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viernes, 14 de diciembre de 2007

Saludos


Comentando algo en lo de Mangosta recordé que hace tiempo quiero hacer unas reflexiones acerca del saludo. Ésta vendría a ser la primera y consta de dos partes, a y b. Y c, o sea 3.
a) Noto que se produce un paulatino declive en el saludo con beso entre hombres. De alguna manera, los que fueron empujados a entrar en esta modalidad, están atreviéndose a salir. Ya conozco dos casos (sé que estadísticamente no representan un soruyo) de varones que manifiestan a viva voz que no besan caballeros.
En este punto reconoceré que, siendo partícipe del saludo varonil con beso a los amigos, me alegro de la reversión de la tendencia que -llevada al extremo- hace que me despida con "un beso" hasta con el dependiente de una casa de repuestos donde llamé para preguntar el precio de un buje.
b) Particularmente para las fiestas, los saludos me resultan irritantes. Sinceramente no me dan ganas de andar recitando el "y si no te veo que la pasen bien, que tengamos un buen año, etc." Empero, la fórmula se repite y se repite y de puro comedido debo andar con esas frases todo diciembre.
c) Si me encuentro con un conocido en el supermercado y se hace inevitable el saludo (después de que ambos esquiváramos nuestras respectivas góndolas con rápidos volantazos), si conversamos sobre el tiempo que no conversamos, si por desgracia estamos acompañados por partes de la familia que ambos recíprocamente desconocíamos, si mencionamos llamados o visitas futuras, si ya hicimos algún chiste sobre la necesidad de comprar comida o sobre su precio, si ya forzamos dirigirnos en sentido opuesto para que se acabe la charla....QUIERO IRME INMEDIATAMENTE DEL SUPERMERCADO. Ese encuentro no puede repetirse en este mismo ámbito.
Inevitablemente se repetirá no menos de dos veces. Acaso en una podamos esquivar el contacto visual, pero seguro que en la otra estaremos forzados a que se nos ocurra algo para salir del mal momento (qué frío hace al lado de los lácteos, por ejemplo), pero ya es un momento de mierda irreparable. El colmo ya sería recalar en la misma caja o en cajas contiguas a la misma altura. Es posible que en ese momento nuestras caras sean de desprecio mutuo.

Sí soy René, un renegado, LO SOY.
saludos

7 comentarios:

Roberto Sánchez dijo...

y hasta cuando se sigue diciendo feliz año nuevo? si te veo recien por primera vez el 14 de agosto corresponde decirte "feliz año loco"?

salud y buenos alimentos

Oscar dijo...

Propongo tímidamente una "d", que a mi me pasa demasiado seguido: cruzarme con alguien que me saluda con toda amabilidad y evidentemente me conoce, encontrar una cierta familiaridad en la cara que me convence que efectivamente es así... y no tener ni la sombra de una pista de quién car... es este descolgado. Ahí es donde uno saca a relucir la estirpe de guitarrero y mantiene conversaciones que harían aplaudir a Seinfeld y sus amigos...

Anónimo dijo...

Es conveniente recibir salutaciones de fin de año en el sector de "lácteos". La temperatura reinante así lo exige.
Además, uno se puede evitar de responder, manteniendo una actitud de preocupación, mientras se miran los precios...

Beatitudes dijo...

Yo tengo un problema que tiene que ver con el saludo. Si me encuentro a alguien y saludo primero yo. esta todo perfecto. Pero si es el otro el que saluda primero, siempre pero siempre le erro en la devolucion del saludo. Por ejemplo me dicen: "Hola che como andas?" y yo respondo "de nada igualmente, hola". Nada tiene sentido, encima el otro me mira como diciendo "sos pelotudo flaco" y yo lo miro como diciendo "ah que pelotudo que soy, encima este quien carajo es"

Asi siempre, siempre, por eso, ahora, me pongo los auriculares y hago como que no escucho nada...

Saludos doctor, lo veo en la sesion que viene... jaja (tengo problemas)

Mascaron de Proa dijo...

Detesto todo aquello relacionado con esa exhibición explicita de consumo, frivolidad y desigualdad social que la gente llama navidad y fin de año. Los saludos por estos eventos son algo enervante, será pq padecí trabajar en comercios soportando el ensayo de sonrisa y frase al estilo "felices fiestas", "que tengas un buen año", tirados así de manera mecánica casi imitando a esos pedorros papa Noel de juguete que venden en la calle que tienen un disco y dicen "feliz navidad jo jo jo". Todo lo relacionado con las fiestas es lamentable y sumamente deprimente.

Pablo Debali dijo...

Hola Jorge, de casualidad te encontré en un archivo viejo que tenía guardado junto a las bajadas de los editoriales de Marca de radio, después seguí el rastro por Google hasta aquí, afortunadamente no estabas en el supermercado.
La verdad es que los extarño cada vez que enciendo la radio a la mañana. Lamento que este hallazgo haya sido justo en esta época y mi sincero saludo para Vanessa y vos pase camouflado entre otros tantos protocolares de fin de año.

Una abrazo grandote.

Anónimo dijo...

¡ Ay amigo mío ! ¡ Cuánto le agradezco que, en pos de hacerme sentir bien, se arriesgue usted a reprobar el exámen de ingreso al cielo, ya por embustero, ya por exagerado! Igual, de cualquier manera no creo que le plazca habitar una región anhelada, defendida y publicitada, por lo más insano de la especie humana. Un "resort" ofrecido como premio de ultratumba a aquellos que practicaran la autoflagelación, el autodesprecio, el odio a los disidentes, el autismo de sentimientos, durante su período de buena salud.
Realmente no lo veo a gusto en ese ghetto post mortem para conformistas. Corderos que le dicen.
Por consiguiente se puede asegurar que debe haber otro distrito suprahumano en el cual se habrán de alojar los espirititos cachondos, movedizos, inquietos, idealistas, protestones, exigidores.
Ahora que me doy cuenta ¿Hay otra área de almacenamiento para soplos vitales de negras actitudes?
Entonces ¿Son tres los estratos de alojamiento disponibles para las ánimas sin envase?
Caramba, haciendo una paciente lectura de lo que las diversas iglesias postulan y en combinación con este diletante fragmento, me animo a inferir que lo que denominan infierno es nada más ni nada menos que el ámbito de disposición final de los impresentables que cuestionan hasta a los mensajeros de lo divino.
Entonces me retracto en mis dichos, para ahora sí aseverar que tan solo son dos los ambientes a los que se puede aspirar tras la final estirada de pata. Por consiguiente, tras dar un breve rodeo, arribamos a la simple conclusión (que siempre estuvo a la vista) de que turros y obsecuentes, pusilánimes y taimados, cagones y cagadores, compartirán en eterno mutualismo el cielo doctrinario. Mientras que los siniestros criticones estarán condenados a eternas disquisiciones con sus pares, a permanente desencuentro y discusión con sus inmediatos vecinos. Serán sus eternos afanes, enunciar pensamientos cada vez más elaborados para confrontar. Y cuando sientan el extenuamiento minar sus fuerzas, sin la esperanza de un final ni una tregua mínima, marcharán en espectral tropel a organizar suculentas peñas donde no habrá más competencia que la de agradar y agasajar a las otras y los otros.
¿Entonces, a dónde llegamos? Y dele amigo mío, mientame que me gusta, exagere en sus conceptos y de paso hacemos méritos para asegurarnos las localidades en el páramo de los quejosos exigentes.
En lo que respecta a su pretensión de contarme como columnista del programa que marque sus esperados, y sin duda excelentes, regresos... ¿Qué quiere que le diga? Creo que me queda grande el sayo, pero no quiero desairarlo. Así que para demostrarle que no habré de contrariarlo de puro vicio, esteee... ¿no me adelantaría unos denarios a cuenta de mi cachet?
SERGIO (EL VERTEBRAL)
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