelotas de los cortes de calle, el demasiado asambleísmo, la zigzagueante voluntad de poder y hasta el mismísimo muro de la vergüenza...
Debe haber mucho más. Y por algún motivo en este pensamiento, prefiero admitir a Pol Pot antes que a la marcha con la Mesa de Enlace.
Como sea, desafío a que pongan todo eso en un platillo, que lo sometan al juicio de la historia, y a que del otro fiel de la balanza pongan al capitalismo y todos sus crímenes. Que se mensure también cuánto tiempo ininterrumpido viene gobernando el mundo, qué porcentaje de éste está lacerado por sus garras, cuántas iglesias le cantan loas, cuántos medios de comunicación le sirven, cuántos políticos, cuanta policía, cuantas leyes y tropas lo custodian. Que se diga finalmente quién es el responsable de este planeta injusto y de su riqueza concentrada (ahora que lo pienso, es lo primero a dejar establecido).
Si es por atrocidades cometidas en su nombre, qué pocas tiene la izquierda, comparada -por ejemplo- con la fe cristiana. Y sin embargo no parece ser una pesada cruz para el actual Papa, ni para ninguno de sus predecesores. 
Yo veo un izquierdista en Jesús, veo otro en Espartaco, el liberador de esclavos, se me antoja Mariano Moreno.

El capitalismo, el imperialismo, el colonialismo, las derechas te hacen una Batalla de Argel y se lavan las manos, te bombardean una Guernica y van echarse perfume, te voltean mil gobiernos y se ponen botox, te desaparecen a 30 mil y no terminamos de atraparlos a todos en 30 años.
Siento que sería muy sencillo hacerle lugar a la zurda verdad. Pasa que mis compañeros zurdos andan por aquí y por allá, medio amedrentados por su propia historia, o se cuelgan de la cola de algún cometa, o se hacen con el ala izquierda de partidos y movimientos. Son lo mejor de cada casa, pero nos viene faltando la autoestima, nos viene faltando sobreponernos a las minucias y el culto a la sigla, resistir y hacer resistir el canto de sirena de la razón económica enemiga.

Porque la hegemonía sabe ser hegemónica.

Yo seguiré con mi zurdaje, convencido de mis (nuestras) razones y objetivos, aunque sin una metodología demasiado clara. 
Sólo aspiro a que nuestro triunfo deje de esperarse como consecuencia de la autodestrucción del otro bando. 
Ellos no tienen un muro, tienen miles. Y mierda que dan vergüenza.