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Mostrando entradas de junio, 2014

Microcosmos

Los detalles abruman.
Generalizamos 
          para no estar tristes;
nadie es bueno, nadie es malo
bajo el microscopio.
Y mueren los absolutos
hasta en el hierro.
Con ojos de lupa
desaparece el verde.

Vos no me conocés enojado

- Vos no me conocés enojado.

  Subyace una amenaza en la frase; insinúa un carácter monstruoso escondido de la vista. Frase con guarnición de sonrisa, sonrisa de quien rememora (sin contar) imágenes devastadoras de ese monstruo, activo en otro tiempo.

- Y no, no te conozco enojado... 
Vos tampoco a mí.

La respuesta se parece a un duelo entre criaturas agazapadas. Representantes horrorosos esperan afuera para venir a ejercer la destrucción. Hulk contra Gozzila, Goliat contra Goliat, sólo si los convocan, en estado potencial.

No hay que decir esa verdad.
La capacidad de daño está implícita, la maldad es inmanente.
Aprendemos a un tiempo la forma de amar y la forma de destruir eso que amamos.

Por eso es falso que del amor al odio haya un sólo paso.
No hay ninguno.
Son dos caras de la misma moneda.


Padre

Ilusa porque cree, cuando la llevo de la mano, que es solo ella la cuidada.  Si supieras cuántas veces el planeta se me hace de cristal, y siento que camino por la rajadura.  Y me tomo de tu mano para que el abismo no me trague, como si fueras el ancla. ... El pecho paterno es buena almohada para las cabezas de hijas con tribulaciones. ... Y cuando crecen,  no es que les damos la libertad (que siempre estuvo ahí para ellas), las indultamos de nuestra amorosa capacidad de asfixia.

Blogs.

Al fin al cabo qué eran los blogs. Cuadernos de bitácora, diarios íntimos.
Y se fueron poniendo todos amarillos, abandonados en un cajón, carentes de todos los registros que ahora se llevan las redes sociales, que chupan como esponja lo que somos.
Algunos parecen Ser, para alimentarlas. Comer, para mostrar. Pasear, para que se vea.

Yo en mi diario hoy digo:
estoy muy cansado.
No me gusta.


Hippies del orto

Proliferan. Están por todos lados. De cada grupo adonde manifiesto mi preocupación, salta un nuevo miembro, uno que me dice "bueno, yo también".
Son los neo-hippies (así los denominé yo mismo en un post; en este mismo). Personas de clase media que trafican "data" acerca de los maquiavélicos planes del sistema, y se van convenciendo de que hay ciertas formas de escapar. Van del veganismo a Linux, de la permacultura a no vacunar a sus hijos.

Pongamos algo en claro: a excepción del necio rechazo a la ciencia médica, muchos de sus planteos me parecen, en cierta medida, casi razonables.
Es cierto que el sistema-mundo-capitalista-opresor nos hace cosas malas. También es cierto que parte de esas maldades se corresponden al avance natural de nuestras formas de organización y de producción.

Porque que el hombre avance es natural. Antinatural sería que un cocodrilo haya diseñado facebook.

Elevan a la naturaleza a un grado mítico.

Ah, la madre naturaleza. Bien dijo en Los Si…