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viernes, 30 de mayo de 2014

Blanco de la realidad. Como quien dice "blanco de ave".

Hay comidas a las que les da hambre algunas de mis ropas.
Qué tendrá que ver comerse las eses con sentirse popular.
Se inventó un nuevo aparato que permitirá comunicarnos mejor.
El conservadurismo de ciertas transgresiones.


Entrando al cerebro por el agujero del humor.
No vayas al súper super-hambriento.
Me comí un masetero.
Bananas que se abren mal...


Por momentos las ideas se me apelotonan, suelto los titulares a ver si sale poesía automática. Y no.

Pero corro el riesgo de volverme abstracto.

Hace mucho pensaba que Rothko era un chanta, como me lo parecían todos los pintores abstractos.
Y después (por un video que vi en Encuentro) comprendí que no, que había una buena razón para hallarle sentido a sus rectangulitos. Resulta que era figurativo, lo fue, se volvió abstracto. Y lo re-entiendo: la realidad puede aumentar de dimensiones, engordar tanto sus colores, aullar tanto el hocico del perro, que las cosas hipertrofiadas tienden a mezclarse, como si 4 obesos se meten en un fitito.
Dijo Borges que creemos que los ciegos ven negro, mientras que él era un ciego en blanco.
El blanco es la suma de todos los colores.

Y enceguece, como el negro.

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