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martes, 29 de octubre de 2013

Por fin. Y hasta el fin.

No puedo sino celebrar que por fin la Corte nos haya devuelto una ley democrática.
No puedo sino celebrar que hoy Clarín se amargue. Ese Clarín que hace tanto encarna el mal, la concentración de la palabra y la devaluación de la verdad.
Celebro también la muerte de la 22.285, prohijada por la dictadura y empeorada por Menem.
Me regocija todo eso. Por fin.
Queda muchísimo por hacer. Que eso no me opaque el festejo. Nos queda mucho por hacer a quienes queremos otro paradigma (no se es fino si no se dice "paradigma") de la comunicación.
Los medios, hoy, no son lo rentables que pudieron ser hace 20 años, cuando lo eran per se y como ariete de otros negocios . No se cuán fácil será conseguir platudos que se vayan haciendo de los medios que le quitemos al pulpo. Cuán fácil será que los nuevos dueños quieran traer al periodismo de la tumba en que lo metieron.
Tenemos un debate pendiente sobre el rol que va a jugar el Estado como cuasi único actor capaz de sostener la pluralidad de voces. Hasta hoy son aprestos, ensayos, planes piloto que fueron probando un hipotético mecanismo. El asunto es la sustentabilidad a futuro, incluyendo una muy entrenada capacidad para adaptar la libre expresión a los formatos que vayan surgiendo.
Queremos un Estado (insisto, un Estado, con independencia de los gobiernos que los boludos voten) que sea capaz de meterse hasta con los amigos del gobierno, y de bancar y solventar a los críticos, en una escala que vaya de un poquito a mucho.
Ya se, se me dirá la frase mostacena (rediviva ahora que Racing pudo ganar) del paso a paso. No quiero ser ajeno a esos pasos, no quiero que nadie sea ajeno. Simplemente eso.
Salud!

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