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jueves, 9 de octubre de 2008

Elogio de la primavera y del canto delos pájaros.


Tengo a mi favor el estar receptivo a nuevas ideas. Y cuando digo nuevas ideas, digo que son novedosas para mí, que van inaugurando nuevas alas, departamentos u oficinas en mis cavidades internas. La mayoría de estos hallazgos me gritan sarcásticamente el estribillo del romance de Les Luthiers: "nos descubrireron, por fin nos descubrieron".

Esta mañana la revelación vino de la naturaleza. Por vivir en una zona arbolada, el gorjeo de los pájaros es una música de fondo de la salida al exterior. La mayoría de las veces ese cantar me resulta fastidioso. Lejos de la idealización que pueda hacerse de los sonidos aviares, ciertos cantitos me rompen las pelotas.

Pero noté que en estos últimos días los pajaritos se pusieron las pilas. Hay una enorme diferencia entre las canciones de todo el año con estas de la primavera, como si hubiesen ido a una escuela de canto.

Claro, me dije esta mañana, en esta época es cuando los animalillos salen a conseguir minitas, por eso se esmeran. Igual, subsistía una duda: si el hombre y sólo unos pocos bichos (el delfín, algún mono) tiene sexo por placer, a qué tanta necesidad de ponerla de estos gorriones? La respuesta, una vez más, estaba blowin in the wing.

Los pajaritos y los sapitos, las babosas y las flores, todos en la naturaleza tenemos el impulso de la creación. Y más que la creación, creo, pesa la pulsión de trascender a través de nuestros hijos, de ser repetidos genéticamente por ellos, para sobrevivir la muerte. Es cuando evolucionamos que descubrimos en el arte una buena forma de reemplazar la eternidad regalada por la carne.

Estos pájaros, pensé esta mañana, cantan sobre sí mismos, hablan de sus virtudes como voladores y como amantes, de su fortaleza, de su belleza, de sus ganas de vivir y dar vida, a lo mejor del tamaño de sus órganos de fonación o de fornicación. Las flores hablan de sí mismas, monótonamente. Véanme y ayúdenme a repetirme. Un coro multicolor de egocéntricos.

Y yo que me juzgaba por ser mi tema favorito.

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