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domingo, 6 de mayo de 2007

Receta: Hoy Bolas Rellenas


El Plato consiste sencillamente en rellenar las bolas con distintas cosas.
Bolas llenas: de tanta pavada mediatizada y persona a persona
Bolas llenas: de los discursos progres que nadie se encarga de desarmar
Bolas llenas: de que la ciudad no resuelva ni remotamente sus problemas de fondo y sin
embargo reine una calma propia de la ciudad ideal
Bolas llenas: de los que estacionan en doble fila en las puertas de los colegios
Bolas llenas: de que en las radios pasen a cualquier hora el mismo discurso y la misma música
Bolas llenas: de que nos mientan con el índice de inflación, siendo que todos podemos
comprobar la verdad comprando dos pavadas.
Bolas llenas: de que se llenen la boca con la cultura mientras el cine está a diez mangos
Bolas llenas: de los sindicalistas que "hacen como que" protestan, mientras se sientan a la mesa
Bolas llenas: de los colectivos de Mar del PlataBolas llenas: de Kirchner, de Katz, de todos los demás que parecen fantasmas....

En fin, un plato fácil y multifacético. Se aceptan mas rellenos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo. Delicado y atento gourmet de la realidad. Me permito intrusar este tu espacio culinario, para intentar un aporte constructivo al sabio y exquisito bocado, nombrado por ti “Bolas rellenas”.
Has de saber que según antiguos escritos referidos al buen trato del paladar, por mí consultados, la especialidad de marras hubo de ser denominado desde tiempos inmemoriales como “bolas al plato “. Entre otras presentaciones, no consignadas por ti, se puede uno encontrar con las inefables “bolas ahumadas” tras un breve estadío en inmediaciones del ancestral monasterio Escolasticus 44, cuya atmósfera circundante nos permitirá descubrir esta delicia.
Las “bolas chatas” son simple variedad de las “bolas al plato”, pero no por ello menos interesantes. Son el resultado inmediato de una incierta espera, de algún impuntual transporte, sentados en alguna ignota vereda. Obviamente, las “bolas chatas” por esta época, se degustan frías.
Es digno de resaltar que una mínima variación en las condiciones de traslado de las “bolas chatas” son el génesis de una popular especialidad de estas tierras: “los huevos revueltos”. Solo es necesario esperar el violento pasaje por encima de sucesivos lomos de burro a bordo del ansiado transporte. Pero no es un bocadillo prominente ya que de inmediato deriva en el ya mencionado “bolas infladas”.
Para ir terminando, y no por que el tema se haya agotado, haré mención de la menos pretendida de las variables de “bolas…” Es la que son capaces de elucubrar funcionarios explicando deserciones de sus partidos políticos en busca de un lugar con los mandamases de turno, o cuando quieren justificar vergonzantes votaciones para condonar deudas a empresarios rapaces. O cuando mienten descaradamente que las inundaciones no son tales, que los centros de salud son eficientes y bien provistos, cuando explican que los basurales incendiados no son nocivos ni están incendiados, y que todo se reduce a la exageración de unos pocos activistas. Esta caterva da origen al lamentable e indigerible “bolas tristes”.
Adiós y hasta pronto.
SERGIO (el pichón de uyuyuy)

Anónimo dijo...

Bolas llenas: de dulce de leche, también llamadas "berlinesas" o "bolas de fraile". Alguna bibliografía, de nomenclatura más heterodoxa, las consigna como "suspiros de monja". Ciertos maestros pasteleros, fallidamente, reemplazan nuestro criollo manjar lácteo por la sosa y ordinaria crema pastelera.


Luis de FM