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domingo, 30 de marzo de 2008

Hora de pensar

Uno de los encantos de ser argentino consiste en la vertiginosidad de nuestra actualidad política. Todo muta tan veloz que resulta fácil pensar una cosa hoy y todo lo contrario en pocos días.

Me ha pasado con el caceroleo pseudo campirano. Y como no es la primera vez que me pasa, he resuelto tomar ciertas precauciones para la próxima. Aclaro que, aunque me abochorna equivocarme alguna noche que otra, he tenidos años de acertar. (Aclaración al pedo por cierto, qué más da acertar los pronósticos si nunca se juega al caballo ganador)

Y creo que me equivoqué con la entrada en escena de Luis D'Elía. Me parece un bruto, un emergente deprimente, bola 8 cayendo en la tronera equivocada, un oficialista nauseabundo, una polilla chocando contra las paredes. Todo eso. Pero su aparición en la plaza la otra noche no estuvo, creo ahora, tan mal. Por alguna razón me consustancié con el rubiaje y, como hipnotizado, consideré a la turba de piqueteroficiales como una reedición de las fasces de combatimento de Benito o los batatas de Menem, por citar dos ejemplos.

Ahora estoy más de su lado que del otro. Sólo para empezar, ví anoche su credo de odio en TVR y descubrí que odio las mismas cosas que él. Difiero sí en que el kirchnerismo sea vehículo para sus odios de clase.

También creo que lo que escriben las plazas es demasiado contundente como para no intentar añadir un capítulo desde otra óptica. Los medios contribuyen a constituir en verdad lo que surja de una muchedumbre blanca y presuntamente autoconvocada.

De seguro estaremos en bandos opuestos cuando encuentre gente de mi lado que quiera pelear por el reparto de la torta, cosa que D´Elía sólo declama en uno más de los pasos de comedia, de esos cantos de sirena de la era K.

Derramar la leche es, fue y será un acto criminal. Define por completo la escencia del reclamo agrario. Sólo un colectivo humano con nula sensibilidad social puede permitirse tal atrocidad. Al lado de ese gesto, entrar en una plaza repartiendo piñas es absolutamente inocuo.

El tema hoy es a qué bando sumarse. Uno es corporativo, responde a los intereses económico de los Grobocopatel (rey de la soja) e incluye figuras como Cecilia Pando. El otro es corporativo desde lo político y no da margen de discusión como para no sentirse forreado o estafado una vez que se le tuerza el brazo al campo. Todo un dilema, interesante dilema.
De momento ya no hay carne. Veremos de qué lado se ponen todos los que salieron o hubieran salido a cacerolear si la cosa se pone espesa.

6 comentarios:

Mangosta dijo...

Como decía en otro blog, este es un caso donde da un poco de asco pararse de cualquiera de los dos lados. Si bien la medida del GObierno es acertada, no lo son sus formas y su soberbia tiránica.

D'Elía odia cosas odiables. Y ese es el problema, al odiarlas desde el kirchnerismo no se transforma en un hombre lógico, sino en un triste lugar común.

Que venga Kirchner a Mar del Plata a querer cobrarle a los señores del pescado lo que le cobra al campo.

Y chau, me puse demasiado serio y no da con el personaje. Digo culo y me retiro grasamente.

saludos mang-hostiles

Analía dijo...

Coincido con MAngosta y con vos en q es dificil saber de que lado pararse. Porque decir q se está a favor de las retenciones y de un Estado interventor y regulador sin que te tilden de oficialista es dificil-. Esa es mi posición, claro que una politica aislada no sirve, si realmente el tema de fondo es la distribución de la riqueza, falta mucho para hacer, mucho. Por ejemplo, que el gobierno asegure (y que le creamos) que eso q recauda el estado a traves de las retenciones va a ir al pueblo (al que no tiene Essen)-
Me jode mucho el apoyo "popular" al paro del campo, me jode mucho, porque es la misma gente que mañana cuando los que cortan la ruta son gente que pide planes sociales por ejemplo, piden que los saquen a patadas a esos negros de mierda...entonces me jode mucho, este pueblo que no puede ver más allá de sus narices.

Jorge dijo...

Y saben qué más nos falta ahondar? En un punto el apoyo "al campo" de buena parte de la clase media es muuuy parecido al apoyo que le dieron a Blumberg, y el apoyo al falso ingeniero es muuuuuy coincidente con expresiones fuertes de la sociedad en favor de conseguir justicia para con los dictadores.

Mascaron de Proa dijo...

Jorge, D'elia es un mercenario, no se puede tomar en serio su discurso. Salió a la plaza a pegar por unos pesos que le tira el gobierno. Habla de oligarcas y defiende una política que excluye la distribución del ingreso. Lo único positivo de su actitud fue revelar el pensamiento de ciertos sectores de la sociedad, escuché muchas veces el "negro de mierda", el mismo impresentable de Fernando Peña se quiso hacer el gracioso y presentó una nota con D'elia diciendo "tengo una nota de color, digo de color pq vamos a entrevistar a D'elia".
Me pregunto ¿donde está la conciencia de clase de los trabajadores?. Porque los peones rurales y los chacareros no dirigen su protesta también contra los terratenientes y los grandes productores que se apropian de un porcentaje importante de su producción?.Esto no tiene solución.
Al igual que Mangosta digo culo y me voy

La ciudadana dijo...

¿Qué actitud habría tomado el gobierno si los que cortaran las rutas e impiden el paso de los "viveres" para todos fueran otros y no los "señores" del campo, eh?
Seguramente estaría gendarmería o algún uniformado repartiendo cachiporra y gases ¿verdad?

Ya me tienen los ovarios por el piso los reclamos del campo y sus "arrojadas de víveres a las rutas", ¿lo hacen de puro guapos o qué?
Obviamente no es gente que haya pasado hambre.

Oscar dijo...

Estoy de acuerdo con varios en que no dan ganas de elegir bando, viendo las opciones que se presentan. Pero si me obligaran, no dudaría un segundo. Con el Gobierno tengo serias diferencias y muchas críticas y reproches. Pero los otros son el enemigo...

No lo digo por las retenciones, eso no se lo creen ni ellos. El tema de fondo es la decisión de sacar de donde hay más. Porque los que más tienen son también, por lógica, los que tienen más fuerza, más poder y más medios de resistir. Y los emplean, tanto en paros y cortes cuánto en medios que generan confusión y mienten al servicio de sus intereses.

Creo que nadie de mente y alma sana puede discutir la justicia de sacar ganancias de los que más tienen para cubrir las necesidades de los postergados de siempre. Lo que tampoco nadie puede discutir es que resulta muy dudoso y poco evidente que ese sea el destino de los dineros.

Escuché muchas veces que las reservas rozan los 55 mil millones de dólares. Si eso es verdad (y sin desconocer lo esencial de las reservas para sustentar un futuro) me parece que podríamos arreglarnos con 5 ó 10 mil millones menos y terminar de un plumazo con el hambre...