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miércoles, 17 de julio de 2013

Chevron







Si te gusta el durazno, bancate la pelusa.

Percibo que nos recorre cierto espíritu antiimperialista respecto del contrato de YPF con Chevron, y lo curioso es que el flujo va desde la izquierda clasista hasta el diario La Nación.

Algunos definen a esta etapa como "neo desarrollista"; los hay que prefieren señalar el "extractivismo", una reprimarización de nuestras economías latinoamericanas de la mano de la oportunidad que presentan los precios de los commodities.
Como sea, este modelo está ante una paradoja. Tal vez quisiera reindustrializar nuestra economía por medio de la sustitución de importaciones y el fomento al agregado de valor, más el condimento de alguna redistribución de la riqueza. Pero el contexto mundial vuelve a dividir el trabajo de las naciones y se hace difícil escapar a la tentación de producir lo que se vende. Entonces plantamos soja corriendo a quienes ocupan el suelo ancestralmente y monocultivando la Argentina. Pulverizamos la cordillera para la extracción de oro con cianuro, en una movida que nos deja unas miguitas diminutas para repartir entre la nación y las provincias auríferas. La pregunta para hacer es cuáles son las alternativas.
El gobierno viene reaccionando tardíamente y mal a la desinversión del sector privado. Se nota en los trenes y se notó en YPF. Pero, más allá de la valoración, el resultado ahí está. En el campo energético, mantener la producción y el consumo particular nos demanda unos quince mil millones de dólares en importación de combustible faltante. Ideas? La de estatizar ya se cumplió, ya la tenemos. O se toma deuda para invertir y buscar petróleo, o se sale a buscar capitales privados. Ahí entra lo del durazno. Adoptamos el sistema capitalista, vivimos en él. Y ese sistema no tiene mucho espacio para las medias tintas. Máxime cuando en el mundo se está acabando el petróleo.
El shale oil es tan porquería como la obtención de oro disolviendo piedras en cianuro. Hay explosiones que pueden provocar sismos, uso terrible de agua en el proceso. Chevron es tan basura como todas las petroleras del planeta. Se caga en la naturaleza, la destruye en pos de un consumo sobre el que nadie parece hacer reparos. Le damos un boleo? Lo metemos en el mismo avión que a los jerarcas de la Barrick? En ese caso, cuál es el plan de contingencia? Seguimos importando fuel oil para que anden las usinas? Qué le damos a San Juan, La Rioja, Catamarca? Discursos?
Estoy repodrido de los facilismos. Así como me tiene cansado el discurso de gobierno, aburrido 678, seco las alianzas con gente de mierda que les asegura la gobernabilidad, hastiado el vacío retórico de los lanatitas, también me tiene las pelotas al plato el infantilismo pseudo libertario al que no se le cae una idea consistente para resolver los problemas que tiene el país. Se denuncia con aires de alma pura pero se esconde o no se tiene soluciones alternativas.
No se si me estoy volviendo pragmático (y por ende de derecha) o simplemente crecí.

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