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martes, 8 de diciembre de 2009

La seguridad



Le comentaba a alguien de una barrita de amigos que se formó en la cuadra. Y concluímos que era raro que esto pase en los tiempos que corren. Los chicos ya no salen, están de la casa a la escuela, de la escuela a la colonia o en la habitación con el celular o la play. Y no sólo ellos, también los grandes han/hemos perdido -por ejemplo- la costumbre de salir a la vereda a tomar mate. El verbo "puertear" ha quedado reducido a un instante sexual y ya no es esa mezcla de chusmerío y sociabilidad que implicaba sacar una silla y el equipo de mate en los atardeceres de los meses cálidos.
Obviamente, a grandes y chicos nos devoró la inseguridad.
Recordé unas palabras del psicopedagogo italiano Francesco Tonucci. Él dice que los niños deben estar en la calle, su espacio natural. Y cuando le replican que no, que la calle es insegura, Tonucci responde que "la calle es insegura porque no hay chicos en ella". Porque si nuestros hijos estuvieran en la calle, habría adultos controlando, un grande estaría viéndolos o yendo a buscarlos y el delito no sería tan factible.
La calle es insegura porque la gente "de bien" se fue de ella, dejando el espacio público a chorros y malvivientes. Si mañana todos saliésemos a la vereda, ¿dónde o a quiénes podrían atacar los delincuentes sin ser vistos? Los asaltos proliferan en el aislamiento colectivo, en la reducción voluntaria de los espacios que sí transitamos los no ladrones.
Imaginemos que es al revés, que somos todos delincuentes y cada casa es una celda. Cómo resultaría más fácil a un guardiacárcel darnos un palazo? Con todos en la puerta o cada quien en su jaula? Por cierto, la segunda alternativa facilita las cosas. De a uno por vez nos darán el palo.
Además de alternativas a largo plazo que pasen por mejorar las condiciones de vida generales, reforzar el sistema educativo, enseñar y ayudar a ser padres a quienes por estar en el círculo perverso de la pobreza no han podido aprender, promover formas de expresión cultural o deportes en las zonas marginadas que permitan a los niños acceder a las alternativas que hoy la sociedad no ofrece, una medida de corto plazo sería salir de nuestra cueva, encontrarnos con los otros, mirarnos, escucharnos. Salir a la vereda a tomar mate, que los chicos se junten con otros chicos para armar una casita con ramas.

4 comentarios:

Julián Rodríguez dijo...

La construcción del miedo no es un accidente ni un avatar del período geologico que nos toca atravesar. Tan bien utilizado por las religiones y otros grupos de administración de poder, el julepe social actúa sobre el fulanaje apichonando, aletargando, encerrando al sujeto (cuerpo) y a su mente en un espacio cada vez mas reducido. Una metáfora que no es tal si se extrapola a las situaciones grupales o generales que nos toca vivir como indiduos o como sociedad.
Suero leer o echar un vistazo a la Doctrina del Shock de Naomi Klein.
http://eltallerdefotografia.blogspot.com/2008/11/especial-de-la-columna-conspirativa.html.
Viene con videito Pispeensenlón.
Hasta siempre y siempre vuestro

el bueno de mí

Silvia (Inventario, ahora en Brasil) dijo...

La violencia urbana genera nuevos espacios de sociabilidad como los famosos chat de relacionamiento o las residencias en countries buscando soluciones de "seguridad" como estrategia de ilusión. Pero lo lamentable y que funda este fenómeno me parece ser la búsqueda de una sociabilidad homogeneizada, o sea, un rechazo a la diferencia, a la pluralidad y, lo que es peor, a la colectividad.

Paulita dijo...

Me encantó ese cuadro que re4creaste en mi mente!! Me acuerdo cuando salíamos a jugar a las veredas, chicos y chicas, todos los del barrio, a jugar a las escondidas, a saltar la soga o a andar en bicicleta... También me acuerdo de los abuelitos, que tal cual como relatás vos, se sentaban en la vereda a tomar mate y a conversar con los vecinos, sin mas... yo misma pasaba horas sentada en la vereda, buscando aventuras!! Me encanta tu propuesta!! Las calles son inseguras porque no hay chicos en ellas! Me gusta la gente que busca soluciones prácticas a problemas serios... :) Te apoyo!

Marchante dijo...

yo juro que jugué en la calle