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domingo, 9 de septiembre de 2007

Odio lo verde

Corté el pasto. Parece poca cosa, pero tengo mucho pasto: dos rectángulos de la reja para allá, dos rectángulos de la reja para acá y una cancha de fútbol al fondo. Y con distintos largos. En esa extensa geografía alquilada, los distintos enfoques del sol y variables desconocidas, determinan que haya matorrales por un lado y delicado trébol por el otro. Contra todo acometí hoy con la máquina que hace infinitos meses me prestó el vecino.
No me rompe tanto las pelotas el hecho de pasarme tres horas levantando en peso la cortadora para rebajar el monte, como combinarlo con una sucesión insoportable de subtareas: destornillar el alargue, determinar dónde está el corto, meterle cinta al alargue, enchufar de nuevo, desenchufar porque no es el alargue sino el cable de la máquina, destornillar, encintar, enchufar, eso 40 veces. Además, despejar el terreno de soretes de perro, pelotas desinfladas, maderitas, piedras y todo cuanto cruzado en mi camino se transforma en proyectil expulsado por las cuchillas. También, desenganchar el cable de los pastos, de la reja, de una puerta, etc.
Lo malo es que en esta època del año, esto mismo empieza a pasar primero cada diez días y mas tarde todas las semanas. Y si uno no lo corta, si uno trata de zafar por la lluvia más leve o un dolor de espaldas, para la próxima deberá lidiar con la selva amazónica en su casa. Las veces que eludí el penoso trabajo, lo he pagado terriblemente. He llegado a alimentar un jabalí, creyendo que era Polilla el que movía los pastos.
Pensar que me quejaba del departamento que no tenía ni balcón. Me cago en la naturaleza.

9 comentarios:

La candorosa dijo...

Yo le soy sincera, extraño la pelopincho grandota, las brevas de la higuera añoza y llena de bondad.
Los limones del árbol del vecino, que por sobrepasar mi paredón, ya eran míos!!!
Renegar por la llegada de la primavera pues, me ponía en tareas similares a la suya, hasta que contraté parquero (que tul !!!).
Y la perra recibiéndome con sus últimas vértebras llenas de alegría!!
Por eso ahora, en el departamento, trabajo menos, pero con limones de la verdulería, olor a ascensor y un pecesito que juro que me mueve las aletas cuando regreso del trabajo!!!
Saludos!!

JORGE KÖSTINGER dijo...

Candorosa:
qué temita el de los limones; yo lo que extraño son los tomates, que cuando era chico tenían olor a tomate, más que al fruto olían al tallo.
ahhhh el ayer
besos

Roberto Sánchez dijo...

me mató: alimente un jabalia creyendo que era el polilla...jajaja
Yo extraño las ciruelas , y no extraño nada las gatas peludas y los sapos

salud y buenos alimentos

Pd: y tiene bordeadora con tansa?

JORGE KÖSTINGER dijo...

Ja! Sabés que no?! Me prestó una mi vieja pero colapsó después de algunos cortecitos. De modo que me queda como un marco de pastos largos. Lo defino como decoración rústica.

Anónimo dijo...

¡Cómo un marco de pastos largos! Pedí prestada a un vecino una tijera de podar, andá reptando, y cortalos sacando chispas contra la pared. Es una opción a la bordeadora.
Yo en mi casa sólo tengo que lidiar con la aspiradora y el parquet, pero en verano, cuando voy a la casita de Santa Clara del Mar (donde, por cierto, los tomates tienen gusto a tomate como los de antes) tengo una tarea extra además de las que vos comentás: disuadir a la enorme cantidad de sapos que pululan por los pastos para que no se atraviesen en el camino de la cortadora. Es realmente desagradable el sapo procesado...
Salud y gozo,
GabyF.

back up dijo...

Es verdad, es verdad.
He visto un lindo gatito.
¿todos los dias le metes algo a tu blog?
¿es una religión?
¿a cuanto cotiza el lote de cielo en un blog?
Vendo mis lotes en cielos de religiones varias por alguien que me mantenga un blog bien escritito cada día.
Usté sun grosso

Seguid así y la vida te recompensará

El bueno de mí(en envilecimiento, lento pero continuo)

Beso y abrazo, de varón

victor dijo...

menos mal que no somos parte de la naturaleza

cachetazoalaviolencia dijo...

Cómprese una guadaña!
las hay con 104 años de garantía.

Cuando compré mi primer auto juré nunca sostenerle un vidrio que se baja solo con un destornillador.
Ahora estoy por dejar de ser un "sin tierra" y ya he jurado nunca quejarme de cortar el pasto.

Radio, mate y guadaña, una fórmula de la felicidad.

Anónimo dijo...

Ese dato así al pasar sobre la máquina cortadora que tenés prestada hace mil meses... no te hace sentir igualito a ese mago argentino, auténtico representante de los sobrevivientes nacionales, que la tele repite incansablemente... un tal "Pepe Argento"? Vamos Franchela marplatense! Aunque te falta incentivar a tu vecino en la compra de una máquina de última generación, con accesorios y cables nuevos, lo cual aliviaría tu laburo, en cuanto consigas que te la preste, cosa implícita, por su puesto!
un beso.
Crist