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domingo, 4 de mayo de 2008


Lo malo de creerse un rey sin corona es que la vida se empeña en decirte que ningún reino te pertenece.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces el la constancia convence a la vida que el reino se merece.
no es facil ,pero llega la recompensa. ánimo y como decía el che :hasta la victoria,siempre.
¿que pasó en la reunión del puente, por que no está la entrada al blog?
besos. Nélida

sergio dijo...

Lo malo está en creerse rey. Si además se le suma el consciente conocimiento de la carencia de los pertinentes atributos, en la matinal exposición diaria, el espejo vomitará el reflejo de un patético fantoche, que provocaría la execración de cualquiera que se anoticiara de la petulante aspiración.
Entonces no es la vida la empecinada en indicarnos que estamos ayunos por completo de posesiones y súbditos. Es la propia conciencia, que como divina condena, nos acomete y arrostra, inclemente, tal mediocridad.
Ni aún del leve mantillo de tierra que finalmente lo cobije, es digno el pedante.

Oscar dijo...

Aún si uno tuviera corona, aún si realmente fuera Rey y dominara un pedazo de territorio en forma omnímoda... debe ser duro para esa gente saber que un viejito rotoso llamado Tiempo los espera sentado plácidamente, sabiendo que sin lugar a ninguna duda el día llegará en que se los lleve, y no puedan llevar con ellos ni medio metro cuadrado de esos dominios que creyeron poseer...