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Seguro contra todo riesgo

La seguridad te la da el Estado.
En estos días lleva cara de correntino y se para de a dos en muchas esquinas, con uniforme de Prefectura.
La seguridad consiste en mirar o en ser mirado desde un centro de avistaje. Las cámaras pueden verlo todo, y basta con eso para estar a salvo.
La seguridad se compra, en multiplicidad de productos y precios, que va desde un aerosol con gas pimienta hasta sofisticadas alarmas monitoreadas, constituyendo partículas de seguridad.
La seguridad son hábitos de resguardo y de sospecha.

Pero si el esfuerzo de consuno entre el Estado y los particulares fallare, habrán de adoptarse medidas drásticas. Linchamientos, ejecuciones, escuadrones de la muerte, escarmientos, esas cosas. Se buscarán, para llevarlas a cabo, a hombres sin escrúpulos, de probada experiencia en derramar la sangre necesaria cuando sea necesario.
Porque acabar con las hormigas de una puede no ser eficaz, pero es divertido y relajante.
Entonces, cuando media sociedad vigile y amedrente a la otra mitad, llegaremos por fin, algún día, a la tan deseada seguridad.
Claro, siempre habrá quien nos diga que no se siente seguro porque las topadoras, que abren paso a una nueva torre de departamentos, hacen temblar las paredes de su casa. No faltará el indígena que no se sienta a gusto con la vecindad de la soja. Puede que algún adolescente practique sexo no seguro, porque al gobierno de su provincia no le parece oportuno brindar educación sexual y alguna mujer se muera mientras aborta en un quirófano clandestino. O que un niño diga sentirse desprotegido por la violencia que gobierna en su casa.

A todos ellos hemos de explicar que cuando hablábamos de seguridad, nos referíamos a la propiedad privada y a la vida de sus dueños.
Todo lo demás es silvestre, todo lo demás es afuera y no me interesa.

Y ahora con permiso, voy a digitar la clave secreta de la alarma.

Comentarios

Luciano ha dicho que…
Es que lo otro tampoco nunca llegó y aquello se perdió.
JorgeK ha dicho que…
Ah, le mentiría si le digo que entiendo... igual, un abrazo cumpa!
Luciano ha dicho que…
Ja. Bueno, quise decir que nunca tuvimos nada seguro, nunca. Y antes la sociedad no era tan violenta. veinte años atrás los medios no se hacían estos festines sangrientos porque no ocurrían estas cosas.
Al menos no en Rosario, no en mi barrio, cuando dejábamos las puertas sin llave y todo ese pasado maravilloso.

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