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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Creía que la vida estaba parcial o totalmente desacomodada. 
Después creía que la vida consistía, justamente, en armar el rompecabezas que se te desparrama sobre la mesa en una especie de juego sádico del destino. Porque además, el tablero del vecino parece siempre más ordenado.
Últimamente creo que un montón de movimientos en el sentido de acomodar, no sirven para nada. Viene el viento o viene el

 mar y te tira todo la mierda y que la única manera de "ganar" es no querer hacerlo.
Ni los grandes legados económicos o filosóficos tienen tanto sentido. Mis hijas ya saben que deben tratar de ser felices y buenas. Todo lo demás es un relleno grandilocuente...
Hacer lo que se pueda, en las circunstancias que nos toquen. Crecer desde la improvisación fallida. Actuar de buena fe, a sabiendas de que nadie es tan bueno como cree ser.
Seguir en la ruta, pateando las certezas como si fueran latas vacías, sonriendo sólo cuando se te de la gana.

2 comentarios:

El Gaucho Santillán dijo...

Cada día iene su afan, dice la Biblia.

Vivir cada día mejorando el entorno cercano. Todo lo demas es cartón pintado.

un abrazo.

Anónimo dijo...

Estimo que la vida es un ápice tan solo. Como una aguja deslizándose bajo un infinito mantel, la vida consistiría en la mínima superficie que corona la turgencia que el cósmico pincho provoca. El ocuparse en ordenar lo que la itinerante cumbre desperdiga, es perderla de vista, dejar pasar la vida. Y si participar de la vida implica "ganar", es dar ventajas.
La vida es puro equilibrio, de otra forma podemos quedarnos sentados sobre el mantel, estáticos, impávidos.