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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Negocios



Encontré un significado nuevo para una anécdota vieja. 
Mi papá contaba que cuando hizo la colimba -que le tocó en ejército, en la reyerta entre azules y colorados- le afanaron como tres veces el jarrito de metal. Harto, levantó del piso uno que había pisado un tanque. Lo abrió, le devolvió funcionalidad y se lo quedó. Y a ese no se lo chorearon nunca.
La historia siempre me pareció medio pedorra, con algo de injusticia y conformismo. Pero hace poco me redacté tres ideas rectoras, algo así como verdades personales, que vienen a encajar en una moraleja contenida en ese artículo castrense.
MI padre descompuso el valor del jarro en dos, la utilidad y la belleza, y usó uno para comprar un tercero, la tranquilidad de no volver a soportar el despojo. Y fue un negocio inteligente, porque no hace falta belleza para tomar mate cosido.


Muchas de las llamadas carencias, esconden el pago de cosas intangibles que compramos sin darnos cuenta. Y son más de las que un mundo cotizado en el consumo nos permite ver.
Cada cual hace sus transacciones.
Cambiar belleza por utilidad, conservando cosas rotas solo porque nos gustan.
Conservar un empleo de buena paga que nos hace infeliz, postergando la felicidad para más tarde.
O convertir la seguridad en billetes, con que comprar una felicidad fugaz.  
Rechazar una oportunidad, si esa oportunidad para uno es a costa de otro.
Etcétera.

Muchas de las cosas que no tengo, hablan de mis riquezas invisibles.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Pulso

Para que el ventilador refresque mis axilas,
me tomo de la madera curva del respaldo de la cama, con ambas manos. De tal manera que los dedos, apretados allí, se autoperciben el latido de sus venas.
Por un instante creo que es la cama la que tiene pulso, que es ella la que está con vida.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

a medio día de la Nochebuena

Lo pensó dos veces, se afirmó en el volante con la mano izquierda y me miró entornando el cuerpo. Noté que su mano derecha se apoyó primero en la rodilla, para luego flotar reafirmando lo que me diría.
- Sabés qué pasa, es mi sueldo lo que está en juego...
Se que hubiera preferido que lo discuta, que diga la frase ingeniosa que se me ocurrió después (qué, si ven que llevaste un perrito no te pagan?) o que lo putee,
 En cambio lo dejé que me viera ver muy serio su verdad relativa y pequeña que se llevó el viento de la costa. No te preocupes - le dije - andá tranquilo, y tomando a mi hijita del meñique nos corrimos un metro del encuadre que nos hacía la puerta. Quise que lo ganara la amargura de ser tan idiota.

- Uy, qué lindo - nos dijo una señora mientras acariciaba a Tomy.
Lara debió sentirse una paria en el momento en que nos rechazaron por su cachorro en brazos.
Llamé a un remis, y dí por dirección la parada de colectivos.
 En tanto, un negrito apoyado en un poste, se sumó a la rueda adonde le contaba a la viejita lo que había pasado.
- Y por qué no juntamos unos pesos y nos vamos en un taxi.

Todo me parecía irreal, en este mediodía de 24 de diciembre. Si bien no contesté a la propuesta, el morocho se puso a parar taxis. Un gordo casi se detuvo, pero siguió, revoleando el brazo y puteando, cuando le dije al nuevo líder que suspenda, que el remis estaba en camino. Con la señora coincidimos en que no estaría bien que el coche no nos encuentre.

 Cuando llegó y paró un poco más allá, me di vuelta y le dije eh flaco, vení, dale que vamos (la señora desistió con una excusa, pero creo que le pareció osada la movida). Me estiró veinte pesos y subimos, él adelante y mi hija, el perro y yo detrás.
- Vos adónde vas, flaco
- Yo por ahí, Buenos Aires y Colón, por esa zona.
  Como ya eran demasiados dos desconocidos, con Lari nos pusimos a hablar de cualquier cosa, mientras el remisero evitaba seguir -con un silencio rotundo- las conversaciones amistosas que nuestro socio ocasional le proponía.

 Durante todo el trayecto pensé que podría ser un error. Que el otro pasajero podría ser asaltante, que tal vez lo haya percibido el chofer, que podría encañonarnos y llevarse nuestro poco dinero, al rope, lastimarnos. Pero también pensé que podría ser un acierto, que había una lección en este viaje trivial, la de asumir el riesgo de las cooperativas espontáneas, y que el hábito no hace al monje, ni su manera de hablar, ni su color.
El flaco era lo que era, un pibe algo callejeado que quería comprar cosas para irse a la casa. Bajó, nos saludo apenas, y se fue.
Y el remisero, que sí empezó a hablar con nosotros, con el que convinimos en que el mundo está loco en las fiestas, el remisero que habrá sentido un ligero temor de que lo afanen, ese buen muchacho me cobró diez mangos de más, cosa que comprobé demasiado tarde, cuando el auto se había alejado, contando mi cambio en la vereda.

Es difícil confiar.
Pero hay que hacerlo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Se dispara el 45

Estoy por cumplir 45.
Lo que calzo.
El revólver que siempre jugué a usar, el que portaba el héroe, vaquero o espía.
El año del 17 de octubre. El fin de una gran guerra.

La parada a mitad de camino de un ángulo de 90°. La bisectriz.
La ilusión de estar en mitad de la vida; la serenidad de no saberlo a ciencia cierta.
Hace 45,
los Beatles, el hombre en la Luna, el año del vicio, tiempos agogó, yo...



Demasiado joven para ser viejo,
demasiado viejo para ser joven.

No me gusta ninguna mesa: en la de los adultos política, coches, guita, fútbol, estrellas del bailando; en la de los pendejos... mirar el celular. 
En un punto volví a la incomodidad de los 12.

Creo que estoy bien para mi edad,
aunque me gustaría estar bien, a secas.

Sigo sin usar lentes.
Sigo sin ir a hacerme chequeos.
Que alguien me diga si este pelo largo me hace ver ridículo,
pero que me lo diga con tacto.

Tengo un montón de experiencia,
la que no tuve cuando me hubiera sido indispensable.
En cambio tengo un arsenal de pensamientos, como para poder quedarme a solas con ellos.
El problema es que muchas de mis ideas,
son a 45 revoluciones por minuto.


sábado, 20 de diciembre de 2014

Sueño con serpientes



Soñé que encontraba un animal no clasificado por la zoología.

Me apuro a contarlo por si se me olvida, mis ojos todavía a medio abrir.

De frente cuerpo de perro morrudo, cabeza de foca bebé de las que apalean, y un movimiento de un largo cogote que lo hacia ver como una cobra erectándose, solo que con la ternura de una suricata.

Pero lo más extraño de todo, fue cuando me avivé de filmarlo con el celu: en la pantallita veía reptar a un pantalón de corderoy color cremita de marca levy's , todavía con la etiqueta pegada.

Y no era otro sueño ni otro animal.

Ahora me vuelvo a dormir a ver qué pasa.

lunes, 15 de diciembre de 2014

jueves, 11 de diciembre de 2014

Deseos

Qué cosas. Pienso en las mil y una peripecias que he pasado por esa lámpara. Escalé montañas crueles y sin nombre, navegué aguas poseídas por demonios, degollé, soborné, seduje, traicioné, dejé mi peso en sudor en tres desiertos.
Fue mi obsesión y sentido de la vida durante más de veinte años. Hasta que dí con ella en un pueblo cercano a Estambul. Ya no importa cómo ni cuando, fue un paroxismo. La lámpara de los 7200 deseos por fin fue mía una tarde plagada de arena. 7200 deseos. No tres, no siete, 7200.
Con fruición enumeré al genio 5 deseos esa misma noche. El sexto fue volver a casa, aunque en rigor mi casa era otra, la había reemplazado por un palacio en medio una isla que emergió del mar en el tercer deseo.
7200. Y pensar que no puede superar los 45 (de los cuales los últimos 10 fueron verdaderas estupideces, debo reconocerlo). Acaso por la carencia absoluta de necesidades mi imaginación finalmente se atrofió.
La ironía del asunto es que ahora no sé donde carajo la puse. Tampoco tengo el ánimo que tuve para volver a buscarla, pese a que ahora debe estar emplazada en alguno de mis dominios. Acaso en el garaje.

martes, 9 de diciembre de 2014

Las palabras como lugar común

Ojo con ellas. Liberan.
Guarda con ellas. Encierran
Peligro en ellas. Enamoran.
Riesgo en ellas. Construyen laberintos.
Atenti con ellas. Hieren y matan.
Guaita con ellas. Saltan y confunden.
Hojaldre con ellas. Vuelan.
                                              Danger palabras. Derriban.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Marco Polo


 
Me he pasado muchas horas jugando al Age of Emprires II, tal vez el juego más conocido de los de "armar civilizaciones".
  Al comienzo de este juego para computadoras, únicamente se nos hace visible nuestra pequeña aldea; todo el resto del mapa, el inexplorado, se encuentra negro. Será con el desplazamiento de nuestra pequeña sociedad que el territorio irá siendo revelado, dejando de ser un manto de oscuridad para mostrar sus árboles, su flora y su fauna. Básicamente, vamos a develar lo oculto ni bien nos motive la necesidad de recursos para construir nuestro dominio.
  En eso pensaba recién, tratando de encontrar noticias sobre África. Suelo escapar al impulso de preocuparme por lo que las agencias de noticias mundiales creen necesario. Esta vez es el segundo negro asesinado por el sistema blanco norteamericano. ¿Y el Ébola? ¿Terminó? ¿Terminó en todos lados o algo pasa aún en su continente originario? Y allí me puse a buscar.
  Las noticias africanas que ven la luz son aquellas que importan a los países centrales. Las noticias que se generan sobre África tienen la preeminencia de los recursos que subyacen. Dame oro, diamantes, petróleo o un mercado emergente a conquistar, y te daremos carácter noticiable. Carecé de todo ello y permanecerás en el lado oscuro del mundo, acaso hasta que una catástrofe humanitaria convierta en mercancía adquirible (por las nobles conciencias centralistas) los padecimientos de tu pueblo. Lo mismo que ocurre cuando se inundan los barrios más pobres de mi ciudad!
  Y es que la lógica de la generación de noticias que aplica al continente africana, lo hace también al resto del planeta. Es básico, es primigenio. Las ciudades "existentes" están todas a la vera de un gran río, o a la vera del mar. Lo demás es negro, lo demás no nace nunca, ni nacerá en este sistema.

Si no hay interés no habrá noticia. Si no hay noticia no habrá poder. Sin poder no se generará riqueza. Sin riqueza no habrá bienestar. Y todo así.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Conozca el interior

Ahora estoy haciendo Reykjavik, una variante islandesa del reiki. No sabés que flash, no te lo puedo contar, lo tenés que vivir.

 Cuando alguna gente me anuncia que va de visita a su interior, me quedo preguntando qué tan lindo será. Sea cual sea la empresa que organiza su viaje, me pregunto qué tan lindo será el destino.





¿O es que todos los interiores son lindos, todo se pone maravilloso yéndose adentro de la fachada externa? Creo que hay algún bolazo en esta budeidad al alcance de todos.

Algunos viajes me suenan -a juzgar por el sitio de partida- como si dijeran: me voy de vacaciones a La Matanza, 7 días/ 8 noches de ensueño, conociendo los más bellos lugares de este paraíso del Gran Buenos Aires.

Pasala lindo, eh, después me contás. O no, después me pasás el dato así voy.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Remos

¿Qué es la tentación? Algo debe decir el diccionario. Está en el padrenuestro, está en la biblia, es una galletita o una manzana, es una mujer o un hombre, es el vuelto equivocado que sostenemos sin guardar.

Creo que la mayoría de las tentaciones son de consumo. Alfajores o culos, y las variantes de unos y otros.

Me asalta una tentación existencialista, así como el existencialismo me tienta de ser parte.
Aparece plasmada en una película que me gusta mucho, como todas las de naufragios, que son todas medio existencialistoides.

Tom Hanks pudo escapar de la isla con su balsa de palos atados con cintas de VHS. Pudo trasponer la fuerza de las mareas, después de haberle buscado la debilidad estadística. Remó, desplegó la vela de plástico en el momento justo, saltó la ola que le escupió la cara. Siguió "camino". Una vez se durmió y Wilson se alejó para siempre.
Cansado de luchar, Tom Hanks se va a entregar al destino, se va a dejar caer sobre la litera balsa, se va a dejar cocinar por el sol.
La escena que me tienta es:
ese momento en que el náufrago toma los remos en sus brazos
los sostiene como a un bebé que debe dar en adopción
los baja para que floten
los deja ir
ya está
la lucha
ya está...

Igual es sólo una tentación. Y no nos dejes caer.

martes, 25 de noviembre de 2014

estatuitas

- Piazzolla era un enano que tocaba el bandoneón- improvisa una madre en el verano de 2126, mientras bucea con su hijo en lo que fue Mar del Plata, una de las muchas ciudades costeras sumergidas bajo el océano. Gracias a los atolones artificiales construidos por el Comité de Gobierno de la Confederación de Repúblicas Socialistas Suramericanas, los puntos geográficos que se corresponden con antiguos asentamientos urbanos, son aora centros de buceo a los que acuden millones de turistas con sus casas flotantes. La madre decide que es tiempo de salir e imparte la orden a su criatura de veintitantos. Ella se eleva en medio del living, y dispone que su departamento les prepare la cena. El niño, mientras tanto, se detiene otro rato escuchando en su escafandra la biografía del músico petiso nacido en la bella Mar Mar del Plata
  Un rato después, madre e ijo comen un souflée de krill con empanadas de lobo marino.  Para superar las discusiones que tuvieron durante la inmersión (que empezaron por si trasladarse a  Río Sobomar o al parque submarino de Trelew, que siguieron -otra vez- por el formato profesional que eligiría y escalaron sin parar toda la tarde) optaron por comunicarse sólo por la red, a través del ipotálamo, la única manera en que la gente no levanta la voz.
 Él apeló al programa de Arqueología que eligió el Comité Profesional para su madre, y cursó la pregunta:
- Pta.:En qué momento las estatuas pasaron a ser del tamaño de los omenajeados (se quitó la hache en 2019)
- Rta: A ppos. del milenio los artistas y los políticos decidieron que las figuras trascendentes deberían ser reescaladas hasta adquirir su dimensión física real, de manera de infundir la creencia que -carentes de supremacías simbólicas- pudieran infundir su ejemplo e inspiración entre los pobladores de las urbes adonde las estatuas se emplazarían. Fin de Rta.
- Pta.2: Y cuántos Piazzollas ubieron después del original.
- Rta.2: Cero Piazzollas.

Entrevista selfie.

- ¿Qué opinión te merece el oficialismo?

  Se puede tener un gobierno malo y un oficialismo bueno y se puede tener un gobierno bueno y un oficialismo malo.  
 Un mal gobierno podría contar con un oficialismo que admita errores e intente rectificar el rumbo trazado. Creo que es más esperable en gestiones encaradas por coaliciones, con ejemplos en Uruguay, en Chile o en el modelo pentapartidario italiano, donde las vertientes minoritarias pueden ejercer una voz crítica respecto de la que ocupa la centralidad del poder político. Te voy a decir algo audaz: de alguna manera el gobierno de la Alianza (1999-2001) fue un ensayo de ese mecanismo. Con la salvedad de que esas posturas no decantaron como reposicionamientos o cambios hacia adentro, sino como rupturas casi escandalosas, como la de Terragno primero y la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez mas adelante.
 Por otro lado, creo que los gobiernos de esta década son, han sido, un tanto mejores que su oficialismo. Creo que en buena medida, la mala calidad del oficialismo tiene que ver con la pésima oposición que se ha sabido construir. Una oposición que inventó un dispositivo sólo para impedir leyes emanadas del ejecutivo (el tristemente famoso Grupo A), incluyendo la de presupuesto, es una oposición sin plan alternativo, obligada a seguir la torpe agenda del grupo Clarín. Un heterogéneo y desmadrado grupo opositor que por decir que todo lo que el gobierno K ha hecho es una mierda -lo que para buena parte de la población es insostenible- ha perdido toda credibilidad para decir que algunas cosas sí lo son. Y eso da como resultado un oficialismo acrítico y achanchado, que hoy sería incapaz de librar batallas dialécticas de gran envergadura si algún emergente de esa entelequia llamada oposición diera la talla. Podría darte varios ejemplos, como la Ley antiterrorista, la designación de Milani en Ejército o la tardía intervención en YPF, que hoy nos hace seguir penando un marcado déficit energético. No, en lugar de eso, una oposición enana, derechista en general y de patrocinio neoliberal, a lo mucho atinó a proponer el 82% móvil a los jubilados, como una forma de -si la obtenían- desfinanciar al Estado, conducido por un gobierno que -al menos hasta hoy- respetó la movilidad de las jubilaciones con dos aumentos anuales. Pero al que podrían haberle entrado con los marcados retrasos (o falta de voluntad política) en eliminar el trabajo en negro, causa real de la imposibilidad de sostener con los propios salarios registrados esa idealidad de haberes. Justamente no entraron por ahí por los muchos Momos Venegas que cuentan en sus filas, y porque el objetivo real -al que se suma la presión sobre el dolar- es que la Argentina retome la política de endeudamiento permanente, que es lo que en los medios se vende como "integración al mundo".

- ¿Y cuál te parece que será el destino de ese oficialismo una vez que CFK deje el Gobierno?

  No puedo hacer futurología (risas), sobre todo en una entrevista inventada.  De todos 
modos aunque creo que habrá que esperar para saberlo, las PASO son primero, está medio cantado que la figura que más les mide es (Daniel) Scioli. Y ahí se dividen las aguas. Están los que ya le hacen cruz diablo, dado su marcado carácter neoliberal mutante, y están los que lo ven como un fiel ladero del proyecto nac&pop, al que se lo podría custodiar desde un parlamento lleno de paladares negros, con K's pura raza. Ante eso no sé qué pensar. Primero se verá si tal fidelidad se mantiene con la banda presidencial cruzada. Se me dirá que debería vérselas con una máquina de impedir leyes, a la que podríamos llamar el Grupo B? Yo tendría alguna prevención respecto a la capacidad de llegada directa a "la gente" y respecto de una alianza político mediática entre Balcarce 50 y los no desarticulados ni desconcentrados grupos mediáticos, que vienen deseando llevarse bien con la conducción política del país. Que no sea que desde ahí, los que hoy son la oposición- balde de mierda, pasen a ser los aliados de un gobierno trabado por lesgisladores del "viejo cuño".

- Crees que puede haber retrocesos?
 Andá a saber. Si bien creo que buena parte de la población va a (hace gesto de comillas con los dedos) atalonarse, a no dejarse quitar ciertos derechos adquiridos, también es cierto que ese oficialismo apocado, tendrá que poner a prueba algunas convicciones en la medida en que se produzcan cambios en el contexto económico (desacelaración del crecimiento por vías internas y externas), que implicarán nuevas preguntas, que la ortodoxia ya viene hambrienta por volver a responder. Ahí sí se verán los pingos, en una batalla por mantener la inclusión y una mayor equidad en una economía que se contrae. Tal vez allí se vuelva crucial lo de las salidas regionales, que hasta ahora no exceden en demasía el marco de lo protocolar y lo simbólico.
- Sos pesimista...
 No, ni de gancho. Creo que el reaseguro para no retroceder es que resurja una izquierda que se desmarque de los pensamientos únicos y que se crea capaz de inventar nuevas soluciones para los nuevos problemas. Sería deseable que ese lugar sea ocupado por parientes ideológicos que vengan de abajo, de las múltiples y a veces erradas opciones que tiene hoy la izquierda como oposición, y vengan de arriba, de los suburbios de los partidos mayoritarios, esos que han logrado imprimir una serie de cambios a nuestra versión local del capitalismo global.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Rula



Primera docena, 
segunda docena, 
tercera docena, pares, nones, 
negros, colorados, 
mayores, menores. 
Pleno, semipleno,  cuadro, calle.

Cómo estás, deja de ser la pregunta pertinente. 
Depende el color, depende de si estoy jugando. 
Depende la suerte, depende la racha, depende la mano, depende la apuesta.
Puedo responder que bien, 
en los intervalos.

viernes, 21 de noviembre de 2014


Podría callarme para siempre, desactivarme para todos, para uno y para mí.
 Podría también hablar hasta quedarme mudo, o seguir escribiendo hasta quedar sin dedos, ni vista. Llevar mis parpadeos por el código morse, codificar mis pedos. 
Me pregunto por qué, por qué puedo ser así de binario. Cero uno cero. Hay un mas allá de la comunicación en donde todo lo que queda por decir ya ha sido dicho y sólo resta el entretenimiento de la recreación o la inutilidad del cover ? Qué querré decir?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El burdel de las almas promiscuas
que se huelen el culo como perros
que buscan su tal para cual

Se exhiben desnudos, los cuerpos de las almas,
se contonean
revolean lecturas y discos,
cogen las almas como perros
se abotonan y encadenan
en el borde del universo.

Después se visten y se van,
y aquí no ha pasado nada.
Pero se recuerdan cuando llueve,
aúllan se llaman cuando sale la luna.

martes, 18 de noviembre de 2014

Estoy lleno de dudas sobre el ascensor.


Hay señales inequívocas como el semáforo (aunque para muchos parece más bien una opinión) y hay de las otras, inciertas como los botones de arriba y abajo del ascensor. Hoy fui a buscar la cajita feliz por la oficina de Marcelo (como prórroga de los fueros periodísticos, la cadena de comidas me manda la colección de juguetes del mes para mi hija menor), y en su edificio me volvió a ocurrir la duda. Es que el elevador quiere saber de antemano para dónde voy? Adónde voy a ir, si estoy en el quinto, a planta baja voy gil. Está bien, alguno irá a la terraza a colgar la ropa, pero serán los menos. Aparte para qué están los botones de adentro, sino para indicar el destino numérico del viaje. Y aunque mintiera diciendo que voy para arriba y voy para abajo, qué. Y qué si hay dos personas y una  desciende y la otra asciende qué hacemos, un promedio.
 Debe haber una respuesta, siempre hay una y alguien que la tiene. Debe haber razones ergonómicas, antroposóficas, ergonómicas, mecanocéntricas, económicas y del derecho contencioso que expliquen estos botones. No me importan, en verdad, a veces, prefiero las dudas.
 Me cansan las certezas. Me fastidia la polisémica seguridad (y lo pienso en momentos en que se estaría por morir Cacho Castaña, por suerte debido a razones naturales, que son muy otra cosa a que lo mate un delincuente, de eso morirá seguro). Sin embargo, hay por todos lados gente segura de lo que quiere. Siempre. Yo no, yo casi nunca estoy seguro de lo que quiero, debo ser el único que en algún momento de Duro de matar quiere que se la den a Bruce Willis, para querer todo lo contrario al siguiente momento.
 No votaría ni en pedo por Scioli, de eso estoy seguro. Yo no voto liberal, puedo haber aceptado votar un peronista si es bueno y módicamente izquierdista, pero liberal no. Qué es un liberal o un neoliberal? Scioli, por ejemplo. O Insaurralde, o Bossio, o Massa, todos esos. Son cancheros, de gustos caros y se lavan los dientes después de besar un negro o al pañuelo de las madres. Se adaptan, se acomodan, se conchaban, se mimetizan, permanecen, son queribles para un montón de gente de mierda, te van a empernar ni bien tengan la ocasión, van a hacer rrrracccc y se van a sacar la careta de la lealtad a Cristina conducción. Le van a pegar una patada a Evo ni bien puedan. No los voy a votar. Y saltará uno de esos estratégicos a decir que es el mal menor y a quién vas a votar si no. Ah claro, claro, diré yo, a Scioli, más vale, mirá si le voy a poner un voto a Sanz. Y capaz que hasta votaré a este manco inmundo queriendo que todo se vaya bien a la mierda de una vez, para que se encarame en el poder y ver como se garcha a todos los estrategas, como hizo Menem cuando se sacó las patillas. Me da miedo, pero así funciona mi endeble psiquis. No se si en el fondo no quiero el Apocalipsis. Y alguno me gritará que piense en mi familia, cómo voy a querer eso. Y yo me daré la vuelta y le preguntaré, arrodillándome en el piso y arrancándome los pelos, y si quiero algo peor, si todavía quiero la revolución y en el fondo de mi alma (que no tengo) sigo pensando que cuanto peor mejor, que peor es mejor para la toma de conciencia de la necesidad de cambios más profundos, para que los ricos coman mierda y los pobres coman pan? Qué tal si considero que el capitalismo no tiene lado bueno, y será con más dosis de su mismo veneno que por fin nos daremos cuenta.
 No, no, mejor que esté todo bien y se siga profundizando el modelo inclusivo. Él lo hará, lo estaremos vigilando.
 Es eso o arrojarme a las filas de la izquierda loca.
No se si voy para arriba o para abajo.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Somos chicos


  Estoy leyendo un libro naranja. Es un libro para niños de 10 años, de Alfaguara. Lo estoy leyendo por razones que no vienen al caso.
  Esta mañana lo leía en el colectivo, concentradísimo me tenía. Y en una distracción pensé qué diría la mujer de al lado, si perteneciera al pequeño mundo de los lectores, viéndome así enfrascado en un libro para chicos. Me dieron ganas de responderle que a quién le importan las clasificaciones de las editoriales, que si este libro fuese de tapa dura, de esos que se imprimían al principio del otro siglo, sencillamente sería un libro  de la gran literatura, solo que también asequible para infantes (cuando leo se me reaviva el diccionario). Pero se me agotó la discusión, y volví a leer.
   Luis María Pescetti es un genio. Pero no es su genialidad, que ya conocía de otras obras, la que me atrapa cuando lo leo. Es decir, hay artistas muy ingeniosos, que llegan a buenas cosas por diferentes caminos. Este hombre me simpatiza porque sabe qué es ser un niño, de qué se trata la infancia, cuáles son sus códigos universales, qué pasa con las tardes aburridas, con las micro peleas entre amigos, con los amores escolares. En fin, Es alguien que estuvo atento cuando fue pibe. Siento empatía con esa gente grande con ojos de niño.

El libro es Lejos de Frin.
Y transcribo un fragmento.
(Alma, la novia de Frin, se muda con su mamá a otra ciudad. Sus cuatro amigos las ayudan a embalar).

"Primera semana de invierno. Llenaban las últimas cajas. El patio de la casa de Alma había quedado igual; pero la casa parecía una caja de zapatos.
Sin cuadros, sin libros, 
sin toallas, 
sin un reloj en la pared,
ni fotos,
sin papeles tirados por todas partes,
sin ropa en los placares, 
sin zapatos ni plantas,
sin floreros,
sin platos, ni cubiertos.
Ni siquiera las personas alcanzan para llenarla,
ahí estaban ellos: Alma, su mamá, Vera, Lynko, Arno y Frin,
trabajando agitados, con la radio encendida.
Las voces suenan distintas en los ambientes vacíos,
llenos de cajas,
como si la vida pudiera comprimirse en semillas de cartón
que serán plantadas en otra parte".

jueves, 13 de noviembre de 2014

La fuga

Sucedió recién. En el mismo lugar en que un reloj de pared saltó al vacío. Se ve que es un sitio para sucesos extraordinarios.
Una gota se salió de mi ojo izquierdo, una gota prisionera escapó de un penal de máxima seguridad. Saltó las pestañas de abajo, recorrió el pómulo en toda su redondez, se abrió paso por la selva de mi barba, llegó al mentón y de ahí se arrojó hacia el piso.
Es un asunto tan menor, que me da vergüenza convertirlo en noticia. El universo es tan basto, soy yo tan insignificante, parado ahí frente a un churrasco que doy vueltas sobre la plancha, llora tanto la gente, se le hace un acto tan normal, que relatarlo acá parece otro gesto de mi enorme vanidad.
Pero no. No sabés lo mucho que no lloro.
Y tendrás la tentación de hacer un panegírico, un manifiesto acerca de las bondades del llanto. Nada que no sepa profundamente. Pasa que soy así de cruel, armando campos de concentración para estas gotas.
Oh contradicciones de verdugo,
sentir alivio cuando una prisionera salta mi cerco.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Muros

Soy de izquierda. No se me va a pasar, soy de izquierda y lo seré hasta el final. Soy zurdo, zurdito, zurdeli, pertenezco al zurdaje, tiro para ese costado siniestro, soy rojo, psicobolche, izquierdista, subversivo, tendencioso, politizado, ideológico. Le encuentro el pelo al huevo y la quinta pata al gato. Hablo en difícil, soy intelectualoide, garantista, ecologista, indigenista.
Tengo internacionalismo, odio de clase y padezco determinismo. 


Soy de izquierda.

Me banco, un día como hoy (aniversario de la caída del muro), que me declaren extinto, demodée, arcaico, anquilosado y obsoleto. Que den por superada la antinomia con la derecha. Que decreten improcedentes todas mis ideas.
 Tolero perfectamente que me enrostren una larga lista de barbaridades que se cometieron de mi lado. Es más, puedo exponer unas cuantas si me lo piden. Matar a la familia del zar, los gulags, las purgas personalistas, la hambruna china, las granjas de adoctrinamiento y la locura de Pol Pot. Aliarse con Braden, el foquismo, las mal leídas condiciones objetivas y subjetivas, el fusilamiento de un guerrillero por hacerse la paja, las vacilaciones del Chicho, la poca conciencia de la debilidad en Guatemala o en la República Española, la vocación militarista, los inmundos apoyos estratégicos a dictaduras, la inoperancia, la burocracia, las cartas de racionamiento, la rotura de pelotas de los cortes de calle, el demasiado asambleísmo, la zigzagueante voluntad de poder y hasta el mismísimo muro de la vergüenza...
Debe haber mucho más. Y por algún motivo en este pensamiento, prefiero admitir a Pol Pot antes que a la marcha con la Mesa de Enlace.
Como sea, desafío a que pongan todo eso en un platillo, que lo sometan al juicio de la historia, y a que del otro fiel de la balanza pongan al capitalismo y todos sus crímenes. Que se mensure también cuánto tiempo ininterrumpido viene gobernando el mundo, qué porcentaje de éste está lacerado por sus garras, cuántas iglesias le cantan loas, cuántos medios de comunicación le sirven, cuántos políticos, cuanta policía, cuantas leyes y tropas lo custodian. Que se diga finalmente quién es el responsable de este planeta injusto y de su riqueza concentrada (ahora que lo pienso, es lo primero a dejar establecido).
Si es por atrocidades cometidas en su nombre, qué pocas tiene la izquierda, comparada -por ejemplo- con la fe cristiana. Y sin embargo no parece ser una pesada cruz para el actual Papa, ni para ninguno de sus predecesores. 
Yo veo un izquierdista en Jesús, veo otro en Espartaco, el liberador de esclavos, se me antoja Mariano Moreno.

El capitalismo, el imperialismo, el colonialismo, las derechas te hacen una Batalla de Argel y se lavan las manos, te bombardean una Guernica y van echarse perfume, te voltean mil gobiernos y se ponen botox, te desaparecen a 30 mil y no terminamos de atraparlos a todos en 30 años.
Siento que sería muy sencillo hacerle lugar a la zurda verdad. Pasa que mis compañeros zurdos andan por aquí y por allá, medio amedrentados por su propia historia, o se cuelgan de la cola de algún cometa, o se hacen con el ala izquierda de partidos y movimientos. Son lo mejor de cada casa, pero nos viene faltando la autoestima, nos viene faltando sobreponernos a las minucias y el culto a la sigla, resistir y hacer resistir el canto de sirena de la razón económica enemiga.

Porque la hegemonía sabe ser hegemónica.

Yo seguiré con mi zurdaje, convencido de mis (nuestras) razones y objetivos, aunque sin una metodología demasiado clara. 
Sólo aspiro a que nuestro triunfo deje de esperarse como consecuencia de la autodestrucción del otro bando. 
Ellos no tienen un muro, tienen miles. Y mierda que dan vergüenza.

viernes, 17 de octubre de 2014

unos ojos en la pared

Dibujo. Dibujaba. Me están entrando ganas. Si yo hiciera lo que me place ahora, buscaría entre las bolsas que acopian antiguos instrumentos de dibujo, hasta dar con las carbonillas baratas que compré (o alguien me regaló para que corte mi letanía de dibujante retirado). En esa bolsa me toparía con la engrampadora con la que planeé estirar las telas sobre bastidores que yo mismo construiría. Debe haber crayones, acrílicos secos y otras porquerías inútiles, junto con incontables juguetitos de cajita feliz o de huevitos kinder.
 Agarraría un carboncillo y me pondría a improvisar sobre las paredes del living. Todo un símbolo, porque en dos años jamás pinté, y bien que debería; las paredes se vuelven amarillas. Pero como el "dibujaba" viene con el "pintaba", se me hace demasiado pedestre agarrar un rodillo para blanquear. Cuestión que no hago ni una cosa ni hago la otra. Soy toda una máquina de postergar, creo que básicamente porque no creo en mí, o si me creo no me importo tanto. Acumulo verbos conjugados en pasado: hice radio, dibujaba. Puedo decir, sí, que ahora escribo. Escribo todos los días, escribo a cada rato. Debe ser que no me importa el resultado, que me bastan unos cuantos likes, que ni en pedo me pondría a Escribir un Libro. Váyanse a la mierda las editoriales y sobre todo las librerías. Váyanse bien a la mierda. Fui librero también! (ahí tenés otro pasado). Un día me voy a animar a contar los entretelones, los paratextos: los micro-duelos de poder, la codicia, la venganza. Un día voy a animarme a decir que algunos impostaron una amistad por haberme recibido en sus oídos por la radio, que me prodigaron elogios, que me dijeron qué capo sos y me colgaron de una cruz (tengo una escena de mudanza de librería en que literalmente era un cristo transportando sus propias vigas). Todo untado de oportunidad para el capo caído (de su ego). Y también estaban los libros, los amados y odiados libros. Cuando sos librero (seas dueño o empleado), si es que sos medianamente normal, si no sos un verdadero enfermo de la literatura, capaz de sosportar los males de su acopio y clasificación, entonces te pudrís. Ay cómo me gustaría trabajar en una librería, es mi sueño. Cuidado con lo que soñás. Podría referir kafkianas escenografías de cajas, paredes de cajas rellenas de libros que contar una y otra y otra vez, cotejando con remitos, ingresando sus mierdosos datos en el sistema a través de un escáner. Pilas de libros que se caen sobre uno que busca en cuatro patas un ejemplar perdido en una estantería de abajo. Tierra, toneladas de tierra que se inhala y se pega al sudor. Y el peso de las cajas, al que uno se acostumbra, pero que da lo mismo que sean palabras o ladrillos, te rompen igual las rodillas y la espalda. Y después secarse con un trapo y salir a dar una mano al salón, para asesorar a gente que no lee y que viene a hacer el gesto de que sí, por el hecho sacro de haber entrado a una librería. Hay de todo, claro. Y los hay que no van a comprar nada, que van a guiarte a que los guíes a los libros que ya leyeron, para rechazarlos todos con gesto displicente y terminar optando por uno que ni siquiera conocías, pero ellos sí. Me llevo éste. Si, la concha de tu madre, te lo envuelvo?. Pagás con tarjeta o en efectivo, pedazo de puto.
Me quedé en la bolsa donde están las carbonillas. Agarraría una y me pondría a improvisar en la pared. Cada vez que vuelvo, dibujo ojos. No se qué tengo con los ojos. Para el psicoanálisis, la respuesta debe andar cerca. Prefiero pensar en mis propios ojos, que miran fuerte. Yo mismo me miro fuerte al espejo, y es como si un monstruo malvado me mirara como queriendo decirme algo.
 Haría ojos, haría mariposas, haría un árbol. Seguramente sería un dibujo espantoso, me diría que tendría que haber probado con un papel primero, qué pelotudo, E iría a la cocina a buscar la rejilla. Y entonces el aspecto de mi casa pasaría a ser un poco peor, después de enchastrar con un trapo húmedo los rastros del carbón. Y estaría nuevamente frente a mi falta de voluntad y a mi módico y parejo autodesprecio (recién ahora caigo en que me pongo a escribirlo para no tentarme de hacer el dibujo). He tirado tantos dibujos! En la escuela, alguno me ha visto pasar horas dibujando el parquet de una habitación; y cuando el espectador creía que la Obra estaba perfecta, agarraba yo y la tiraba a la basura sin piedad. E iba este ñato a rescatarlo como recuerdo. Debería haber vendido acciones de mi persona, hubo muchos que creyeron que este muchacho tiene futuro).
  Pero no, no voy a ponerme a dibujar en la pared. Porque aunque quedara bien, después debería agregarle colores armónicos para que no parezca la casa de Charly o de un punk. 
  Volvió la sole, un poco. Eso es lo que pasa. Debería salir corriendo ya mismo, debería calzarme las zapatillas y salir corriendo hacia alguna parte, porque yo se lo que sigue. Pero, una, no tengo mucha plata para el medio mes que falta. Y salir es gastar plata, aunque sea pan, que no me queda. Prefiero quedarme y agotar las reservas de la alacena. Hay galletitas y hay fideos. Y estoy tratando de no mirar el paquete de Phliip's. Lo otro es que no hay "otra parte" a la que ir. Hoy recita poesías un amigo; pero se que no voy, aunque haya programado hacerlo. Nada empieza a horario, y como esto es de noche y mañana también madrugo... Pero no es ese el tema, adonde vaya me llevo. Iré con este hiperrealista bosquejo de mí, que completo en el silencio. Porque en el silencio aparezco, aparece este viejo y conocido lado oscuro de la luna. Y no porque estando acompañado sea muy distinto. Pero puesto ante alguien, mi pesadumbre -por un rato- se vuelve interesante. Después no, después ya no lo es ni para mí. Pero durante un tiempo creo extrañar a este patético penitente que no sabe bien vivir, que parece definirse como un proyecto en ruinas, como la losa de un edificio que no fue, cubierta de verdín.
Shhh, shhhh, escalera al cielo.

martes, 14 de octubre de 2014

Las garras del peluche

Amor y Odio, los hermanos siameses que comparten corazón.
Las manitos acolchonadas del gato, que esconden las uñas que podrían hincarse en tus ojos.
Somos Ghandi con fiebre
y también, la encarnación de la Ira Mancomunada del Infierno, 
jugando con la máquina de aniquilar.
Ricas puñaladas de carne para la cena,
ácidas puñalabras para el postre.
Y la duda de si acaso habría sido mejor 
no haberse conocido.
Qué difícil discernir:
los gemelos éstos
se nutren de los mismos detalles.

sábado, 11 de octubre de 2014

El pajarito que se hizo libre hablando


Cuando el pájaro aprendió el idioma humano, pudo decir
- Yo quería ser libre.
El amo, sentado enfrente, con los ojos fijos en los del ave, esperaba las primeras palabras (porque fue siguiendo los progresos, en un gradual pasaje desde el trino animal al lenguaje de los hombres), pero no esperaba éstas.
- Desagradecido pajarraco – respondió dando una cachetada en el techo de la jaula –maldito pájaro malagradecido. Podrías agradecerme mi amable atención, la forma en que te cuidé desde tu llegada, que nunca te hice faltar el agua o el alpiste, que te cubrí con una manta para ponerte a salvo del frío y del sol, que te ponía tu huevo duro para que incorpores calcio… No! en lugar de eso, lo primero que sale de tu pico es una queja! 
 Fastidiado, el amo se eyectó del banquito apoyando fuerte sus manos en las piernas para pararse, después giró hacia la cocina y fue a empezar el mate, dio una chupada violenta al sorber lo último del agua y apoyó fuerte el mate en la mesada. Después se puso a mirar el jardín.
- Yo quería ser libre – repitió ahora más bajito el animal, no para insistir o enfatizar, sino porque no creía aún ser capaz de articular las palabras. Libre, susurraba al saltar de una hamaca a la otra, de allí a los barrotes y de vuelta al principio. Libre, suspiraba el pajarito. Y después dijo:
- Si me escucharas un momento, Alfredo…
  A la mención de su nombre, el amo pareció caer en la cuenta del prodigio que estaba ocurriendo en su casa, más allá de cuáles hayan sido las palabras. Esta vez dejó el mate suavemente y volvió a sentarse. Te escucho. A ver..
- Todo eso que decís que debo agradecerte, no es otra cosa que las acciones mínimas y necesarias para que mi cautiverio siga siendo posible. Porque convengamos en que para que haya un cautivo, este debe estar vivo…
 Alfredo estaba duro como una estatua. No sólo su ave había adquirido el don de hablar, sino que parecía ser una especie de filósofo.
- Debías cuidarme para que no muera. Muerto no habría cantado con la salida del sol, no podrías mostrarme a las visitas. En suma, sin comida, agua y cuidados, hubiera sido una posesión que hubieras dejado de poseer.
- Pero –ensayó el amo su respuesta – vos sabés cuál es el precio de esa libertad de la que hablaste al principio…
- No puedo saberlo – dijo el pájaro saltando al otro palito.
- Ja, no podés saberlo. Querés la libertad? Te doy la libertad, dale volá. Y preguntale a los gorriones y palomas cuál es el destino de los pájaros sueltos. Corridos a escobazos, cazados por gatos, durmiendo siempre con un ojo abierto. Y la comida! Te creés que es tan fácil alimentarse en libertad? Las aves libres no conocen el huevo duro, mi querido.
  El zorzal inclinó la cabeza para un lado e inclinó la cabeza para el otro, un movimiento común de las aves, solo que en este caso no era una forma de ganar perspectiva de visión, sino fruto del desconcierto por esas argumentaciones.
Ironizó:
- Si, imagino que esa libertad debe ser terrible. Debería conformarme con esta vida que me das, que me permitís, el que la ha considerado tan perjudicial para mí, para mi…casi digo persona. No había reparado en esos peligros, que incluyen la posibilidad de morir en las garras de un gato.
- Acá tenés de todo…
- Acá tengo de todo, sí. De todo menos a mí. Porque ser yo, debería implicar esos peligros. Sin ellos, qué soy. Un adorno que se mueve, un pedazo de materia tibia que respira y trina. Cualquier cosa menos un pájaro.
 Alfredo se paró frente a la jaula con el mate en la mano. Con la otra abrió la puertita. Y el pájaro se paró afuera, sobre la puertecita abierta. Se miraron otra vez. Voló hasta la ventana, que Alfredo se ocupó de abrir también. Siguió hasta el limonero y se detuvo en una rama que le pareció muy inestable, comparada con los palitos de su cárcel.
 Y se elevó hasta el techo, adonde se afirmó en una teja caliente. El viento soplaba desde el oeste y se le metía entre las plumas. Su corazoncito iba a estallar. Y dijo: - aquí vamos. 
Textuales palabras humanas con las que emprendió un vuelo definitivo, uno de regreso adonde nunca estuvo.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Te juro que me aburría (y me dejaban aburrirme)

Te juro que yo de chico me aburría. No a propósito y sólo de a ratos, pero conocía el aburrimiento. Y te digo más, mis padres me dejaban que me aburra. Básicamente, porque no era un problema de ellos. 
Había larguísimos días de verano en los que, sea porque los amigos se habían ido a la playa o a comer o a bañarse, en algún momento me encontraba solo, con la espalda apoyada contra la pared; solo y aburriéndome. Pero mientras me aburría pensaba en algo, que hacía de inmediato o después de mirar la tele la hora o dos horas en que daban dibujitos. Una infancia de payanas (cubitos de mármol que pulíamos contra los cordones), chicles de brea, gomeras y barriletes artesanales, carritos de rulemanes o el ejercicio cruel de quemar hormigas con una lupa.
Qué hincha pelotas, de nuevo con que todo tiempo pasado fue mejor.
No, no es eso.
 A partir de la cero tolerancia al aburrimiento, descubro en cuántas cosas aguantamos menos.
Es que vengo leyendo sobre la obsolescencia programada y la obsolescencia percibida. La primera alude a las nuevas formas de producción de objetos; los artefactos están diseñados para durar cada vez menos, para que se venzan en nuestras manos, se desactualicen, se rompan y claro, que tengamos que volver a comprarlos. De su lado, la obsolescencia percibida, es el producto de la publicidad y el discurso consumista. Lo que hasta hace un rato nos parecía "lo nuevo", pasa de inmediato a ser "lo viejo", perdiendo en el acto su capacidad para hacernos felices. Y eso se nota mucho con los celulares. Cuántos días se sostiene la alegría por las muchas cosas que podemos hacer con el nuevo aparato. Un mes? A correr por otro ya, más delgado, más inteligente, que se doble, que se moje, que se proyecte. Consumir, la felicidad está en consumir. Y si me siento mal, saldré a comprar algo para sentirme mejor. Y le sacaré una foto para subirla al facebook o a instagram. Veánme feliz, mientras todavía lo estoy.

No se cuándo se descubrió el ibuprofeno. No lo recuerdo como producto de primera necesidad farmacológica en esa casa que me vió aburrirme. Hoy no me (nos) puede faltar. Por qué soportar el más leve dolor de cabeza, si hay allí un ibu 600 dispuesto a aniquilarlo. Pregunto, ¿antes dolía tanto la cabeza o la espalda? Me suena aquella publicidad radial: venga del aire o del sol, del vino o de la cerveza, cualquier dolor de cabeza, se corta con un Geniol♫ Las razones no parecían ser tantas, a decir verdad. Tendrán algo que ver nuestras actuales necesidades de consumo?

 Hace algún tiempo fui al almacén de La Gorda (amo esa costumbre barrial de poner a alguien un nombre propio, desde lo que fue su adjetivo). Mirando el queso gruyere le comento: qué loco, cuando era chico me mandaban a comprar un kilo de queso como si nada. Muy sabia, La Gorda me respondió: Pasa que cuando eras chico, había mucho menos cosas que consumir. Pensá, a lo sumo había un teléfono fijo (si había). Hoy las familias tienen el fijo y un celular cada miembro, pagando la tarifa de cada uno. No todos tenían auto, y ahora hay muchas casas con dos, con sus respectivas patentes, cocheras y seguros. Más el seguro de la casa. Más la conexión a internet. A eso sumale el cable, que antes no existía. Y hasta iban a escuela pública, no se pagaba seguridad, alarmas con monitoreo, medicina prepaga...por eso no alcanza para el queso.
Carajo mierda. 
 Con tantas necesidades (fruto de nuestra menor tolerancia a la frustración), hoy, en los casos en los que se consigue, trabajan ambos miembros de la pareja. Con algo de suerte, y estando en blanco, bien pueden alcanzarse los diez mil pesos mensuales. Más de mil dólares! Cómo es posible que no alcance para nada? Y si ganaran 20 lucas alcanzaría? Ya sabemos que no, aumentarán los ingresos y con ellos los gastos (mejores prepagas, mejores autos, más cuotas crediticias, etc.).
Porque la felicidad, amigos, está siempre un poco más allá y cuesta más que lo que tenemos en el bolsillo. Eso nos da migrañas y más necesidad de placeres compensatorios, mientras ya no queda tanto tiempo para picadas y sobremesas.
Igual, si solo afectara a los objetos que consumimos, sería fácil de resolver.
Yo no se si esa baja tolerancia no se aplica también a las relaciones.
 Situación del mundo analógico: un viejo que lava el auto en la vereda y se pone a charlar con una vecina que pasaba caminando, dele y dele charlar. A la vieja que mira de adentro no les gusta ni medio. De bronca, se asoma con un mate en la mano para su marido. La vecina saluda y se va enseguida. Siguen a la situación unos cuantos reproches que se arreglan en el día entre el viejo y la vieja, que quedan a lo sumo como chiste ácido para el asado del domingo.
En este mundo hipercomunicado, tan mejorado por la tecnología, hay parejas que se cortan por un me gusta en facebook, o por unas horas sin mandar mensaje de whatsapp.
Y amigos que se pierden quirúrgicamente con un botoncito

La idea del mercado es que todo TODO lo toleremos un poco menos.
Que nada se aguante, regidos por el minuto a minuto.
Comprar, cambiar de estado, correr, para vivir. 
Vivir para todo eso.
Bilardismo vital.

jueves, 28 de agosto de 2014

El día de la radio

Alma: la psiquis, la psyche, el yo, uno mismo, lo de adentro; lo intangible
Dios: las preguntas, el cuento, la fábula, el ansiolítico de la finitud, el origen, alpha y omega; lo desconocido.

 La radio es el medio de comunicación más íntimo. No, no. La radio es el único medio de comunicación íntimo de verdad. Todos los demás admiten imposturas, comparten datos, convidan una interacción de superficie.
La radio se hace con el alma y llega hasta el alma misma.




Y sabés por qué? Porque la radio susurra, habla al oído.

Tres veces hablamos al oído:
al que nace, la bienvenida
al que nos ayuda a hacer el amor, la confesión
al que muere, la despedida.
Instantes en que el cuerpo se halla abierto para que el alma entre o salga.

El relato bíblico dice que dios insufló aire a la materia a la que había dado forma humana, y así es que los humanos vivimos.
Es un verso. Pero de ser cierto, ese influjo debió ser una palabra: "vive".

La palabra susurrada convence, apacigua o aviva el fuego. Es un aire que vibra y nos erosiona, nos traspasa. Nos tensa y erecta el alma. como un gato que saca las uñas, provocando estremecimiento y piel de gallina.
Palabras y silencios construyen el amor o lo aniquilan.
Estamos hechos de palabras que se esparcen por el aire como el polen.
Que escuchamos claramente desde el útero.
Un leve soplido que viaja entre dos seres.

Claro, no todas las palabras son iguales, ni son iguales los soplidos.
La diferencia entre soplar levemente en medio de un pecho desnudo y sudoroso,
y un estentóreo eructo que evoca aceitosas milanesas de balneario.

La radio habla, juega, convence, seduce, acompaña
La radio te habla, te convence, te seduce, te acompaña.
Puestos en el lugar del que escucha, la radio se hace solo para él, o para ella.

Cuando oímos radio somos el personaje de Soy Leyenda.
Porque es un acto individual,
como nacer, amar y morir.

La audiencia es un todo que deja ver la suma de las partes.

Supe estar adentro.
Y me faltará el aire hasta volver, algo que podría suceder pronto.

O me sobrará,
según como se vea.


domingo, 24 de agosto de 2014

El camaleón mamá

Elisa Pastoriza escribió un libro que se llama "Un Mar de Memoria". 
Dice, entre otras cosas, que vivo en una ciudad a la que medio país asocia con algunos buenos recuerdos de infancia.
Sin embargo, Mar del Plata, debe ser el lugar del mundo con los peores recuerdos.
Los souvenirs marplatenses están constituidos por una chorrera de objetos kitsch, entre los que destacan artesanías con caracoles que no se encuentran en ninguna playa, pero que terminan siendo representativos por no serlo, por evocar lo que no es.
También hay unas curiosas estatuillas que cambian de color según el clima. Segun averigüé recién, están hechos de un material llamado Gel de silicio con características temocromáticas Estos lobos marinos, hipocampos, faros y corvetas (que en Luján son virgencitas) se ponen azules, rosas o amarillos según como esté el día.
Actualizan su estado, digamos.

Se me ocurrió este hilván mientras pensaba en una frase que poner como estado en el whatsapp.

Qué onda? Por qué hay que reportar siempre un estado?
Es que los inventos comunicantes abominan del anarquismo y nos hacen rendir pleistesía a esas formas de la organización social?
O será que de tanto producir objetos con "obsolescencia programada" - esa que hace que fenezcan a poco de estrenarlos- finalmente se nos ha metido en nuestro deber ser, haciendo que nos rotulemos tristes, alegres o enojados cual si fueran (esos estados) la frase publicitaria que nos antecede como producto. Una frase que debe cambiar cada tanto para mentirnos como nuevas personas respecto de la frase anterior.
To be or not to be. Ser y estar no son la misma cosa. Puedo estar contento pero ser melancólico, puedo ser optimista y haber pinchado una goma. Qué se yo cómo estoy, depende la hora, soy ciclotímico. Ya ni quiero escribir ésto.
Hay momentos en que me gana el estado gaseoso, por cómo se mueven mis partículas, en otros tiendo a ser sólido, y en ocasiones soy líquido y me adapto al continente. 
No lo sé, debe adivinarse en la mirada.
Aunque la mirada de todos suela ser inefable.
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
Deberíamos simplemente cambiar de color.

viernes, 15 de agosto de 2014

La mujer es el único organismo congénitamente republicano sobre la faz de la tierra: ella tiene división de poderes.
La que conocemos es el Poder Ejecutivo, en tanto permanecen ocultos y fuera de alcance el Legislativo y Judicial.
Esos los constituyen las Amigas.

viernes, 1 de agosto de 2014

Raíces

Mis padres argentinos y marplatenses.
Mi abuela materna de Tandil. Sus padres, italiano y argentina.
Mi abuelo materno de Tandil. Sus padres gallegos los dos, y más arriba gallegos.
Mi abuelo paterno austríaco (austro-húngaro) y para arriba no se, todos tiroleses con esa ropa y esa pluma.
Mi abuela paterna una criolla tardía, hija de un español y una india.
Yo nací en el Hospital Regional y me crié por los barrios del sur.
Mis hermanos ya se sacaron su doble ciudadanía.
Cuáles son mis raíces?
Andá saber.
Es curioso, pero en los árboles genealógicos, la que está enterrada es la copa, mientras nosotros, las raíces, todavía respiramos por los poros.
Si las raíces son lo que nos aferran a la vida,
si las raíces son la razón para estar acá y no estar allá,
mis raíces son mis hijas.
Me asciende su vitalidad y se proyecta por ramas que no las conocieron.
Y visto el árbol todo al revés, ellas ascienden, ramas/raíces desde mi cabeza,
y seré abono y recuerdo.
Espero que dentro de mucho.

Las raíces beben del afecto, se nutren de lo grato, se hunden donde es propicio.
No amo la patria por ser de acá,
amo esta patria porque aquí sucede.


jueves, 31 de julio de 2014

Sobre la banalización de todo y el pensamiento urgente.

Este es el quinto borrador sobre el mismo asunto.
Me preocupa el antisemitismo. Lo veo crecer mucho en estos días,
por culpa de Israel y la limpieza étnica que practica en la Franja de Gaza, lo veo salir de su latencia.

Todos pueden opinar de lo que quieran.
Trato de mantener a mínimo mi soberbia innata.
Pero se me desata cuando tantos opinan tanto sobre temas que merecerían mayor cuidado.
Se me desata cuando algunos quieren salir a opinar "con lo puesto", cuando eso que traen puesto es un paquete de prejuicios. Cuando los prejuicios son dictámenes ya incorporados sobre personas o acontecimientos, que prescinden de pruebas, o hacen que las mismas ingresen a la fuerza en su reducida visión.
"Son judíos, qué esperás". Y fulano es judío, y mengano...

Condeno la matanza israelí.

Una de las unidades que doy en mi materia de Periodismo tiene que ver con Oriente Medio.
De modo que, sin ser un experto, algo manyo. Es largo y no hay paciencia para escuchar en estos días y nada de lo que diga carece wikipedia.
La historia no parece interesar demasiado, dejando así lugar para el grito ventral, para lo primero que aparece en la cabeza.

Uno en facebook postea un video de Ahmadinejad, el ex presidente de Irán adonde habla de "la fábula del Holocausto".
Otros ponen fotos y más fotos de niños palestinos destrozados.
Otra postea una de esas frases inspiradoras...de Henry Ford.
En tanto, la colectividad israelita paraciera cerrar filas en apoyo a la masacre.
Judío, israelita, sionista, todos pasan a ser sinónimos.
Igual, algunos parecían nazis de antes, como Luis D'Elía (Arroyo, Samid...)
Está el que busca declaraciones de "judíos buenos", que condenan el exterminio. Y no se qué se quiere decir.
Está el que pone la bandera de Palestina sin saber ni donde queda.
Está el que justifica toda violencia de abajo, por la violencia de arriba y está el que viceversa.
Están los que se muestran mortificados por los niños palestinos, pero no los estuvieron tanto por las víctimas infantiles de Al Assad o de Sadam, que usó armas químicas contra kurdos y chiítas.
Están los que condenan a Israel pero matarían a todos los niños de las villas, si se les diera oportunidad.
Están los que bancan a Israel, pero se muestran progresistas ante la discriminación de acá a la vuelta.

El nazismo se ha convertido en una palabra banal, aplicable hasta para los festejos futboleros de los boludos alemanes.
...
Yo, Fahrenheit.

Debo confesarlo: Quemé libros.
Cuando mi abuelo murió en 1978, con mi hermano encontramos que guardaba propaganda nazi.
Era sastre, e inmigrante austríaco, venido antes de la Primera Guerra Mundial, así que imaginamos que sería solamente una simpatía ignorante; quisimos creer que adhirió sin saber.
Pero nos dio vergüenza igual. Y quemamos algunos de sus libros.
Recuerdo como ardían.
Los hubieras atesorado? Los hubieras vendido?
Acaso de ahí me venga el amor por los libros, por los otros, por los que tienen cosas bellas.
Culpa
o vindicación de la palabra escrita.
...
Y -cosas del destino - mis hijas, por origen y aunque ateas, son judías.
...
De modo que
No me es indiferente la ignorancia.
No me es indiferente el sufrimiento de los niños de ahora, ni de los niños de antes, ni de los niños del futuro.

Y estoy un poco harto de esto que llamamos Humanidad.


lunes, 28 de julio de 2014

Por qué no les pasan películas mejor

A los chicos no le gustan los payasos, hace unas cuantas generaciones.
Al menos esos payasos clásicos, medio choborras.
A mí el último que me gustó fue Firulete. 
Y un poco menos Scazziota, el de "salta Violeta".
Después de los 80, la novela It los dejó del lado de lo creepy, y confinados a la plaza a espadas de globo por diez pesos.
Los de ahora se fusionaron con los malabaristas, con los escupidores de fuego y con los trapecistas. 
Son flacos y flacas con mucha fibra muscular, que continúan la tradición circense por otras vías.
Y muchos van "a circo" a estudiar, aunque no van al circo propiamente dicho
(lo que no tiene nada de raro: muchos que estudian actuación no van al teatro, que estudian letras no van a conferencias de escritores, que estudian locución no escuchan radio, etc.).
Pero hacerse el gracioso tan sólo con una nariz, como que ya no da.
Por qué daría?
Y acá viene la polémica (no puedo vivir sin ella)...

Los payamédicos...los epígonos de Patch Adams...son muy loables y todo, pero...o sea, no tengo nada contra el humor....

No se abusan de un público cautivo?

viernes, 25 de julio de 2014

Texto a ser leído antes de los ataques


Matemos a los niños cuyos padres matan niños.
Violemos a los violadores.
Mutilemos a los crueles.
Que desaparezcan de la faz de la tierra los estados que desean borrar del mapa a otros estados.
Neguemos toda humanidad a nuestro enemigo, ya que es él quien suprime la razón para usar la fuerza, que es la razón de las bestias.
Marchemos hacia ellos con la espada en alto,
con dios y la justicia de nuestro lado.

Y que la paz sea con nosotros.


(Dpto. de RR.PP del Infierno. Repartir en Gaza y Tel Aviv.)

El caso Pichot




-"Es una genia...es una genia". Decilo y hacé el gesto de que es too much, que no hacen falta más pruebas y que se termina la discusión en su genialidad, que en buena medida te admito.
Decilo, así hablo después de ese remate.
 "Es una genia. Punto"
Listo. Ahora me toca a mí.
No voy a hablar de ella en realidad; para mí el tema es la "transgresión". En particular la transgresión por radio.

Dijo/dice por Nacional Rock, un ejemplo:
- "Lo miro a fulanito y el culo se me hace concha"
Lo dijo/dice por Nacional Rock, otro ejemplo:
- "...ese que te llena las tetas de leche".
A las seis de la tarde, ponele.
Ella es sólo un exponente de buena parte de la radio de los últimos tiempos. Cabito, la Negra... Hay muchos en Buenos Aires e imitaciones peores por todo el país.
Preocupados por si las mujeres entregan el culo.
Por saber si escupen o tragan.
Etcétera.
Aclaro que nada de lo que digan me genera rechazo per se. Ni soy un mojigato ni me fluye agua bendita por las venas.
Sólo relativizo el valor transgresor de las supuestas transgresiones.
Estoy podrido de los conductores de radio "espanta viejas". De los que buscan siempre el mismo efecto en los oyentes; que digan: "oh, no puede ser que estén hablando así por radio!". Oyentes que menean la cabeza y siguen fieles a los programas que ejercen esa dizque transgresión tan divertida.
Escuchar radio es un acto solitario, así se esté con otra gente. De modo que cada quien puede elegir con quién, con qué radio "estar". Es el derecho individual.
El problema es que, más allá de la relación que se da con el oyente individual, también existe el concepto de audiencia, relacionado con un colectivo que, o bien es el que está escuchando, o bien entra en el concepto de potencial audiencia. En esa potencial audiencia, hay más, aparte de oyentes que efectivamente oyen; hay niños y niñas, por ejemplo, contemplados (no por el capricho de un grupo de monjas al pedo) en el concepto de "protección al menor", que pueden escuchar sin querer hacerlo, sólo porque una circunstancia cualquiera los vinculó con esos aires radiales.
Qué onda? "Está todo bien, loco, los derechos individuales", me dirán. Laissez faire, dirán, laissez passer. El concepto liberal de la comunicación.
Como dije, me pregunto si es tan transgresora la supuesta transgresión. Qué es lo que se transgrede, además de lo que sí o lo que no en radio? Un concepto acerca de la sexualidad?
Mi respuesta: Ya se, pedazo de forro standapero, ya se que las mujeres se adueñan de su sexualidad tanto como históricamente hemos hecho los hombres, ya se que hay casi tantos géneros como psiquis. Qué más tenés? ¿Hay más que eso, o se terminó el mensaje después de decir "culo"?

Otro tanto los Tognettis, los Schultz, los Ragos. Quieren que se legalice la marihuana. Uhhhh, pero qué miedo tienen los conservadores! Uhhh que provocadores! Por supuesto que estoy de acuerdo, algún día los representantes en el Congreso se atreverán a saltear al estilo uruguayo el dogma norteamericano de la "lucha contra las drogas". Pero, ¿te sobran huevos (después de dejar entrever que le das al faso),  para investigar a fondo la conexión policial/política con los mercaderes de la droga ilegal? ¿Y para desnudar cómo los laboratorios compran a la medicina para que sea cada vez más pastillera? Transgresión, hermanito, sería que te animes a que se te vayan Bagó o Roche de la tanda. Pero no, sos un revolucionario módico, que habla con naturalidad del porro para dejar establecido que sos del palo.
Justo cuando creo que las tabacaleras deben estar a punto de acompañarte para poder envasar cannabis.

Lo que esconde la supuesta transgresión de las comunicaciones es la falta de pensamiento. El pensamiento en los medios es liviano y burgués. Marcha al ritmo del consumo de noticias (nota: las noticias son mercancías). Los livianos pensadores, como Malena, creen molestar, cuando en realidad son la sobri loquilla de las tías paquetas, la que las divierte, la que le pone pimienta al pensamiento dominante y hegemónico.
En suma: métanse su supuesta transgresión en el medio del ojete.
Transgredir sería decir lo que el sistema no está dispuesto a escuchar.
Transgresores serían los comunicadores que hagan buen uso del idioma.
Transgresores son los que entrevistan a las voces más silenciadas.
Transgresores son los que se animan a opinar algo diferente, algo que innove, que agregue un punto de vista al pensamiento de la masa.
Trangresor sería el que se anime a pedir que haya menos cárceles.
Transgresor es el que usa los medios para educar, para aportar una noción de algo, a una sociedad que no se caracteriza por su elevado nivel cultural.
Gracias.
Sigan con la programación habitual.