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jueves, 10 de septiembre de 2009

Alta en el cielo


Mientras un país lamenta la derrota con Paraguay, Lara tuvo su día de gloria: por fin le tocó ser abanderada. Mientras los taxistas dicen que hincharán por Italia, Lari sostiene la bandera nacional en el acto del día del maestro. Mientras los medios confunden el Estado con el Gobierno, el Gobierno confunde el interés colectivo con el interés personal, mientras puteamos al país confundiéndolo con las circunstancias coyunturales de sus habitantes, mi hija se para en medio del escenario con el corazón que no le cabe en el pecho. Abanderada por fin. Quién puede imaginar que tan aparentemente sencillo jalón dentro de la historia de una niña de 5, se transforme acaso en el día más feliz de su pequeña existencia. Y lo es. Y es para mí la expresión más pura del amor a la patria.Y lo disfruto más desde que descubrí que la patria y sus símbolos no pertenecen a los milicios, ni a los mamarrachos gauchescos ni a los chetos que van Wimbledon. Bien entendida, la patria puede ser el plan que nos falta para no ser una suma de individuos. Que anote la selección. Lari entró a la cancha a meter un gol, ovacionada por una platea de 200 años. Yo y mi mujer entre ellos.

5 comentarios:

Oscar dijo...

No podría explicar por qué, pero me hizo acordar a un tema de Victor Heredia, "Aquellos soldaditos de plomo", en el que recuerda esa ilusión infantil inflamada de patriotismo en la que los soldados luchaban de nuestro lado para rechazar a los de afuera. Qué lejanos suenan esos tiempos, por Dios. Bellísimo lo suyo y un beso a la abanderada.

Roberto Sánchez dijo...

sencillamente fantástico.

salud y buenos alimentos

Osvaldo Pampin dijo...

Jorge
Sin pedirte permiso, lo copié en mi blog. Me (nos) pareció fantástico
Un abrazo

Paulita dijo...

Maravilloso! A veces se siente asi...

JorgeK dijo...

Gracias totales Paulita, Oscar, Roberto y Osvaldo (gracias también por el honor de compartir su espacio).