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jueves, 28 de febrero de 2008

Vuelvo al bondi


Leer en el colectivo es una forma de subversión de la realidad. Un cuento de Cortázar (en Historias de Cronopios...) habla de un tipo que trabajaba para la UNESCO y tenía cierta capacidad de abstracción. Un día veía sólo las cabelleras de la gente, otro los botones, al siguiente sus aparatos digestivos. Todo eso hasta que lo rajaron.
Leer en el colectivo es un raro ejercicio de la misantropía. Superada la náusea que genera el esfuerzo por seguir las líneas con los ojos, un mundo distinto se abre ante uno. El mundo de las ideas, o las desventuras del Elfo Patata o un cuento de Andrés Rivera. Se desvanecen allí los hedores y los gestos, las frenadas y la mugre, toda la humanidad enlatada hacia algún lado, los minutos de espera, las miradas recelantes por la posesión de asientos.
Reservo al final de los capítulos recobrar mi sentido de la orientación, echar una mirada a las alturas de las calles. Mirar a la gente que pide boletos de sobra, contemplar una forma agradable, dejarme ganar por los debes y haberes que asaltan a todos. Escribir alguna línea que justifique visitar este blog de tanto en tanto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Buenisimo! Volvemos al P y P de las tardes.Te felicito.
Nélida

Oscar dijo...

Nunca fui de usar mucho bondi, pero esto mismo me pasaba en la etapa de tren. Con un adicional: el último tramo lo dedicaba a buscar en mis compañeros de vagón más cercanos quién podría ser alguno de los personajes de lo que estaba leyendo. Y me sorprendía la cantidad de criminales de guerra nazis, mujeres de doble vida y espías ocultos tras disfraces de maestro que viajan en el Roca a las 9 de la mañana de un martes...

dolores dijo...

Hola! llegué a tu blog por el enlace que está en el de Oscar.
Me parece excelente.
Voy a volver, ahora ya no me queda más tiempo después de la gira habitual por las casas de los amigos.
Saludos
Dolores

Anónimo dijo...

Buen recurso la lectura para resistir el diario traslado en el transporte público de pasajeros. Pero con el recaudo de, por ejemplificar nomás, no perderse en ella y seguir de largo del destino previsto. Se me hace presente leyéndote, del mismo Cortázar y también de Cronopios y Famas...El diario a diario, con la diferencia que, las metamorfosis voy experimentándolas yo misma a través de la lectura. Vivan pues las letras!!!!!