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domingo, 13 de septiembre de 2009

Sobre la ley de medios, mi pequeño Kane





Queridos otros habitantes de la tierra. Les escribo para comentarles que en mi país, la Argentina, se está dando una batalla retórica para sacar o frenar una Ley de Medios Audiovisuales acorde con las nuevas tecnologías. La que tenemos como vigente, data de plena dictadura militar.
Aniquilada la razón, la cuestión se simplifica de manera razonicida a una reyerta entre el poder político autoritario del matrimonio K y el poder omnímodo del principal conglomerado meditático del país, el grupo Clarín.
Después de dos décadas de alimentar al gigante con decisiones gubernamentales (como licuar su deuda en medio de la crisis del 2001, imprimir cambios a la ley con decretos que permitieran su expansión), el matrimonio a cargo decide que ya ha sido suficiente e impulsa una buena ley, pero la reduce a una dialéctica tan llana, que no hace sino facilitar que la aparente discusión, se transforme en una escolar guerra de tizas, donde los proyectiles son frases vacías que nadie termina de comprender. Y lo que no se comprende se reemplaza por lo que se siente hacia uno u otro bando. Así se complica una oportunidad preciosa de discutir el Poder real enmascarado con el Poder formal de la democracia aparente. Este gobierno no sabe comunicar o directamente no le importa (agarrá la cadena nacional mamerta y explicá de qué viene el asunto o dejalo a Aliverti que lo va a explicar mejor!!!!!).
Lo enuncio como carta al planeta porque lo que discute o no discute mi país, sería lo que debería discutirse en todas partes. Tal vez un pequeño granito de arena pueda lanzarse desde la nimiedad de un blog, esos diarios de bitácora reemplazados ahora por las algo presuntuosamente llamadas redes sociales.
Hace unos días, mirando los canales de documentales, que en la universidad de no sé cuánto, hacían una réplica en laboratorio de la formación de los océanos. No se, metían en un frasco unos gases y le mandaban hidrógeno y así demostraban cómo empezó la cosa.
Y me quedé pensando en cómo se parece eso a la frase "pinta tu aldea y serás universal". Cómo de una experiencia chica pueden obtenerse conclusiones sobre el todo, el aleph de Borges, la descripción de una mujer por un pezón.

En mi ciudad hay un Señor llamado Florencio Aldrey Iglesias, el Gallego. Es el dueño. Posee el diario más importante (La Capital), las tres radios AM, radios FM, dos hoteles, compró en su momento una empresa láctea, puso un casino en la rambla y vive titireteando a los políticos locales, provinciales y nacionales para seguir engordando su poder. Ahora está a punto de cargarse una base de submarinos (que fue subsede de la red de centros de tortura durante la dictadura). Y todo así. Nada que mirar El Ciudadano Kane no pueda explicar. Nunca se supo -porque en esto las certezas son imposibles- si lava plata para la Xunta de Galicia o si es testaferro del rey Juan Carlos.
Observar al pulpo local permite ver lo que pasa en todas las escalas. Se mete en un frasco un ambicioso brutal, se lo mezcla con ambiciones políticas, se inicia el poder mediático y todo es para arriba.
En medio hay muertos. Jefes de locutores puestos a atender teléfonos hasta que el corazón les estalla, políticos que levantan un dedo cuestionador, la democracia real... bajas colaterales.
No debería llamar la atención que nunca haya salido a la luz un buen libro sobre el Gallego. Lo que sí me llama la atención de mí es que tengo este blog hace tiempo y nunca se me ocurrió postear al respecto. Saco como primera conclusión que el poder omnímodo es realmente omnímodo desde que se nos hace natural su victoria, desde que le ganan la batalla a nuestro pensamiento crítico, que prefiere ocuparse de otras cosas antes que de estos imposibles.
Se supone que las leyes están para eso, para evitar que los peces gordos se devoren hasta nuestra conciencia.
Será muy difícil reponernos de esta estructura (en términos marxianos) para cambiar en algo la superestructura del andamiaje legal. Pero qué bueno si al menos este intento nos hace plantearnos dónde estamos parados. O arrodillados, la postura donde los enemigos parecen tan altos.
En sentido contrario, viniéndose como se viene la digitalización de los medios, con N posibilidades de acceder a canales de comunicación hasta ahora loteados por los monstruos en la era analógica, será oportuno ir propiciando un cambio cultural de proporciones, empujándole la voz a los callados y los pies a los quietos para dirigirnos hacia una verdadera democratización de los medios. Obvio que sin caer en la ilusión idiota de creer que estos niños ambiciosos habrán de desaparecer porque se los diga una ley o se quedarán a esperar el asalto al palacio de invierno de las comunicaciones. Lo que digo es que, por un rato, el vórtice estará abierto para que en el espectro de voces aparezcan otras, hagan juego los de abajo. En esta arenga sí que no estoy viendo a la clase política, no creo que vaya a verlos.

Hagamos algo los desclasados.

Hasta luego otros seres humanos.

3 comentarios:

Osvaldo Pampin dijo...

Jorge
Siempre me pregunté de donde sacó su fortuna ese tipo.Todos saben que fue mozo y de ahí para adelante nada mas. Y traté de saber, pero no está disponible la información, por lo menos para mis limitados medios.
Que bueno sería saber

Ciudadana dijo...

Aquí se olvidó decir, que el gallego "Aldrey" también tiene una empresa de TV por cable, con un par de canales que lo homenajean de continuo...

No extraña suponer la razón por la que intenta seguir con bajo perfil este señor.

Anónimo dijo...

Me encantaron tus expresiones y dibujos...me sentí identificada porque es lo más parecido a lo que me gustaría hacer a mí para volcar tantas cosas que me gustaría decir...y recordé una frase no sé de quién que describe lo que sentí:"EN CADA OBRA DE GENIO RECONOZCO MIS PROPIOS PENSAMIENTOS RECHAZADOS...ELLOS VUELVEN A MÍ CON CIERTA MAJESTAD ENAJENADA".Un abrazo!