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miércoles, 25 de junio de 2014

Microcosmos

Los detalles abruman.
Generalizamos 
          para no estar tristes;
nadie es bueno, nadie es malo
bajo el microscopio.
Y mueren los absolutos
hasta en el hierro.
Con ojos de lupa
desaparece el verde.

miércoles, 18 de junio de 2014

Vos no me conocés enojado


- Vos no me conocés enojado.

  Subyace una amenaza en la frase; insinúa un carácter monstruoso escondido de la vista. Frase con guarnición de sonrisa, sonrisa de quien rememora (sin contar) imágenes devastadoras de ese monstruo, activo en otro tiempo.

- Y no, no te conozco enojado... 
Vos tampoco a mí.

La respuesta se parece a un duelo entre criaturas agazapadas. Representantes horrorosos esperan afuera para venir a ejercer la destrucción. Hulk contra Gozzila, Goliat contra Goliat, sólo si los convocan, en estado potencial.

No hay que decir esa verdad.
La capacidad de daño está implícita, la maldad es inmanente.
Aprendemos a un tiempo la forma de amar y la forma de destruir eso que amamos.

Por eso es falso que del amor al odio haya un sólo paso.
No hay ninguno.
Son dos caras de la misma moneda.


sábado, 14 de junio de 2014

Padre

Ilusa porque cree, cuando la llevo de la mano, que es solo ella la cuidada. 
Si supieras cuántas veces el planeta se me hace de cristal, y siento que camino por la rajadura. 
Y me tomo de tu mano para que el abismo no me trague, como si fueras el ancla.
...
El pecho paterno es buena almohada para las cabezas de hijas con tribulaciones.
...
Y cuando crecen, 
no es que les damos la libertad (que siempre estuvo ahí para ellas),
las indultamos de nuestra amorosa capacidad de asfixia.


viernes, 6 de junio de 2014

Blogs.

Al fin al cabo qué eran los blogs. Cuadernos de bitácora, diarios íntimos.
Y se fueron poniendo todos amarillos, abandonados en un cajón, carentes de todos los registros que ahora se llevan las redes sociales, que chupan como esponja lo que somos.
Algunos parecen Ser, para alimentarlas. Comer, para mostrar. Pasear, para que se vea.

Yo en mi diario hoy digo:
estoy muy cansado.
No me gusta.


miércoles, 4 de junio de 2014

Hippies del orto (mi giro a la derecha)

Proliferan. Están por todos lados. De cada grupo adonde manifiesto mi preocupación, salta un nuevo miembro, uno que me dice "bueno, yo también".
Son los neo-hippies (así los denominé yo mismo en un post; en este mismo). Personas de clase media que trafican "data" acerca de los maquiavélicos planes del sistema, y se van convenciendo de que hay ciertas formas de escapar. Van del veganismo a Linux, de la permacultura a no vacunar a sus hijos.

Pongamos algo en claro: a excepción del necio rechazo a la ciencia médica, muchos de sus planteos me parecen, en cierta medida, casi razonables.
Es cierto que el sistema-mundo-capitalista-opresor nos hace cosas malas. También es cierto que parte de esas maldades se corresponden al avance natural de nuestras formas de organización y de producción.

Porque que el hombre avance es natural. Antinatural sería que un cocodrilo haya diseñado facebook.

Elevan a la naturaleza a un grado mítico.

Ah, la madre naturaleza. Bien dijo en Los Simpsons el Sr. Burns: "ah! la madre naturaleza necesita favores. Pues debió pensarlo cuando nos asoló con sequías, inundaciones y monos sidosos. Ella inició la lucha por sobrevivir, y ahora está renunciando porque está perdiendo. Pues yo digo mala noche"

En la naturaleza, uno se quebraba el tobillo y moría. Le daba gripe y moría. Etcétera. Suerte que nos sobrepusimos a ella y creamos maléficas corporaciones de laboratorios que fabrican antibióticos.
Porque los laboratorios son malos, es verdad. Bayer, el de las aspirinas, también fabricaba el Zyklon B, veneno con el que los nazis mataban gente en los campos de exterminio. Podríamos comprar aspirinas de otra marca. Eso no quita que sea más práctico ir a la farmacia a buscar ácido acetilsalicílico, que rastrear un sauce, sacarle 8 kilos de corteza y ponerlos a hervir para una simple jaqueca....

Ah, no, pará. Dicen los neohippies que en su mundo natural de florecillas y colibríes, la enfermedad perecerá mientras corremos descalzos en los campos...Les tengo una mala noticia, maestros: no me hago tiempo para ir a salticar a lo heidi, como tampoco lo tengo para cultivar tomates, rúcula y cannabis, tampoco lo tengo para que evitar caer en las garras de Google desarrollando mis propios servidores, no puedo ahora mismo ir a liberar a Snowden y Assange, vivo en un edificio que ya no admite que construya mi departamento con botellas recicladas!!!! VIVO EN EL SIGLO XXI!

Me calmo, me calmo....respiro, me enyoguizo...

Si vivo en el siglo XXI es para:

no tener que degollar yo mismo a los chanchos,
si comer carne es malo, no tener que plantar zuchinis,
delegar en la ciencia médica la atención de mi salud,
aprovechar los adelantos de la comunicación para enviar mensajes instantáneos,
etc.
Si no, me mudaría a la edad media.

Otra vez, soy consciente de la maldad del mundo. Y me rebelo ante ella. Pero la rebelión no puede ser esta búsqueda de caminitos alternativos de señoras burguesas. Cambiemos desde la política, atendamos a lo urgente (calefacción en las escuelas, por ejemplo) con un trabajo sobre el futuro (desenriquecer a los ricos que se quedan con la torta); seamos colectivos en lugar de atender la propia huerta, esa que da placeres onanistas y autocomplacientes mientras no cambia nada, mientras el 99,9% de la población cae en las garras que los neohippies sí evaden individualmente (ah! porque el cambio social vendrá de la suma de cada pequeño cambio en los patrones de consumo. Tomatelás).
Cambiemos la medicina, pero no reemplacemos siglos de progreso por la vuelta a los chamanes.
Derrotemos a diablos como Monsanto, pero seamos conscientes de que hay un mundo con 7 mil millones de personas que alimentar, y que eso requiere de formas efectivas y a gran escala de producción de alimentos.
Destronemos a los laboratorios, pero no empecemos por dejar a nuestros hijos en las garras de la viruela o de la polio.

Mugrosos hippies.