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miércoles, 26 de diciembre de 2007

ancianitos


Me interesó el tema como para encararlo con alguna profundidad: composición tema los viejos.

Primero debería hacerme cargo de prejuicios: tiendo a la absolución de los niños y a la condena de los ancianos. Eso para ponerlo en términos absolutos (que así funcionan los prejuicios), lo que estando aclarado - y desistiendo de considerarlo una regla general- también me exime de andar enumerando excepciones.

Creo que los niños deben tener mayores contemplaciones porque lo que hagan o dejen de hacer está condicionado por el terrible mundo que les ofrecemos. Y son ellos los que acaso puedan encontrar la manera de imprimirle cambios positivos.

Del otro lado soy tacaño en la ternura hacia los ancianos. Por supuesto que les doy el asiento y por supuesto que me enternece un abuelito abrazando a su nieto. De hecho tengo una cantidad de imágenes imborrables de cuando íbamos al asilo de ancianos del puerto con un grupo parroquial para darles compañía a los abandonados.

Pero entre sus filas, obviamente, hay y hubo de todo. Padres tiránicos, capangas de campos de exterminio, apóstatas de las dictaduras que venían a poner órden, egoístas, abandónicos, miserables. Entre los penos canos circulan los responsables del mundo que heredan los niños.


Igual, entre uno y otro grupo nos encontramos los demás, siempre con buenas excusas para retrasar nuestras luchas por la justicia.

Yo creo ser ético, justo y bueno. No obstante, temo que algún cuarentón me mire desconfiado en unos veinte años.
al final no fue profundo el tema

8 comentarios:

Analía Melonio dijo...

es real que Mdp es una ciudad de viejos. Y tb es real que ser viejo no debe ser motivo para catalogar de buena o de mala a una persona.
Lo malo de algunos viejos es el pacaterío y no la edad.
Y claro que ser viejo no te salva de haber sido una mala persona de joven. Porque parece que fuera así, sino como se entiende eso del arresto domicialiario cuando se tiene más de 70 años?
saludos.
Analia
www.periodismodesdeadentro.blogspot.com

Leo dijo...

Hummm, el cariño hacia los más chicos está mejor visto hasta cierto punto (remember Pagre Grassi). Y en cuanto a los viejos, a ver, nada detesto más q verlos subir al colectivo y no poder leer xq se les ocurre salir todos juntos. Qué les pasa a los viejos, q salen todos juntos? y ahora q pienso, en el bondi también me molestan los nenes, con sus supermochilas. En fin, es difícil la convivencia en general, xq también me molestan las embarazadas (q traen niños en su seno, q más adelante se convertirán en viejos chotos, en un círculo de la vida -sing, Elton, sing- q no para nunca), los q escuchan los mp3 (me incluyo), los choferes, etc, etc. Creo q me fui de tema. Capaz q después vuelvo, ya sea al tema o al blog.

La ciudadana dijo...

Hace unos pocos días, escuche que Mar del Plata es la segunda ciudad con el mayor porcentaje de ancianos residiendo. En primer lugar esta Miami (las estadísticas a veces le erran, pero en este caso me suena a verdad).

Supongo que los viejos insoportables son aquellos que también fueron niños insoportables, jóvenes insoportables, adultos insoportables, padres insoportables y así...hasta llegar a viejos.

(Los viejos de la foto, ¡¡¡eran maravillosos!!!)

Roberto Sánchez dijo...

si digo que a los viejos hay que matarlos de chiquitos ¿armo quilombo?

salud y buenos alimentos

Oscar dijo...

Tal vez sea por proximidad. Pero no sólo no comparto el sentimiento sino que me pasa lo contrario. Creo que no solo a nivel estatal, sino como cultura nacional, el maltrato y destrato a los viejos es un ícono. Hace años Pepe Soriano personificaba a Don Berto, un anciano que se quejaba de ser tratado como una maceta: entrá al viejo que hace frío, sacalo que salíó el sol. Y eso pasa en el seno de las familias, así que ni pensar lo que ocurre con los viejos solos. Tienen que hacer colas monstruosas para cobrar jubilaciones misérrimas, para conseguir un turno en un médico que cobra cuatro pesos y los despacha sin saber qué carajo les duele, no les dan los remedios que por ley debieran darles, les duele todo, se olvidan, oyen como el culo, ven peor, no pueden autoabastecerse... y los hijos y nietos no les dan ni cinco de pelota.
No, chicos... no jodan. Bastante castigo es ser viejo como para encima regalarles nuestra aversión a priori.
Y así como entre los canosos circulan los que estropearon el mundo para los niños, andan los que hicieron que esos niños y sus padres puedan vivir. Al viejo hijo de puta hay que odiarlo por hijo de puta, no por viejo...
Abrazos...

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo con oscar....si no vallan un dia al banco provincia a ver como cobran sus 500 pesos los jubilados...recuerdo el dia del paro del banco viejitos llorando por q no tenian ni para comer y se tenian q volver caminando.....encimas miras la tv y ves los asaltos a ancianos..q los golpean cruelmente....no se lo merecen...ah me olvidaba soy EL ANONIMO .....

Mangosta dijo...

Yo soy parejo, tengo tanta desconfianza de los viejos como recelo de los niños. Luego temo a adolescentes y adultos.

Yo no tengo edad.

saludos mang-hostiles

sergio el puenteuta dijo...

Con vuestra anuencia intentaré verter mi parecer con la sola intención de agregar más material para la sana discusión y por consiguiente el surgimiento de nuevas ideas o posturas en torno al tema “viejos “, y que quede claramente expresado mi respeto por otras opiniones, no siendo muestra de irrespeto la disidencia con estas.
Hecho este amable, conciliador, y necesario introito, paso a exponer. Permiso.
No estoy de acuerdo en cuanto a los prejuicios justamente por su carácter de absolutos. Sin embargo sigo aplaudiendo las sarcásticas ocurrencias del barbado provocador que nos convoca, porque son apenas eso, ocurrencias y bastante moderadas por cierto.
No creo que se pueda profundizar respecto del tema que nos convocó, e inclusive me animo a arriesgar que no da para más. Claro está que el tema es la humorada de don Jorge, no la vejez.
Por eso creo que es un exceso considerar a los pobres viejitos el blanco del desprecio de la sociedad, el objetivo de una cultura gerontofóbica. Por que en todo caso primero es infantofóbica ya que las mismas privaciones y agresiones que enumeran para los vejetes, se pueden verificar en toda la niñez de este país con especial saña para los pobres.
En tanto que de los asaltos a inocentes abuelitos que toman estado público en todos los casos se trata de cuantiosos robos de dinero en distintas denominaciones. Si mal no entiendo esos pobres robaditos eran unos miserables avaros. No justifico con esto el robo a los que más tienen. Yo mismo en más de cinco oportunidades tuve la ocasión de charlar con ignotos señoras/es en la cola del banco que me contaban montos a cobrar, itinerario a seguir, y hasta el domicilio. Y en casi todos los casos los antiguos habitantes al hacer alguna referencia a la inseguridad reinante culminaban su perorata con un repulsivo “CON LOS MILITARES ESTABAMOS MEJOR”.
Más les digo, cuando uno de mis hijos concurría a la escuela HUINCO RAU unían sus espeluznantes graznidos en la puerta de la escuela, para convencernos de firmar un petitorio para la cruzada Blumberiana por Axel.
No creo que haga falta detallar el solapado odio que el No Ingeniero profesa por pobres, negritos, y desde ya ... jóvenes. Y es a partir de estos tópicos que comienzo a tener preferencia por la juventud y menoscabo por los ancianos, y por consiguiente coincido con don Jorge Luis en mis preferencias.
Un abrazo y charlemos de yogures cagativos que no de viejos cagadores.