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sábado, 29 de diciembre de 2007

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La condena del hombre es su talento.
Saber de su finitud en el Universo infinito.
Manejarse delicadamente entre la razón y la condición animal, sobrevivir a esa batalla.
Justamente hoy pensaba:
Si vivís para lo importante, un día se te acaba el café o te cortan el gas.
Pero si vivís para lo emergente, a tus hijos se les dificulta amarte o tu perro te desconoce y te ladra.

6 comentarios:

Wonder woman dijo...

Hola Jorge. Siempre te leo y disfruto mucho de tu sentido del humor y tu estado de ironía constante.
Esta vez te escribo para que sepas que me encantó lo que escribiste. Siempre me pregunto lo mismo que vos te preguntás en el texto.
Bien cortito y al pie, de esos escritos que te dejan pensando mucho más tiempo de lo que se tarda en leerlo.
Saludos y buen 2008!

JORGE KÖSTINGER dijo...

muchas gracias wonder!

sergio el puenteuta dijo...

El humano de talento suele ser noble. Como ser noble vive con estoicismo las contingencias y emergencias de la vida, mientras camina hacia su condena. Un ser noble siempre es amado.
El humano de talento que no repara en lo emergente de cada jornada es un bellaco autista, que sin duda no ama ni es amado, y su valor se reduce al precio que tiene un costoso tratado de imposible adquisición y nula difusión. Ese vive para lo que él considera importante.
Si en cambio solo se vive para lo emergente, es la conmiseración de nuestros sucesores el único rastro, la única impronta que señale nuestro paso ignorante y sin condena.

Oscar dijo...

Siempre vi a Dios como una creación humana, resultante de la necesidad de Alguien o Algo a quién pedir ayuda en la desesperación o agradecer en la bonanza.
Si yo creyera, a ese Ser tendría que agradecerle estar entre quienes podemos advertir esta realidad que marca el post. Hay quienes deben vivir para lo emergente no por elección sino por no tener alternativa. Escuchar a Mozart mientras tus hijos te miran reflejando el hambre en sus caritas no sería placentero. Es preferible en ese caso que Mozart no te guste. Dolina dice en sus memorables 'Instrucciones...' que "Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida. Puede uno reírse del cuento de los supositorios, pero éste es apenas un descanso en el camino. Uno juega, retoza y refiere historias picarescas, solamente para no recordar que ha de morirse."
Desearte Feliz Año Nuevo en este contexto no es sino el ejercicio de esa verdad.

La ciudadana dijo...

Decididamente no tomar café y tener cuanto mucho un gato, para evitarse el ladrido.

Roberto Sánchez dijo...

El final es terriblemente cierto... se imagina que polilla lo ladre, seria terible... Su post retro espectacular, yo tenia un ligier azul con cuchara y plomo que volaba, salio varias veces primero en el gran premio de "la vuelta a la manzana"

salud y buenos alimentos