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viernes, 1 de agosto de 2008

Todo tiempo pasado fue anterior

Cuando yo era pequeño, mi madre no usaba las tijeras en la cocina. Ahora, en cada comida las estoy buscando.
Pero sí usaba un martillo de madera para convencer a las milanesas de ser tiernas. Y yo creo que ahora las milanesas ya vienen convencidas.

Y recuerdo a la abuela del gordo Biasucci estirando y retorciendo el cuello de una gallina. Después la colgaba pico abajo de una puerta y al rato la decapitaba. Después la destripaba, la lavaba y la desplumaba. Todavía conservaba la gallina sus patas por debajo de las rodillas, con uñas y todo. El otro paso era cortar esa parte y pasar todo el cuerpo por una hornalla para chamuscar los últimos restos de plumas.
Si un niño de ciudad viera todo esto, no comería pollo nunca más. Pero qué sabor el de aquellos cadáveres tan meticulosamente moridos.

3 comentarios:

ADN dijo...

a vos te tendrían que llevar a ALCO, así dejan todos de comer y adegalzan....

Oscar dijo...

Mi madre usaba unas tijeras terribles para trozar los pollos. Están en mi casa, pero no las uso. Me parece que más que almorzar estoy haciendo una autopsia...
Frente a lo de mi abuela había un mercado en el que el proceso con las gallinas se repetía sin parar a lo largo de horas. Mientras hacían las compras, yo me quedaba paralizado frente al puesto de la pollera, que con su delantal cubierto de sangre y el gorro regenteaba ese sitio espantoso. Y me acuerdo que mi preocupación era adivinar cuál sería la próxima víctima de esta peculiar integrante de la cadena alimentaria...

Roberto Sánchez dijo...

los pibes de ahora (me siento muy viejo diciendo esto) desconocen el origen de muchas comidas y cosas... se pierde romanticismo don jorge quechelevaché


salud y buenos alimentos (matados a mano obvio)